Historia de las Primeras Canoas

De Casiopea



TítuloHistoria de las Primeras Canoas
AsignaturaTaller de Construcción de Diseño Industrial 4
Del CursoConstrucción 4° DO 2015
CarrerasDiseño Industrial
3
Alumno(s)Francisca Romero Bugueño

Historia de las Canoas

Primeras Embarcaciones

Desde los tiempos más remotos, el agua fue, para el ser humano, condición indispensable de vida: y los primeros vestigios del hombre, siempre aparecen a orillas de ríos, lagos u océanos.

Antes de inventar recipientes para transportar el indispensable liquido, Homo Sapiens no podía alejarse de sus fuentes; pero como sus cacerías le obligaban a recorrer grandes distancias, comenzó a utilizar los propios ríos como vías de comunicación.

Los comienzos de la navegación se pierden en las oscuridades de la Prehistoria. El hombre del Paleolítico conocía ya el bote formado de un tronco, la balsa, y también el primitivo kayak de cuero usado hasta hoy por los esquimales. Más tarde aprendería a cavar con el hacha o mediante el fuego el tronco del árbol, dando nacimiento a la canoa.

Restos de remos y balsas anteriores al Neolítico se han encontrado en depósitos fósiles, cerca de Lübeck, en Alemania, y Perth, en Escocia. Además, el hecho de que desde tiempos muy remotos estuviesen habitadas islas y archipiélagos a menudo alejados del continente, Creta, Cerdeña, las Islas Británicas, Heligoland, sugiere la existencia de sólidas balsas, capaces de afrontar el oleaje marino.

Por otra parte, ya en el cuarto milenio precristiano, Egipto conocía la barcaza, usada para el tráfico fluvial por el Nilo, y junto con los primeros faraones apareció el velamen sobre estas embarcaciones. Alrededor del año 2500 a. de C., numerosos navíos de carga surcaron el Mediterráneo, iniciando así una época de exploración e intercambio comercial que daría nacimiento a la civilización.

Hasta el siglo XIV a.C. predominó la potencia naval cretense; más tarde, los fenicios le arrebatarían su antigua hegemonía.


FranciscaRomero4tonum19.jpg FLOTA MARÍTIMA. La flota de Senaquerib, cuyo grabado fue captado de un bajorrelieve asirio, constituye un testimonio del espíritu aventurero y belicoso del hombre, incitado aún más por la navegación.


El primer navegante fue, sin duda, un hombre aferrado a un madero. Más tarde comprendería que era más cómodo viajar a horcajadas sobre su "embarcación", y que mediante una gruesa rama que tocara el fondo podría acelerar o cambiar de dirección. Después aplicaría sus conocimientos de fibras vegetales y mimbres, que ya le servían para forrar, entretejidas, el techo de su choza, y con ellos ligaría varios troncos construyendo una balsa. Muy pronto descubriría, sin embargo, que el ancho de la proa encontraba resistencia en el agua, y daría a su bote la clásica forma de huso, para aumentar la velocidad.

Hacia el año 1500 a.C. aparece el timón, que al comienzo no fue más que un remo fijo a la popa; en el siglo VI a. de C., el marino griego Eupalamos inventa el ancla de un solo brazo, la que es perfeccionada algunos decenios más tarde por el escita Anacarsio dándole la forma que conserva hasta hoy. Ya desde el siglo anterior han aparecido en el Mediterráneo naves que agregan a la vela una hilera de remos, y alrededor del año 700 a.C. un estratega anónimo inventa el navío de guerra impulsado por 200 remeros dispuestos en tres filas: el trirreme.

Bordeando las costas, sólo los fenicios osaron afrontar el mar abierto, los navegantes de la Antigüedad exploran un mundo desconocido, entran en contacto con pueblos lejanos, transmiten conocimientos insospechados, buscan nuevas fuentes de riqueza, crean el intercambio y el comercio internacional. Vasijas y copas, joyas y esclavos, telas fenicias y ungüentos egipcios, vino y aceite, ánforas de greda y jarras de cristal atraviesan el mar para ser canjeados por trigo, minerales, lana y cuero. Técnicas y conocimientos se expanden por las márgenes del Mediterráneo, y la proa de las galeras avanza, cual vanguardia civilizadora, desde las costas palestinas y los archipiélagos egeos, hasta Gibraltar, tejiendo una nueva red comercial que unirá el mundo.


FranciscaRomero4tonum20.jpg CANOAS. El hombre al horadar con fuego o cavar con hacha un tronco, creó la primera canoa. Al reemplazar los remos por la vela, comenzó a aprovechar las energías naturales. Posteriormente se resolvieron los problemas de equilibrio, resistencia y velocidad

La canoa más antigua

La Canoa del Lago Bracciano

La embarcación conocida más antigua del Mediterráneo, hasta la fecha, no se encontró en el mar, sino 20 km tierra adentro en el lago Bracciano, a unos 30 km al norte de Roma, Italia.

Se trata de una embarcación monóxila, es decir, construida con un solo tronco de un arbol, datada gracias a los restos arqueológicos asociados entre el 5280 y el 5260 aec. Tenia unos 10 metros de longitud y un metro de anchura y se construyo vaciando un tronco de un roble con fuego y hachas de piedra.

Los habitantes del poblado disponian de toda una serie de objetos y conocimientos asociados a una cultura neolítica como animales y plantas domesticados, recipientes de cerámica, que no se ha observado antes en la región. Si no había ninguna cultura neolítica asentada anteriormente, esta ha tenido que llegar al asentamiento procedente de otra parte. Aquí entra en juego la embarcación. La posibilidad más aceptada es que los moradores del poblado llegaran a esta zona procedentes del mar remontando el cauce de un río. Si aceptamos esta suposición, tenemos que aceptar que las capacidades marineras de la canoa eran suficientes para permitir una navegación de cabotaje, con lo que tendríamos la evidencia material más antigua de navegación en el Mediterráneo conocida hasta la fecha.

Las evidencias que hablan a favor de las capacidades marineras de la canoa son varias, directas e indirectas. Entre los restos de la embarcación habían tres piezas que, se especula, podian servir para la unir la embarcación a otra del mismo tipo formando un catamarán, o bien un estabilizador del tipo de los que aun se utilizan en el Pacífico. Para ninguna de las dos opciones existen paralelos, ni en el marco temporal, el neolítico, ni en el físico, el Mediterráneo, por lo que ambas opciones deben ser tomadas con todas las precauciones.


FranciscaRomero4tonum21.jpg Restos de la canoa del lago Bracciano durante su extracción


En 1998 un equipo de arqueología experimental construyó una canoa usando las mismas técnicas y posteriormente navegó más de 700 km por diferentes costas del Mediterráneo para demostrar que era posible realizar travesías con este tipo de embarcaciones. La canoa era capaz de transportar varias personas con comida y agua más 100 kg de carga a una media de 4 km/h impulsándose con remos sin problemas.

Gracias a este hallazgo y a los experimentos realizados se ha constatado la posibilidad de que la expansión del Neolítico por Europa se haya realizado por mar, desde las costas del Mediterráneo hacia el interior, mediante migraciones de colonos equipados con canoas en las que transportaban sus cabras, perros y recipientes con semillas de cereales que cultivarían posteriormente, estableciéndose en la costa primero y adentrándose en el interior una vez que la presión demográfica lo requería.

Al fin y al cabo, ayer igual que hoy, el transporte de mercancías y personas es más eficiente y barato si se realiza a través de vías de agua que por tierra.


FranciscaRomero4tonum22.jpg Réplica de la canoa navegando por el Mediterráneo