Felipe Rodríguez Araya Ciudad y Vanguardia - Presentación de las Vanguardias 2018

De Casiopea



TítuloCiudad y Vanguardia: Lo urbano como obra de arte
AsignaturaPresentación de las Vanguardias 2018
Del CursoPresentación de las Vanguardias 2018
CarrerasArquitectura
2
Alumno(s)Felipe Rodriguez Araya

CIUDAD Y VANGUARDIA: LO URBANO COMO OBRA DE ARTE



La ciudad como creación humana

¿Puede la ciudad alcanzar el estado de creación artística?

Comencemos por una certeza: la ciudad es una creación humana, y “toda creación, es gestada por su tiempo”i; por ende, la ciudad es una manifestación humana de un tiempo concreto y específico.

El tiempo, como construcción humana, requiere de un maestro, un especialista que con oficio viva y sienta el presente, siendo capaz de interpretar, y de dar lugar al tiempo en el espacio. Kandinsky, lo menciona como “un hombre que posee en su interior una fuerza misteriosa y admiradora, que contempla y enseña”ii De esta manera, Kandinsky desprende una relación existente entre “maestro” (creador) y “pueblo” (espectador), ya que logra dar cuenta, de un proceso creativo y de una vocación colectiva, en cuanto a la necesidad de traer a presencia algo y ponerlo en escena ante un grupo.


No toda creación humana es arte

Por lo tanto, es importante aclarar que no toda creación es arte, ya que: En primer lugar, el arte, es parte de una acción contemplativa y un proceso de búsqueda espiritual, “el artista es quien primero oye su discurso, aún indiscernible para la masa, y va tras su llamado, temprana e inconscientemente”iii.

Y en segundo lugar, como se mencionó anteriormente, el arte posee una vocación colectiva, al poner en escena ante un grupo, algo de aquella búsqueda espiritual, un proceso de avanzada que se arroja hacia lo desconocido, para traer a presencia una luz capaz de orientar y dar sentido al resto del grupo, “quiero enseñarles a los hombres el sentido de su existencia”iv


La ciudad moderna

La revolución industrial marcó un antes y un después en la manera de habitar el mundo, ya que generó una tensión cultural entre el mundo ruralizado y la creciente urbanización, consecuencia que nos configura como humanidad hasta el día de hoy.

Por un lado, debido a los procesos de industrialización y de desarrollo tecnológico, se comienza a proponer una sociedad moderna, con un rostro y un espíritu nuevo, es así como Albert Loos en “Ornamento y delito” nos presenta un tiempo en que el hombre ha vencido al ornamento y este ya no es propio de la evolución cultural.

“Ornamento es fuerza de trabajo desperdiciada y por ello salud desperdiciada, además, material desperdiciado y ambas cosas significan capital desperdiciado (...) ya no pertenece a nuestra civilización ni es expresión de ella (...) el ornamentista ha de trabajar 20 horas para lograr los mismos ingresos de un obrero moderno que trabaje ocho horas”v.


El rol de las vanguardias y la apertura a nuevas posibilidades artísticas (y urbanas)

Aquella modificación cultural logró impulsar un desarrollo artístico rupturista, debido a que la creación, ha de valerse de sus propios medios para lograr su expresión, “la falta de ornamentos es signo de fuerza espiritual”vi.

Siguiendo esa línea, Kazimir Malevich en su obra “suprematismo místico”, nos presenta lo erguido y rígido de una postura espiritual, a través de una composición mínima, geométrica y esencial, contrastando color y forma, donde el blanco conforma el vacío, el negro esbeltez y gravedad, y el rojo, un contraste medio que da profundidad.

Malevich Suprematismo místico Picasso. Tres músicos

Picasso continúa aquella búsqueda, en “tres músicos”, se puede apreciar como el artista busca construir la esencia mínima de la figura, a partir de un orden geométrico y de la luz a través del color, logra encontrar una forma y una composición mínima.

Aquel desarrollo cultural y artístico, en la búsqueda de lo esencialmente mínimo, trastocó a los artistas de todas las disciplinas, llegando a influir en escultores, músicos, artistas escénicos y por supuesto, en arquitectos y urbanistas, de ese modo, el “menos es más” comenzó a gestar un ideal constructor de mundo, envuelto en una esfera cultural urbana y moderna.

Lo interesante, es que esa línea cultural moderna generó a su vez factores culturales de resistencia y apego, conformando la tensión mencionada anteriormente, entre la creciente urbanización y mundo ruralizado, mientras una propone una fuerza espiritual sin ornamentos, a través de la búsqueda de la esencia mínima, geométrica, pura, la otra resiste en su condición natural de decorar, recargar y de conformar lazos afectivos con las cosas que los rodean.

Georg Simmel señala que “los problemas fundamentales de la vida moderna provienen del hecho que el individuo anhela a cualquier precio (...) preservar la autonomía y singularidad de su existencia”vii.

De ese modo, surge una gran complejidad presente en nuestras ciudades y que es característica de nuestro tiempo; la multiculturalidad que supone además una multi temporalidad que convive en un mismo espacio, “(...) es una desgracia para un estado el que la cultura de sus habitantes abarque un periodo tan amplio”viii

En el contexto latinoamericano, aquella complejidad no solo se encuentra presente, sino que ha sido parte esencial del origen y el desarrollo de las ciudades, donde las migraciones del campo, han forjado un carácter a partir de la auto-construcción, conformando tramas orgánicas y expresiones que otorgan identidad a las ciudades, generando una tensión entre ciudad formal e informal.

Es así como aparecen fenómenos culturales presentes en el continente y que constituyen modos creativos de habitar un territorio, por ejemplo, “lo huachafo” en los andes centrales, un proceso de búsqueda entre lo que “soy” y lo que “deseo ser”, donde aparece, a través del objeto, la dimensión espiritual y existencial del individuo ix.

casa huachafa lima condominio Los Pinos, Playancha

Pero este proceso creativo-espiritual, se limita a una acción individual, o grupal, basada en el deseo de personalización, por lo tanto, es disgregada en el espacio, requiere de una acción/obra que retome la vocación de creación colectiva de las ciudades, conformando una unidad situada en el espacio y en el tiempo, y como se mencionó en un comienzo, dada las complejidades que eso supone, aquella acción requiere de un maestro.

De esa forma, las vanguardias nos entregan luces de cómo hacer entrar en diálogo lo formal y lo informal, lo rural y lo urbano. Trabajando desde aquella tensión, buscando ordenar, disponer y componer el espacio desde una mínima transgresión, que haga convivir armónicamente lo geométrico con lo orgánico, la esencia mínima capaz de sostener, y de poner en valor cada una de las partes, aparentemente disgregadas pero que son conformadoras de un total. Una abertura arquitectónica hacia una complementación cultural x.

“El urbanista descubre el destino de la ciudad y la coloca en el espacio”xi.


BIBLIOGRAFIA

i Kandinsky, V. (2008).Sobre lo espiritual en el arte. Editorial Andrómeda, Buenos Aires, pág. 29 ii Ibíd pág. 35

iii Ibíd pág 41

iv Nietzsche, F. (2000). Así hablo Zaratustra. Editorial LIBSA. Madrid

v Loos, A. Ornamento y delito. pag, 47

vi Ibíd., pag.50

vii Simmel, Georg. (1986) Las grandes ciudades y la vida del espíritu. En: Cuadernos políticos, número 45, México DF, ed. Era, pp. 5-10

viii Albert Loos, pag.46

ix Dreifuss. Cristina, (2017). Lima, en: https://www.youtube.com/watch?v=kw6bILwF8JI

x Purcell, Juan. Revista acto y forma 3 pag.26

xi Alberto Cruz, Achupallas. En: Visión de Valparaíso. 2012, editorial. E(ad). Valparaíso