Francisca Romero, Amereida 2º Trimestre 2014

De Casiopea



TítuloAmereida II Trimestre 2014
AsignaturaTaller de Amereida
Del CursoTaller de Amereida 2014
CarrerasDiseño Industrial
Alumno(s)Francisca Romero Bugueño

Travesías, momento y lugar para el encuentro

El acercamiento de los otros

Más que una tradición de la Escuela de Arquitectura y Diseño, las travesías son una experiencia, una experiencia que implica un viaje, un encuentro, un rumbo.

Podemos decir que tres de los grandes factores de una travesía son, el lugar, las personas y la obra, cada uno de éstos no sería tal sin el otro, el lugar es, pero no sería lugar de travesía sin personas dispuestas a hacerlo tal lugar, estos y muchos otros componentes hacen de la travesía un viaje especial, acompañado, no solo por los compañeros y profesores de la universidad, sino también por las personas que se cruzan en ese viaje, habitantes, transportistas, otras compañías que se suman a la experiencia que significa la organización de un viaje de este tipo.

Forman parte de las travesía los planes, pero éstas están compuestas de lo nuevo y de lo imprevisto también, se pueden realizar muchos cálculos, muchos planes, pero son los imprevistos, las sorpresas, las que marcan una travesía, las que permiten recordar una travesía por lo que es, una travesía.

¿Cuántas veces el gratuito juego poético podrá sobreponerse al ánimo de una travesía ”sin objeto”? Creemos que tal “sin objeto” desvela realmente el continente, su inalcanzable Norte, el que todos llevamos dentro, continente y Norte. (Nota 23. Amereida II Bitácora)

Sorpresas, encuentros, descubrimientos. Las travesías se componen de momentos, pero son momentos, son recuerdos cuando se les recuerdan. Las bitácoras dan registro de esos recuerdos, de los momentos vividos, las experiencias, lo aprendido, lo planeado, lo no planeado, lo inesperado, las personas.

     "Los viajes sirven para conocer las costumbres de los 
     distintos pueblos y para despojarse del prejuicio de que 
     sólo es la propia patria se puede vivir de la manera a que 
     uno está acostumbrado." René Descartes.

Una travesía no es un momento individual, hay otro además de uno, ese otro puede ser el compañero que viaja contigo y que vive esa travesía contigo, pero que por ser una persona distinta la vive distinto a ti. También existe otro “otro”, esa persona distinta, ajena al comienzo de una travesía pero familiar y compañera en el momento de la travesía y en los recuerdos que vienen después de ésta, son las personas que conocemos durante la travesía, esas personas que habitan los lugares a los que vamos, personas que nos impregnan con el lugar, que son y forman parte del paisaje y son nuestro vínculo con el espacio nuevo, nos permiten conocer y reconocer el lugar. Una vista, una foto, un dibujo, nos deja conocer el lugar, observarlo, pero las personas nos permiten formar parte del lugar, vivirlo.

Sólo conociendo a los habitantes de un lugar, se conoce realmente el lugar. Esas personas tienen distintas formas de recibirnos y despedirnos, y son formas variadas y cambiantes en el tiempo.

Feria de Tarabuco
Feria de Tarabuco, Bolivia

Por ejemplo en la Travesía Tarabuco 2014, a Bolivia, cuando llegamos a Tarabuco, un pueblo pequeño a dos horas de la ciudad de Sucre, un pueblo donde se veía la tradición en cada paso que dabas, las condiciones a veces resultaban muy precarias, pero es una forma de vida en el lugar, los días domingo había una feria muy grande en la que la ciudad se llenaba de visitantes y turistas, las personas de los poblados más pequeños en los cerros cercanos viajaban a Tarabuco para comercializar sus productos, tejidos y artesanías, ese era el único día en que el pueblo se llenaba de personas y muchas de ellas eran de otros lugares, pero nuestra estancia en el pueblo fue de una semana, y las personas vieron al comienzo nuestra presencia con recelo y mucha curiosidad, luego cuando los días corrieron la curiosidad comenzó a manifestarse preguntando por la obra que se estaba realizando en el cerro que se encontraba en la mitad del poblado, cuando pasábamos por las calles nos preguntaban cuándo terminaríamos, eso llevó a otros temas y llegamos a conocer en algún grado a esas personas.

Obra de Travesía, Tarabuco, Bolivia

Terminada la obra no hubo ocasión de conocer la reacción de los habitantes hacia la misma, pero los últimos días pudimos compartir con ellos y la diferencia que había con los primeros días que pasamos en el poblado eran notorios, ya comenzábamos a formar parte del lugar, lo conocíamos, lo podíamos recorrer, las personas ya no nos miraban con desconfianza y había menos curiosidad porque ya sabían que hacíamos allí, y estaban acostumbrados a vernos en las calles.


 "Hay mucha diferencia entre viajar para ver países y para ver pueblos." 
                                     Jean Jacques Rousseau.


Es importante que se de ese cambio de estado, ese cambio de actitud para “estar” en un lugar, ese cambio que proviene del otro, desde una mirada inicial a nuestra llegada, que con los días, con el tiempo cambia, más que por costumbre, porque pasamos a formar parte de un lugar, hay una adaptación al momento y lugar de la persona que llega y un recibimiento por parte de la persona que está y que observa el desarrollo de una obra.

Así es como los “otros” se acercan. Nosotros-otros nos comenzamos a acercar a las personas y lugares que visitamos, nos aprendemos sus costumbres, sus espacios, los conocemos y entendemos en la mejor medida posible, y los ellos-otros, los habitantes de las ciudades y pueblos visitadas se acercan más a nosotros, nos conocen, nos entienden y nos reciben. Porque ellos son los otros para nosotros y nosotros somos los otros para ellos, terminamos una travesía acercándonos y asemejándonos mutuamente, formando un nuevo todo, que es el resultado de una travesía, un resultado social y que enriquece cada aspecto del viaje.

Luego de una travesía, alejados de ese lugar en el que dejamos una parte de nosotros, y desde tomamos una parte de lo que encontramos allá, el viaje se transforma en experiencia y conocimiento, un momento ganado, de descubrimiento, de nuevas vivencias y amigos, donde sumamos una parte del lugar a nuestras vidas. Existe, por lo tanto, un descubrimiento, una creación de la que no somos consientes en el momento, un descubrimiento propio de cómo somos en ese otro lugar, rodeado de esas otras personas, nos decimos a nosotros mismos que vamos a dejar, a regalar una obra, y que volvemos con la experiencia, pero hay más que eso, llegamos, con cada viaje con una parte nueva de nosotros mismos que no conocíamos, un “otro” dentro de nosotros mismos. Ese otro ya nunca dejará de ser parte de nosotros.

          "En la vida no se trata de encontrarse uno mismo, 
           sino de crearse uno mismo."
           George Bernard Shaw

La travesía es una oportunidad, un momento de encuentro de los otros, de muchos otros, del otro que viaja junto a nosotros, del otro que habita el lugar al que vamos, del otro que somos nosotros para ellos y del otro que somos nosotros y que traemos con nosotros cuando una travesía termina. Se da un redescubrimiento de nuestra propia naturaleza, el nacimiento de nosotros mismos cuando nos encontramos en esos lugares nuevos, nuevas fascinaciones, nuevas conductas y costumbres, es importante llegar a conocer el lugar para lograr ello, entender las costumbres, los espacios, mirar con otros ojos, ojos de espectador y viviente, ese lugar nuevo y ese otro nuevo que descubrimos con cada lugar al que vamos.