Hölderlin y Amereida. La donación de lo abierto

De Casiopea




TítuloHölderlin y Amereida. La donación de lo abierto. Hölderlin and Amereida. The donation of the open.
Año2015
AutorJaime Reyes
Tipo de PublicaciónEnsayo
ColecciónAmereida
CiudadValparaíso
Palabras Clavehölderlin, amereida, abierto, ciudad abierta, open, open city
LíneaFormación y Oficio
Carreras RelacionadasArquitectura, Diseño, Diseño Gráfico, Diseño Industrial, Náutico y Marítimo, Ciudad y Territorio
NotaEnglish version under construction.

Hölderlin y Amereida. Donación a la Ciudad Abierta

Resumen

Hay una incidencia directa del poeta alemán Friedrich Hölderlin (1770-1843) sobre la visión poética que sostiene el poema Amereida y por tanto sobre la fundación, constitución y posterior existencia de la Ciudad Abierta. Esta incidencia ha cobrado su sentido convirtiéndose en lo insustituible, en lo que ordena, compone y conforma el origen, el presente y el destino de la visión poética de Amereida. El poema Amereida, publicado en mitad de la década de los sesenta, ya en su nombre anuncia su sentido y su misión: en la reunión de dos palabras intenta cantar la Eneida de América. Un canto épico que le regala a la América latina un origen poético nuevo, para que pueda el continente tener un presente pleno, y luego así alcance un destino propio y original. Si bien el poema es una amplia recopilación de múltiples voces y autores, recogidos desde distintas épocas y espectros diversos, hay un fragmento cuyo enunciado va a resultar decisivo para las proposiciones del poema mismo. El fragmento en cuestión se ubica hacia el final del poema, cuando ya este ha planteado la mayoría de sus indicaciones y se han desarrollado sus tesis, ideas, anuncios y ya ha manifestado sus clamores principales. Es en ese momento cuando aparece, a toda voz, Friedrich Hölderlin.

Palabras clave: Hölderlin, Amereida, Ciudad Abierta, lo abierto

Hölderlin aparece en Amereida

Hay que situarse en el poema, que ya en sus últimos momentos, en la página 181, dice:

            amereida
                     y su referencia confesada a la eneida
                     analogía — ninguna de las dos son directas espontáneas
                          la eneida sólo tiene sentido en referencia a la ilíada
                     y a la odisea



           todo está en la comprehensión del verso de hölderlin


           – was bleibet aber stiften die dichter (VV.AA., 1967).

Este es el instante en que el poema declara abiertamente, por primera vez en todo el texto, sus referencias con la Eneida, anunciando así su intención poética fundamental. Y entonces propone que su propia comprehensión final, su íntima esencia, la clave de su enorme propuesta, está cifrada en un verso escrito por un poeta alemán casi doscientos años antes.

Amereida establece una condición para el desciframiento de esa clave esencial: No se trata del comprender; no basta el solo ejercicio de su traducción literal, que arrojaría un resultado útil para las armas con que el intelecto interpreta la realidad. El poema pide una “comprehensión”. La palabra proviene del latín comprehendere, donde com es ‘todos juntos’ o ‘junto con’ o ‘en la proximidad de otro u otros’ y pretender es ‘prender’, ‘asir’, ‘tomar’. Por lo tanto no es una acción individual la que hay que acometer con el verso, sino un actuar colectivo, entre varios o entre todos (fig.1). Este actuar en conjunto, en comunidad, exige no sólo el uso adecuado de las herramientas que la inteligencia ha dispuesto a los hombres, sino que requiere además la participación de los sentidos en un intercambio erótico. El poema está pidiendo, para con el verso de Hölderlin, la intervención del eros colectivo. Ese actuar en comunidad, como se verá más adelante, es el fundamento de la Ciudad Abierta.

El verso en cuestión was bleibet aber, stiften die Dichter, es el último del poema Andenken, escrito por el poeta alemán en su plena madurez. El filósofo Martin Heidegger (1889-1976) recogió este verso dentro de las cinco voces o lemas radicales que iban a estructurar su “Hölderlin y la Esencia de la Poesía”. Este verso es el cuarto de los cinco lemas y el que más concisa y brevemente trata el filósofo en su escrito. Heidegger ofrece una interpretación que conduce con delicadeza hacia el sentido último que tal vez el poeta quiso proponer: “Pero lo que queda, lo instauran los poetas” o “mas, lo permanente lo instauran los poetas” podrían ser algunas traducciones casi literales. Lo que queda es lo permanente, lo que permanece:

Lo que dicen los poetas es instauración, no sólo en sentido de donación libre, sino a la vez en sentido de firme fundamentación de la existencia humana en su razón de ser. Si comprendemos esa esencia de la poesía como instauración del ser con la palabra, entonces podemos presentir algo de la verdad de las palabras que pronunció Hölderlin. (Heidegger, 1988).

Heidegger pretende que sólo puede existir el mundo cuando existe el habla, ella es el “acontecimiento que dispone la más alta posibilidad de ser hombre” (ibíd) y la poesía es su expresión más esencial. La cita del Génesis “al principio era el Verbo” quiere decir que sólo porque hay verbo hay principio. Pues el principio nace con el primer acto de enunciación, con la primera palabra enunciada que abre las tinieblas. En algunos mitos de la creación del universo, este primer momento de existencia sólo puede acontecer cuando se lo nombra: “En el comienzo de todo, Dios creó el cielo y la tierra.” (Genesis, 1:1).

La lengua, así, no es un intercambio de información y no se agota como medio o instrumento “para eso de entenderse” (Heidegger, 1988). El permanecer (bleiben) es tener capacidad de memoria (erinnerun - fähig). Para hallarnos en el mundo es menester volver a la vida, o darle vida al principio. Es decir, lo que permanece, instaurado por los poetas, es la Memoria. De hecho Memoria podría ser una buena traducción del nombre del poema en cuestión; Andenken. Walter Otto lo explica así:

que cuando Zeus hubo vencido a los Titanes, consultados los restantes dioses sobre si faltaba algo, habrían respondido que era menester la presencia de seres que con sus cantos celebraran la gloria imperecedera de Zeus: fue entonces cuando surgieron las Musas y surgieron precisamente de la unión de Zeus y de Mnemosyne quien, en cierto modo, representa la memoria de la victoria de Zeus” (Otto 2005).

Es en Mnemosyne donde fructificarán las obras de los hombres.

La misión del poeta

Hölderlin ya había comprendido que el rol de la poesía no es la representación estética de bienes culturales, sino conformar la interacción de un pueblo consigo mismo, con su presente y con su propia historia (Hölderlin, 1990); entendiendo Geschichte además como los cuentos y acaso también los cantos. Esa realidad lingüística (Sprachwirklichkeit) abierta por los poetas es la atmósfera donde se halla no tanto la identidad ya instaurada y definitiva de cada pueblo, sino más bien la aptitud de esa identidad para rehacerse a sí misma constantemente. A veces puede parecer que Hölderlin tenía una añoranza por la civilización griega; que sentía nostalgia al considerar perdidos y extraviados los valores de lo griego y que esto lo paralizaba para cantar lo alemán. Pero Hölderlin comprendía bien la misión del poeta entre los suyos y nunca pretendió convertir a su pueblo en nuevos griegos ni tampoco llevarlos hacia ese ideal prejuiciado e impenetrable. Incluso advierte el peligro de traer hasta la actualidad de su época las reglas artísticas del genio griego como única medida o regla del trabajo creativo. Sólo lo más elevado debe traerse, como lo explica en una carta de diciembre de 1801 a Böhlendorff,: “aparte de aquello que deba ser lo elevado entre los griegos y entre nosotros, en concreto, la proporción y la destreza vivas, no tenemos por qué tener nada igual a ellos” (Hölderlin, 1990). Y lo más elevado está presente tanto en la Grecia clásica como en la Alemania que le tocó vivir, porque pertenece a la condición del ser humano y no es privativo de una civilización específica. Proponía que es posible aprender lo propio a través de parecerse a los griegos, pero sólo en el intento de hacer que florezca la plenitud de esa condición humana: “lo propio debe aprenderse tan a fondo como lo ajeno… precisamente en lo que nos es propio, lo nacional, no podremos alcanzarles, porque, como ya he dicho, el uso libre de lo propio es lo más difícil.” (ibíd). Y esto es hacer desaparecer al fantasma de la imitación. La originalidad consiste en expresar como comunitaria la fuente original donde beben todas las civilizaciones: Lo que debe imitarse no son las obras griegas, sino la forma de crearlas (Ferrer, 2004).

Hölderlin sabe que desde Grecia la poesía no ha variado la forma de su cantar, entonces gira y prefigura la modernidad cuando encarga a los poetas el deber ya no sólo del canto, sino ahora la misión de adoptar un nuevo carácter en el cantar, como lo explica en otra carta a Böhlendorff, de noviembre de 1802:

Pienso que nosotros, los poetas, no nos limitaremos a un mero glosar como ha ocurrido hasta nuestra época, sino que el modo de cantar adoptará otro carácter, y que si no prosperamos es precisamente porque desde los griegos no hemos vuelto a empezar a cantar el modo el modo propio de nuestra patria. (Hölderlin, 1990).

Antes de él nadie ha comenzado a cantar lo propio de su patria de modo verdaderamente original. El poeta anhela lo que es genuino en la propia patria; exponer míticamente los acontecimientos históricos; hacer que la propia historia llegue a ser cuento. Aunque bien pudiera tener otras, esta es la misión épica de la poesía.

Stiften no es fundar

Luego, en la página 182, Amereida, también intenta una traducción del verso, reconociendo la dificultad insalvable que enfrenta siempre este ejercicio de pasar una voz desde una lengua a otra:

   ¿qué quiere decir stiften?

         no es fundar y es fundar dar ocasión stiften es el donador
aquel cuyo presente o don hace posible una realización
         el poeta es tal donador sobre lo cual puede ser realizado
         lo que demora


                 virgilio como donador de la latinidad (VV.AA 1967).

Ya desde sus primeras páginas el poema entiende que don es lo mismo que regalo; y que regalo es lo mismo que presente. Un donador es aquel que regala y que de ese modo inventa el presente. Entonces el donador es quien instaura un modo del tiempo, el presente, acaso el único que vale la pena vivir. En palabras de C.S. Lewis, “el presente es el punto en el que el tiempo coincide con la eternidad.” (Lewis,1993). Es sólo sobre el presente donde y cuando es posible hacer una realización; hacer la realidad. Y es el poeta el que hace tal acto de abertura. Luego de ese acto inaugural que hace el poeta, “puede ser realizado lo que demora”. Esto que demora es la obra de los oficios. El quehacer de los oficios no es como la palabra de los poetas, pues esta palabra se hace y se resuelve durante y mientras el presente está allí, mientras el poeta está cantando, pero lo que los oficios ejecutan se demora, requiere un tiempo más largo para cobrar realidad. Es el anhelo de Rimbaud: “La poesía dejará de poner ritmo a la acción; irá por delante de ella.” (Rimbaud, 2010).

“Virgilio, al escribir la Eneida, dará el paso y la consiguiente metamorfosis del tempo griego, la tradición, al nuevo tempo latino.” (Iommi 1982). Se trata entonces de hacer aparecer algo que no podría existir sin la mediación de esta fundación. Pero Amereida va más allá y junto con ofrecer esta interpretación, que no difiere demasiado de lo hallado por Heidegger, entrega –acaso bruscamente– la clave no sólo ya para la interpretación del verso, sino además para su puesta en práctica:

stiften no es fundar ¡carajo! es
poner la estancia en su propio ritmo
es dar el marco luego el primer golpe de
la puesta en marcha dar dinero es una
manera de fundar —

¿de qué será donadora amereida? (Amereida, 1967)

La donación de lo Abierto

Casi negando lo que acaba de afirmar, el poema retrocede y se desdice enérgicamente, como para resolver el asunto indicando en una nueva dirección, ahondando aún más en la verdad subyacente en la palabra stiften. Ya no se trata solamente de una fundación, al menos no como se la entiende corrientemente, sino de poner una “estancia en su propio ritmo”. Una ‘estancia’ es al unísono un lugar y su tiempo; es la reunión de una dimensión espacial con una temporal. En este sentido, Amereida es poesía del ‘ha lugar’, como lo declara Godofredo Iommi Marini (1917-2001), quien junto a Alberto Cruz C., Claudio Girola, Fabio Cruz P. y otros, fue uno de los académicos responsables de la reoriginación de la Escuela de Arquitectura de la UCV en 1952 y de la fundación de la la Ciudad Abierta en 1970. Iommi concibió una poética americana como la palabra del “Ha Lugar” (VV.AA, 1971); tiempo-espacio fundados y fundidos por la palabra de la poesía. Una estancia puesta en su propio ritmo, donde el ritmo es, en palabras de Octavio Paz (Paz, 1993):

algo más que medida, algo más que tiempo dividido en porciones... El ritmo proporciona una expectación, suscita un anhelar... El ritmo engendra en nosotros una disposición de ánimo que sólo podrá calmarse cuando sobrevenga “algo”. Nos coloca en actitud de espera. Sentimos que el ritmo es un ir hacia algo, aunque no sepamos qué pueda ser ese algo. Todo ritmo es sentido de algo, aunque no sepamos qué pueda ser ese algo. Así pues, el ritmo no es exclusivamente una medida vacía de contenido, sino tiempo original. (Paz, 1993).

Se trata entonces de la motivación que provoca la marcha de las cosas. La palabra motivación proviene del latín movere, que quiere decir mover, movimiento. De ahí la palabra motor. Un motivo es entonces aquello que como un motor mueve a partir; que induce a ponerse en marcha. Es lo que induce al movimiento de la realidad, lo que la mueve. Y este efecto o inducción se produce a través de una conmoción (con movimiento). Esta conmoción o emoción se refleja principalmente en la conciencia humana, pero de suerte que ella es aprehendida y comprendida a través de los sentidos.

Después de la cita del verso was bleibet aber, stiften die Dichter, con el que concluye el poema Andenken (Recuerdos o En Memoria), y que es la primera aparición de Hölderlin en el poema, Amereida va a preguntarse a sí misma “¿de qué será donadora Amereida?” Equivale a preguntar ¿Cuál estancia ha sido puesta en su propio ritmo por Amereida? ¿Cuál el marco, su primer golpe? ¿Qué es lo que se ha puesto en marcha? Bien, lo que se ha puesto en marcha, lo que Amereida ha puesto en su propio ritmo es lo ‘abierto’. La fundación de la Ciudad Abierta es una consecuencia directa del poema y ya su nombre mismo lo indica sin más. Por eso el acto de fundación de este lugar se llama ‘la apertura de los terrenos’ (VV.AA 1971) (fig. 2). El primer golpe, el marco, es la aparición de lo abierto. Pero ¿qué es lo abierto?

Este trabajo no pretende llegar a definir con precisión lo abierto, so pena de acabar con el sentido mismo de la pregunta y de todo cuanto atañe al acontecer y al quehacer del arte y la poética de Amereida y de la Ciudad Abierta. La existencia misma de la Ciudad Abierta y de toda la visión de Amereida depende de mantener ese desconocido como tal. Hay que dejar “que lo oculto se muestre oculto” (VV.AA., 1967). Sin embargo y cuidando de ese mantenerse desconocido, es posible indagar en algunas pistas o señales.

“Komm! ins Offene, Freund!”, “¡Ven a lo Abierto, amigo!” es la invitación con que Hölderlin comienza Der Gang Aufs Land [Ida al Campo], una de sus grandes elegías, dedicada a su amigo Landauer. Este fue el poema leído en los actos de apertura de los terrenos de la Ciudad Abierta porque esa primera invitación es el tono fundamental del ritmo del nuevo habitar que se instaura:

y François Fédier vino especialmente de París a leer el poema de Hölderlin, arriba donde ahora está la estatua, insisto, vino exclusivamente para leer el poema de Hölderlin bajo cuya luz nosotros inauguramos la “Ciudad Abierta. (Iommi, 1984).

En su elegía Brot und Wein, Hölderlin vuelve a reafirmar su afán de estar o ir a lo abierto. Dice el poeta “So komm! dass wir das Offene schauen, dass ein Eigenes wir suchen, so weit es auch int”; “¡Entonces Ven! Salgamos al aire abierto, vayamos a buscar lo propio, por lejos que esté” (Hölderlin, 1995).

Lo abierto es el ámbito de la apertura que está configurado primeramente como una estancia a través de la que hay que ir o salir. Allí hallaremos lo propio y la vida. Pero ese hallazgo no es inmediato ni está allí aguardando simplemente: Para que ocurra es ineludible acometer un tránsito duro, difícil. Para habitar en lo abierto se requiere coraje. Lo abierto entonces es también un rumbo, o dicho de otro modo es una ruta, es un ‘ir hacia’ constante, es ‘estar yendo’, pues en la misma medida en que nos acercamos este horizonte se nos aleja. Es la invitación a una partida que los humanos no pueden resistir y frente a la que no hay opción; la libertad inherente a los seres humanos se instituye desde esa partida hacia la condición esencial y primigenia que los compone. Esto es lo propio: “La revelación del Ser es esta abertura, con la cual el ser humano no se constituye, pero con la que ser humano encuentra su adecuada función de dejar-ser” (Gosetti-Ferencei, 2004).

Este ámbito es “el aire siempre abierto” (VV.AA., 1986) y ocurre en la naturaleza, pero de suerte que no se trata de una ‘excursión al campo’ literal, como a veces se traduce el título del poema Der Gang Aufs Land. ¿Cómo saber lo que es la naturaleza, más allá de la cuenta ordenada de todos los componentes del universo?, ¿se parecerá al jardín del paraíso? Allí vivíamos la perfección de lo creado y, al nacer, de allí fuimos separados. ¿Será la naturaleza una invitación a construir, por nuestros propios medios y libremente, un nuevo y hermoso jardín? Uno propio, en donde sea posible expresar esa misma unidad primigenia. Ya no tendrá la misma figura, pero allí florecerá también el comunitario fundamento originario. Si no pretendemos –porque no podremos– construirlo igual al divino ¿cómo será su cuidado, su cultivo? Una estancia en donde los humanos no sean sometidos por el imperio de la necesidad (Pieper and Cremades, 2006), y así liberados puedan favorecer a la infinitud del todo; donde la interioridad del yo ceda ante la intimidad en lo común. Esto es fundir el ego, la conciencia y la individualidad para extrañarse en los otros; “pues sólo así puede constituir su poder-ser hombre como flor de la naturaleza” (Másmela, 2005), desligándose de uno mismo. Y sobre todo, comprendiendo que no se trata de concluir el jardín. Ni ahora ni nunca.

El ámbito de lo Abierto

Es legítima la aspiración humana de volver a una naturaleza universal, pero de suerte que sea ella un punto de partida –y de llegada– para la reconciliación del hombre con el mundo. Dice Hölderlin: “Acabar aquel eterno combate entre nosotros mismos y el mundo, devolver la paz de toda paz que a toda razón supera, unirnos con la naturaleza en un todo infinito, tal es el objetivo de toda aspiración nuestra” (Ferrer, 2004). Pero no se trata del retorno al estado natural o primitivo ni tampoco es su evocación nostálgica. Las sociedades modernas han convertido a la naturaleza en fuente de recursos; la calculan, la conocen y así la dominan. No pueden entonces los humanos unirse con ella. El arte se opone al progreso que tiene en la tecnología el medio de dominación, pero se hermana con la ciencia que busca lo desconocido y la belleza. El arte es la culminación de la naturaleza; es hecho por los humanos en cuanto co- creadores (Cruz 1993), y así el arte es el primer paso para el cuidado del jardín.

Este camino, que parte y culmina en la naturaleza, es un ciclo o rumbo a campo traviesa. Amereida propone que para que se ocasione el nuevo acuerdo del hombre con la naturaleza ha de ser donado, por la poesía, un ámbito en donde “puede ser realizado lo que demora”, esto es un lugar y un tiempo para la obra y el obrar de los oficios.

Lo abierto es este ámbito y es donado por la palabra poética; este es el soplo al que se deben los poetas: “El lenguaje poético “aclara” la apertura, “instituye” una historia en la que es revelado el carácter esquivo del ser” (Gosetti-Ferencei, 2004). Sin embargo los humanos no podemos permanecer en la pureza de lo más elevado: “y el hombre no soporta más que por instantes la plenitud divina”. (Hölderlin, 1995). Nuestro ámbito de lo abierto se hace inalcanzable y se lo percibe siempre como lo ajeno y distante. Pero esto es conditio sine qua non para que se lleve a efecto lo abierto mismo. Ese distanciamiento constante de la línea de confluencia o reunión no debe amedrentar ni a los poetas ni a su pueblo. Se requiere un coraje para acercarse a lo desconocido, como nos enseñó Hölderlin en su Empédocles: “Pero ¡no temáis nada! Lo nuevo y lo desconocido amedrentan casi siempre a los hijos de la tierra…” (Hölderlin, 2001).

En lo abierto, el ir hacia el horizonte y su alejamiento son al unísono; ha de ser fugaz. Para acceder a esa intimidad con lo más elevado hay que perder la identidad en un sin límites. La búsqueda constante de la unificación originaria y final es justamente eso; una búsqueda constante. Cada vez que nos situamos ante ese horizonte de lo desconocido, este desaparece. ¿Es siempre un intento fallido?, ¿no vale las penas intentarlo, una y otra vez, sabiendo que desaparecerá sin remedio el bello instante de la unificación? Cada uno de esos intentos es nombrado como ‘obra’. Se nos encarga entonces siempre una nueva obra, siempre recomenzar. Es un “sin fin, como el amor”. Por eso “importa menos la belleza que la ruta” (VV.AA, 1986). De esta manera se hace fundamental, cada vez, una nueva obra o cuidado en el jardín: “pues es tarea inacabable finalizar el mundo y puesto que todo recién llegado (sobreviviente) ha de recomenzar la nominación por cuenta de su propia vida” (Amereida, pág. 78). Cada nueva obra nos traerá una proximidad más intensa y, de paso, nos dejará habitando un mundo más vasto, pleno de participación, común, más justo.

Es preciso entender la obra y el obrar como una fiesta. La fiesta ‘ronda’ allí

  donde
             
– ya sin pertenecernos ni vínculos aún pocos seremos
        multitud descompuestos descarados –
ronda la fiesta (vv.aa. 1967)

Sin pertenecerse es decir disueltos en lo común, en el grupo que vive y obra como comunidad, sin importar si en esta comunidad son muchos o pocos. Descarados es sin rostro y atrevidos, donde el obrar es en Ronda. Aquí los participantes han de estar disponibles y dispuestos para asumir y abocarse a cualquier tarea o labor, sin distinción de rango, para mantener abierta la vigilia y compartir la guardia del nacimiento del tiempo de lo abierto; la que cuida el debate de los oficios, lejos de su especialización. En la Ronda todos son centinelas del goce de la obra hecha por todos, donde “consagrar con palabras plenas de sentido, este suelo elevado” (Hölderlin, 1995). Ese suelo elevado es el jardín mencionado anteriormente. Pero un jardín que no es conceptual, sino que es la Tierra misma que pide las obras humanas de los oficios. Para cuidar de ese jardín hay que comprender que Der Gang aufs Land no es una excursión al campo, ni una ‘salida a terreno’. Es la Tierra abierta y disponible al obrar.

Conclusiones

La obra de Hölderlin ha sido ampliamente estudiada; pero la relación del poeta con Amereida condujo no sólo a estudios, sino a la fundación y existencia de un lugar y un tiempo concretos: la Ciudad Abierta. Esto convierte a la relación mencionada en un caso único y peculiar, en que la voz poética cobra realidad y se hace carne en la vida, el trabajo y los estudios de una comunidad.

Lo abierto, comprendido en la voz de Hölderlin, recogida por Amereida par luego extenderla como donación al quehacer y acontecer de los oficios en América, es el fundamento para la fundación y existencia de la Ciudad Abierta. Es una donación o regalo que se manifiesta en estancia temporal y física. Es un horizonte. Lo Abierto, instaurado por la palabra poética como horizonte, ha de ser habitado a ‘campo traviesa’, es decir, no guiados por la convención de los caminos establecidos y en un ‘estar yendo’ hacia él. Lo Abierto se resuelve en un ‘ir’ permanente, sin el llegar. Los oficios acontecen en lo abierto demorándose en la obra; siempre en la búsqueda de lo nuevo y lo desconocido. Un obrar que no acaba cuando se finaliza tal o cual edificio o construcción o estudio o proyecto, sino que recomienza cada vez.

Las modalidades en que ese horizonte se realiza en la práctica, esto es en la vida cotidiana, en la construcción de obras y en el estudio académico de esa comunidad son motivo para nuevas indagaciones.

Hölderlin and Amereida. The donation to the Open City

Abstract

There is a direct impact of the german poet Friedrich Hölderlin (1770-1843) on the poetic vision that sustains the poem Amereida and therefore on the foundation, establishment and subsequent existence of the Open City, in Valparaíso. This incidence has acquired its meaning becoming irreplaceable, it is what orders, composes and conforms the origin, the present and the destiny of the poetic vision of Amereida. The Amereida poem, published in the mid-sixties, announces its meaning and mission in the meeting of two words: América an Aeneid. It tries to sing America's Aeneid. An epic poem that gives to Latin America a new poetic origin, so that the continent can have a fulfillment present time, and then reach his own original destination. Although the poem is a comprehensive collection of many voices and authors, collected from different periods and different era, there is a fragment whose statement will be critical to the proposals of the poem itself. The passage in question is located towards the end of the poem, when it has already raised most of its indications and developed its thesis, ideas, announcements and has already expressed its major outcries. It is at this point that appears, loudly, Friedrich Hölderlin.

Keywords: Hölderlin, Amereida, Open City, the open

Hölderlin appears in Amereida

We have to situate ourselves in the poem; in its last moments, in page 181, says:

            amereida
                     y su referencia confesada a la eneida
                     analogía — ninguna de las dos son directas espontáneas
                          la eneida sólo tiene sentido en referencia a la ilíada
                     y a la odisea



           todo está en la comprehensión del verso de hölderlin


           – was bleibet aber stiften die dichter (VV.AA., 1967).

(Amereida and his reference confessed to Aeneid. Analogy –neither of them are direct, spontaneous. The Aeneid only makes sense in reference to the Iliad and the Odyssey. Everything is in the comprehension of the Hölderlin verse: was bleibet aber stiften die dichter (VV.AA., 1967).

This is the moment when the poem declares openly, for the first time throughout the text, its references to the Aeneid, thus announcing its fundamental poetic intention. And then it proposes that its own final comprehension, its intimate essence, the key to its enormous proposal, is codified in a verse written by a German poet almost two hundred years earlier.

Amereida establishes a condition for the deciphering of that essential key: It is not about understanding; Not only the exercise of its literal translation, which would yield a useful result for the weapons with which the intellect interprets reality. The poem calls for a comprehensión. The word comes from the Latin comprehendere, where com is 'all together' or 'along with' or 'in the vicinity of another or others' and prehendere is to 'hold', 'grab', 'take'. Therefore it is not an individual action to be undertaken with the verse, but a collective action, among several or between all (fig.1). This act together, in community, requires not only the proper use of the tools that intelligence has provided mankind, but also requires the participation of the senses in an erotic exchange. The poem is asking, for Hölderlin's verse, the intervention of collective eros. That act in community, as will be seen below, is the foundation of the Open City.

The verse in question was bleibet aber, stiften die Dichter, is the last of the poem Andenken, written by the German poet in his full maturity. The philosopher Martin Heidegger (1889-1976) collected this verse within the five voices or radical slogans that were to structure his "Hölderlin and the Essence of Poetry." This verse is the fourth of the five lemmas and the most concise and briefly discusses by the philosopher in his writing. Heidegger offers an interpretation that delicately leads to the ultimate meaning that the poet might have proposed: "But what remains, is established by poets" or "more, what is permanent is establish by poets" could be some almost literal translations. What remains is the permanent, what remains:

What the poets say is establishment, not only in the sense of free donation, but also in the sense of a firm foundation of human existence in its reason for being. If we understand that essence of poetry as the instauration of being with the word, then we can sense something of the truth of the words that Hölderlin uttered. (Heidegger, 1988).

Heidegger claims that the world can exist only when speech exists, it is the "event that has the highest possibility of being a man" (ibid) and poetry is its most essential expression. The quotation from Genesis "in the beginning was the Word" means that just because there is a verb there is a beginning. The principle is born with the first act of enunciation, with the first word uttered that opens the darkness. In some myths of the creation of the universe, this first moment of existence can only happen when it is named: "In the beginning of all, God created the heaven and the earth" (Genesis, 1: 1).

Language, thus, is not an exchange of information and is not exhausted as a means or instrument "to understand" (Heidegger, 1988). To remain (bleiben) is to have memory capacity (erinnerun - fähig). To find ourselves in the world we must return to life, or give life to the beginning. That is, what remains, instituted by the poets, is the Memory. In fact Memory could be a good translation of the name of the poem in question; Andenken. Walter Otto explains it this way:

That when Zeus had defeated the Titans, and consulted the remaining gods as to whether something was missing, they would have replied that the word was necessary for the presence of beings to celebrate the imperishable glory of Zeus with their songs: it was then that the Muses arose and arose precisely from the union Of Zeus and Mnemosyne who, in a way, represents the memory of the victory of Zeus "(Otto 2005).

It is in Mnemosyne where the works of men will flourish.

The poet's mission

Hölderlin had already understood that the role of poetry is not the aesthetic representation of cultural goods, but rather to shape the interaction of a people with themselves, with their present and with their own history (Hölderlin, 1990); Understanding Geschichte as well as the stories and perhaps also the songs. That linguistic reality (Sprachwirklichkei) opened by the poets is the atmosphere where not only is the identity already established and definitive of each people, but rather the aptitude of that identity to constantly remake itself. Sometimes it may seem that Hölderlin had a longing for Greek civilization; That he felt nostalgia to consider lost and lost the values ​​of the Greek and that this paralyzed him to sing the German. But Hölderlin understood well the poet's mission among his own, and never intended to convert his people into new Greeks, nor to lead them to a prejudiced and impenetrable ideal. He even warns of the danger of bringing up to the present time the artistic rules of the Greek genius as the only measure or rule of creative work. Only the highest must be brought, as he explains in a letter of December 1801 to Böhlendorff: "I have laboured this for a long time and know now that apart from what must be the supreme thing with the Greeks and with us, that is, living craft and proportion, we cannot properly have anything in common with them" (Hölderlin, F., et. al., 2009). And the supreme thing is present both in classical Greece and in the Germany that Hölderlin lived, because it belongs to the condition of the human being and is not exclusive to a specific civilization. He proposed that it is possible to learn the essence of the being through resembling the Greeks, but only in the attempt to make flourish the fullness of that human condition: "But what is our own has to be learnt just as much as what is foreign. For this reason the Greeks are indispensable to us. Only it is precisely in what is proper to us, in the national, that we shall never match them beacause as I said, the free use of what is our own is hardest of all" (Ibid.). And this is to make the phantom of imitation disappear. Originality consists in expressing as communitarian the original source where all civilizations drink: What must imitate not the Greek works, but the way of creating them (Ferrer, 2004).

Hölderlin knows that, from Greece, poetry has not changed the form of its singing, then he turns and prefigures modernity when he entrusts to the poets the duty not only of singing, but now the mission of adopting a new character in singing, as he explains in another letter to Böhlendorff, November 1802:

I think that we will not annotate the poets up to our time, but that song will take on a quite different character and that we’ve had little success because since the Greeks we are the first to sing nationally and naturally again, with actual originality. (Hölderlin, F., et. al. 2009).

Before him, no one has begun to sing his native country in a truly original way. The poet longs for what is genuine in his own country; Mythically expose historical events; Make history itself become a story. Although it may well have others, this is the epic mission of poetry.

Stiften is not founding

Then, on page 182, Amereida, also tries a translation of the verse, recognizing the insurmountable difficulty that this exercise always faces from passing a voice from one language to another:

   ¿qué quiere decir stiften?

         no es fundar y es fundar dar ocasión stiften es el donador
aquel cuyo presente o don hace posible una realización
         el poeta es tal donador sobre lo cual puede ser realizado
         lo que demora


                 virgilio como donador de la latinidad (VV.AA 1967).

(What does stiften mean? It is not founding and it is founding; giving occasion.Stiften is the donor; The one whose present or gift makes possible a realization. The poet is such a donor over which it can be realized what is delayed. Virgilio as donor of the latinity (VV.AA 1967).

Already from its first pages the poem understands that what is donated is the same as gift; And what gift is the same as present. A donor is one who gives and thus invents the present. Then the donor is the one who establishes a mode of time, the present, perhaps the only one worth living. In the words of CS Lewis, "the present is the point at which time coincides with eternity." (Lewis, 1993). It is only on the present where and when it is possible to make an accomplishment; Make reality. And it is the poet who makes such an act of openness. After that inaugural act that the poet does, "it can be accomplished what is delayed". In this delay happens the work of the trades. The work of the trades is not like the word of the poets, because this word is done and solved during and while the present is there, while the poet is singing, but what the trades execute is delayed, requires a longer time to realize reality. It is Rimbaud's longing: Poetry will not rhythm action any longer. It will go ahead."(Rimbaud, 2010).

"Virgil, in writing the Aeneid, will give way and the consequent metamorphosis of the Greek tempo, tradition, to the new Latin time." (Iommi 1982). It is about to make something appear that could not exist without the mediation of this foundation. But Amereida goes further, and together with this interpretation, which does not differ too much from what Heidegger found, it surrenders –just abruptly– the key not only for the interpretation of the verse but also for its implementation:

stiften no es fundar ¡carajo! es
poner la estancia en su propio ritmo
es dar el marco luego el primer golpe de
la puesta en marcha dar dinero es una
manera de fundar —

¿de qué será donadora amereida? (varios autores, 1967)

(Stiften is not to found! ¡carajo! It is put the residency at its own rhythm. Is to give the frame, then the first blow of the first start. Give money is a way of founding. Amereida, of what thing will be the donor? (varios autores, 1967).

Donation of the Open

Almost denying what he has just affirmed, the poem recedes and degrades energetically, as if to resolve the issue by pointing in a new direction, delving deeper into the underlying truth in the word stiften. It is no longer just a foundation, at least not as it is commonly understood, but to put a "stay at its own pace." A 'stay' is in unison a place and its time; Is the meeting of a spatial dimension with a temporal one. In this sense, Amereida is poetry of the 'ha place', as Godofredo Iommi Marini (1917-2001) states, who along with Alberto Cruz C., Claudio Girola, Fabio Cruz P. and others, was one of the academics responsible for The reorigination of the School of Architecture of the UCV in 1952 and the founding of the Open City in 1970. Iommi conceived an American poetic as the word "Ha Lugar" (VV.AA, 1971); Time-space founded and fused by the word of poetry. A stay put in its own rhythm, where the rhythm is, in the words of Octavio Paz (Paz, 1993):

Something more than measure, something more than time divided into portions... Rhythm provides an expectation, arouses a craving... Rhythm engenders in us a disposition of mind that can only be calmed when something "comes". It puts us in an attitude of waiting. We feel that rhythm is a going for something, even if we do not know what that something can be. Every rhythm is a sense of something, even if we do not know what that something can be. Thus, rhythm is not exclusively an empty measure of content, but original time. (Paz, 1993).

It is then the motivation that causes the march of things. The word motivation comes from the Latin movere, which means to move, movement. From here comes the word motor. A motive is then that which moves like a motor; Which induces to get going. It is what induces the movement of reality, what moves it. And this effect or induction occurs through a commotion (with movement). This shock or e-motion is reflected mainly in human consciousness, but so that it is apprehended and understood through the senses.

After the quotation from the verse was bleibet aber, stiften die Dichter, which concludes the poem Andenken (Memories or In Memory), and which is the first appearance of Hölderlin in the poem, Amereida is going to ask herself "Amereida, of what thing will be the donor? Equivalent to asking What residency has been set at its own rhythm by Amereida? What frame or first strike? What has been set in motion? Well, what has been set in motion, what Amereida has put at her own rhythm is the 'Open'. The foundation of the Open City is a direct consequence of the poem and its name itself indicates it without further ado. That is why the act of founding this place is called 'the opening of the lands' (VV.AA 1971) (Figure 2). The first blow, the frame, is the appearance of the Open. But what is Open?

This work does not pretend to define precisely what is Open, at risk of ending the very meaning of the question and everything that pertains to the event and to the work of the art and poetics of Amereida and the Open City. The very existence of the Open City and the whole vision of Amereida depends on keeping that unknown as such. Let the "hidden shows ups as hidden"(VV.AA., 1967). However and taking care of that remain unknown, it is possible to investigate in some tracks or signals.

"Komm! Ins Offene, Freund!" ,"Come to the Open, my friend!" Is the invitation with which Hölderlin begins Der Gang Aufs Land, one of his great elegies, dedicated to his friend Landauer. This was the poem read in the opening acts of the lands of the Open City because that first invitation is the fundamental tone of the rhythm of the new inhabit that is established:

And François Fédier came especially from Paris to read Hölderlin's poem, where the statue is now, I insist, came exclusively to read Hölderlin's poem under whose light we inaugurated the Open City. (Iommi, 1984).

In his elegy Brot und Wein, Hölderlin reaffirms his desire to be or to go to the open. Says the poet "So komm! Dass wir das Offene schauen, dass ein Eigenes wir suchen, so weit es auch int" ; "So come! That we may see the expanses, Seek out and find our own, however far it may be."(Hölderlin, 1995).

The Open is the area of ​​the opening that is configured first as a residency through which you have to go or leave. There we will find the proper and the life. But that finding is not immediate nor is there simply waiting: For it to happen it is ineluctable to undertake a difficult, heavy transit. To dwell in the Open requires courage. The Open then is also a course, or said otherwise is a route, is a 'going towards' constant, is 'to be going', because as we approach to this horizon it goes far away. It is the invitation to a play that humans can not resist and against which there is no option; The inherent freedom of human beings is instituted from that departure towards the essential and primordial condition that composes them. This is the same thing: "The revelation of the Being is this openness, with which the human being is not constituted, but with which the human being finds its adequate function of let-it-be" (Gosetti-Ferencei, 2004).

This area is "the air always open" (VV.AA., 1986) and occurs in nature, but so it is not a literal "Walk into the Countryside", as sometimes is translated the title of the poem Der Gang Aufs Land. How to know what nature is, beyond the orderly account of all the components of the universe, will it resemble the garden of paradise? There we lived the perfection of the created and, at birth, from there we were separated. Is nature an invitation to build, by our own means and freely, a new and beautiful garden? One's own, where it is possible to express that same original unity. It will no longer have the same figure, but there will also flourish the community-based original. If we do not pretend –because we can not– build it equal to the divine one, how will be its care, its cultivation? A residency where humans are not subjected by the empire of necessity (Pieper and Cremades, 2006), and thus released can favor the infinity of the whole; Where the interiority of the self yields to the intimacy in the common. This is to fuse ego, consciousness and individuality to be missed in others; "because only like this can the man constitute his can-be as the flower of nature" (Maismela, 2005), disconnecting from oneself. And above all, realizing that it is not about finishing the garden. Not now, not never.

The scope of the Open

The human aspiration to return to a universal nature is legitimate, but so that it is a point of departure –and of arrival– for the reconciliation of man with the world. Hölderlin says: "To end that eternal struggle between ourselves and the world, to return the peace of all peace that surpasses all reason, to unite with nature in an infinite whole, such is the objective of all our aspirations" (Ferrer, 2004). But it is not the return to the natural or primitive state nor is it his nostalgic evocation. Modern societies have turned nature into a source of resources; Calculate it, know it and thus dominate it. Humans can not then unite with it. Art opposes the progress that has technology as a medium of domination, but relates brotherly with science that seeks the unknown and beauty. Art is a kind of culmination of nature; Is made by humans as co-creators (Cruz 1993), and so art is the first step in garden care.

This path, which starts and ends in nature, is a cycle or course to cross country. Amereida proposes that for the occasion of the new agreement of man with nature, a field must be donated, through poetry, where "what is delayed can be accomplished", this is a place and a time for the work of trades.

The Open is this domain and is donated by the poetic word; This is the blow to which poets owe: "The poetic language" clarifies "the opening," institutes "a history in which the elusive character of being is revealed" (Gosetti-Ferencei, 2004). However, we humans can not remain in the purity of the highest: "and man can only endure for a moment the fullness of God." (Hölderlin, 1995). Our scope of the Open becomes unattainable and is always perceived as alien and distant. But this is conditio sine qua non so that the Open itself is carried out. This constant distance from the line of confluence or meeting should not frighten the poets or their people. It requires courage to approach the unknown, as Hölderlin taught us in his Empedocles: "But fear nothing! The new and the unknown almost always frighten the children of the earth..." (Hölderlin, 2001).

In the Open, the path towards the horizon and its distance are in unison; Must be fleeting. In order to access that intimacy with the highest, one must lose one's identity in an unlimited way. The constant search for the original and final unification is just that; A constant search. Every time we stand in front of that horizon of the unknown, it disappears. Is it always a failed attempt? Is it not worth the pains to try, again and again, knowing that the beautiful moment of unification will disappear without remedy? Each of these attempts is named as 'Work'. We are then entrusted with a new work, always to recommence. It is an "endless, like love". That is why "beauty matters less than the route" (VV.AA, 1986). In this way a new Work or care in the garden becomes increasingly important: "it is an endless task to finish the world and since every newcomer (survivor) has to recommence the nomination on account of his own life" (Amereida, Page 78). Each new Work will bring us a more intense proximity and, by the way, will leave us inhabiting a wider world, full of participation, common, more just.

It is necessary to understand the Work and to be working as a feast. The feast 'round' there

  donde
             
– ya sin pertenecernos ni vínculos aún pocos seremos
        multitud descompuestos descarados –
ronda la fiesta (vv.aa. 1967)

(Where –already without belonging to ourselves, without ties, even a few we will be multitude. Decomposed, overbold [1] – there's the feast going round).

Without belonging to oneself, that is, dissolved in the common, in the group that lives and works as a community, regardless of whether there are many or few in this community. Descarados is faceless and daring, where the Work is in Ronda (Round)[2]. Here the participants must be available and willing to assume and undertake any task or work, without distinction of rank, to keep open the vigil and share the guard of the birth of the time of the Open; The one that takes care of the debate of the trades, far from its specialization. In the Round all are sentinels of the enjoyment of the Work done by all, where "to consecrate with words full of meaning, this high land" (Hölderlin, 1995). That raised land is the garden mentioned above. But this garden is not conceptual, is the Earth itself that calls for the human works of the trades. To take care of that garden is necessary to understand that Der Gang aufs Land is not a field trip, nor a 'field work'. It is the Earth open and available to the work.

Conclusions

Hölderlin's work has been widely studied; But the poet's relationship with Amereida led not only to studies, but to the foundation and existence of a concrete place and time: the Open City. This makes the above mentioned relationship a unique and peculiar case, in which the poetic voice is realized in the life, work and studies of a community.

The open, understood in the voice of Hölderlin, collected by Amereida is extended as a donation to the tasks and to the present of the trades in America, is the base for the foundation and existence of the Open City. It is a donation or gift that manifests itself in temporary and physical residency. It is a horizon. The Open, established by the poetic word as horizon, has to be inhabited in a 'cross country', that is to say, not guided by the convention of the established ways and in a 'being going' towards it. The Open is resolved in a permanent 'go', without arriving. The trades happen in the Open being delayed in the work; Always in the search of the new and the unknown. A work that does not end when a building or a construction or study or project is finished, but it restarts every time.

The modalities in which this horizon is realized in practice, that is in daily life, in the construction of works and in the academic study of that community are reason for new investigations.

Bibliografía / Bibliography

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  • varios autores (1986). Amereida volumen II. Valparaíso, Taller de Investigaciones Gráficas, Escuela de Arquitectura y Diseño, PUCV.


Notes

  1. The word descarados, in spanish, literally means without face, and in here is something between shameless and some type of figure with a new kind of face
  2. Ronda is a way to play with others; for example is the the game when the children sing and dance in a circle all holding hands

Indice de figuras / Image Index

  1. Figura 1: Acto poético de celebración a San Francisco. Ciudad Abierta, 2010. Fotografía Archivo Histórico José Vial Armstrong. Código: CAA fco 10 - Día de San Francisco, Acto de Las Venus - 041.
  2. Figura 2: Acto poético de apertura de los terrenos de la Ciudad Abierta, en 1971. Fotografía del Archivo Histórico José Vial Armstrong. Código: CAA ape 71 - acto de apertura de terrenos - 14.
  3. Figura 3: Acto poético de recepción de los nuevos alumnos de la Escuela de Arquitectura y Diseño. Ágora del Fuego, Ciudad Abierta, 1997. Fotografía Archivo Histórico José Vial Armstrong. Código: CAA rec 97 - Recepción primer año - 14.
  4. Figura 4. Palacio del Alba y el Ocaso, Ciudad Abierta, 2004. Fotografía Archivo Histórico José Vial Armstrong. Código: CAO tal 04 - Hospedería del Taller de Obras - 032.