Experiencia Poética

De Casiopea



TítuloExperiencia Poética
AutorGodofredo Iommi
CoautoresJorge Pérez Román, Josée Lapeyrère, Carmelo Arden Quin, Michel Deguy, Antonio Asis, Bernard Olivier, Viky Messica, Yves Brunier, Michele Gleizes, Collete Parcheminier, Juana Prat-Gay, Henri Tronquoy
Páginas24
Imágenes24
Ancho 23 cms.
Alto 30 cms.
Fecha1962
ColecciónPoética
FondoIommi-Amunátegui
ConjuntoAutónomos
Número de Ingreso002
NotaEl texto base corresponde a un documento de 25 páginas al que se le han pegado diferentes papeles mecanografiados y diversas fotografías; textos en español y francés. Si se sigue una lectura exhaustiva se advierte ciertas interrupciones o discontinuidades del texto; al parecer faltan algunas páginas de un incierto total.
PDFArchivo:Experiencia Poética.pdf
Código
IOM-PTQ-IAM-AUT-EXP-962-002


Los textos que a continuación se publican son documentos –diarios de ruta, testimonios y diarios personales de algunos de los participantes– producidos a lo largo de una serie de experiencias poéticas realizadas. Ellos sólo pretenden dar una cuenta relativa de los hechos –siempre más complejos que las notas– que constituyen los trabajos de varios poetas, pintores, escultores y actores. La motivación de estas experiencias se consigna, en sus líneas generales en la Carta-Invitación a los poetas que publicamos como prólogo a los relatos de los distintos viajes poéticos y cuyos detalles el lector encontrará en los documentos que se transcriben. Para facilitar la lectura seguimos un orden cronológico y no publicamos dichos documentos in-extenso y uno tras otro sino que hemos preferido que a una fecha y hecho dados, registrados en el diario de ruta, correspondan los diferentes puntos de vista anotados en los diarios y testimonios personales. Suponemos, además, que así se refleja mejor el transcurso de los hechos. Estos textos no pretenden dar respuestas ni aportar soluciones porque en rigor, la poesía no es un problema. Ellos literalmente se exponen, tratando, a pesar de todos los equívocos posibles, de mantener la «abertura», como una herida, que les dio origen. Ellos son huellas de un paso y como tal se ofrecen a quienes quieran someter sus propias experiencias en el mismo en otro ámbito.

[Posiblemente falte una página]

en el mismo o con otro sentido. Y porque las experiencias que estos textos relatan nacieron y se desarrollaron a partir de la invitación es posible que ese sea el tono general del presente volumen.

Es muy posible, también, que este tipo de experiencia pueda realizarse de otro modo y que no deba necesariamente surgir de la invitación.

Pero no fue así y lo que importa no es como pudo haber sido sino como va siendo, porque lo mejor de estas experiencias es que fueron, son y pretenden ser un proceso constantemente abierto.

Por lo demás en este juego, como en todo otro, las reglas que él trae consigo únicamente al veraz se le descubren. Y ser veraz es jugarlas.


Invitación a una Experiencia Poética

En la «Letrre aux Poétes», escrita en París, Octubre de 1962, se identifican las motivaciones de la experiencia llevada a cabo. Dicha carta, que a continuación se transcribe fue publicada ese mismo año en la revista Ailleurs con algunas alteraciones. En la presente transcripción se han subrayado sus capítulos con títulos marginales, y se han agregado, al margen, unas pocas notas para aclarar sus alusiones y al final se dan los antecedentes de la misma. Su texto permite, en líneas generales, reconocer la abertura y orientación y, quizás, el sentido de los actos que constituyen las experiencias a que nos referimos.

Es importante aparecer «vestidos». Hay que aludir, sino resolver, al menos la apariencia propia de la Poesía en medio de la vida cotidiana.

Pero por qué un traje especial? –El traje es la apariencia o máscara de lo que hacemos y somos, como una piel. Hay un traje de obrero en su trabajo y un traje de domingo. Hay un vestido para el médico en sus funciones, para el hombre de negocios y una vestimenta y barba, a veces, para el «artista». En la vida cotidiana el traje nos señala, en lo que hacemos, lo que somos o lo que queremos ser. No se puede prescindir de un traje cualquiera. Cuál entonces el propio del poeta en su acto?– Además André Breton me lo señaló como uno de los problemas que él y tres poetas tuvieron cuando ensayaron una «salida». Vestidos de civiles aparecían como sospechosos extranjeros en las pequeñas aldeas. Un traje que aluda a algo conocido, como el teatro, la pura máscara, permitirá liquidar toda sospecha y anclará por la mirada, en un primer consenso del público. Comenzaremos a trabajar en el departamento de Viky que desgraciadamente queda un poco alejado. Pero seguiremos en el «atelier» de Arden Quin en Montparnasse.


Primera Salida Poética

Obtenidos los medios financieros y constituido el primer grupo de actores comenzaron los estudios y las pruebas. La organización del equipo, las peripecias de los preparativos, elección de poemas y detalles del viaje y de los actos cometidos se consignan a continuación. Los hechos siguen su cronología a través de la transcripción de los fragmentos del Diario de Ruta, que se indica con las iniciales –d R.–; del diario personal de Goffredo Iommi, que se indica con las iniciales –d I.–; del diario personal del actor Viky Messica, cuya indicación es –d O–. Al margen de estos diarios se subraya con sub-títulos algunos momentos de cuanto va ocurriendo a fin de facilitar la ubicación de los mismos.

d R .– 11 de Junio 1962; 11 horas 10 m.– Partida desde la casa de Arden Quin, calle Orfila Nº 52.– Camioneta «Peugeot» 403, modelo 1960 con 36.190 km recorridos.– Parten: Antonio Asis, Bernard Oliviar, Viky Messica, Yves Brunier, Michele Gleizes, Colette Parcheminier y Goffredo Iommi.– Inventario: 3 carpas, 7 sacos de dormir, 2 mesa plegadiza, 7 valijas personales. Material de cocina y [Butagan], platos, cubiertos y vasos.– 1 cámara para filmar, marca Pathé, 2 aparatos fotográficos, 2 pies de cámaras, 1 máquina de escribir, cajas de película virgen, trajes para decir los poemas, cuerdas, tensores y útiles. Cargamos todo el material.

d I .–El azar. Uno es el azar. El azar no está «allí» ni «aquí». No es tampoco el involuntario encuentro de una circunstancia ni el acorde raro de algo imprevisible. En la Phalène uno lleva el azar consigo, uno es la piedra que lo revela y desencadena de las cosas y las gentes.

Cuando uno se desnuda de golpe (y se desnuda en todo sentido, interior y exteriormente, porque literalmente uno se quita los pantalones para aparecer en «collants») desnuda a todo lo que lo rodea: árbol, casa, río, gente, cielo. Y con ella desvela el lugar. Entonces cosas y personas muestran otra cara distinta a la habitual y sus relaciones son también diferentes y sorpresivas. La travesía poética da vuelta cosas y gentes. Pérez Román dijo con exactitud: «Dar vuelta el paisaje como un guante».– Para el pintor y el escultor se abre, tal vez, otra vía. Desde el cubismo se ha vuelto al laboratorio, al atelier. Por cierto que parece absurdo «volver al paisaje». Pero no se trata de eso. En la Phalène el pintor no está detrás de su caballete, detrás de sus ojos pintantes, no reduce a «tela». Tampoco se trata de una experiencia personal ni de la simbiosis lírica entre sujeto-objeto, mundo-persona. Sucede que el Acto es un hecho real y concreto gracias al que el paysaje

d I .– Ahora sé que cosa es tener en medio de lo ordinario el cuerpo fuera de lo ordinario. El cuerpo convertido en una suerte de imán poético entre piedras, paisajes y gentes. Siento que por dentro se me caen pedazos de piel, objetos que parecían ideas, sentimientos que uno lleva pegado a sus huesos. Literalmente desvestirse. No, ninguna fantasía es capaz de esta operación. Solo el cuerpo consuma.

Y a partir de lo consumado uno siente el «renuevo», uno casi palpa el solar inicial de los nacimientos. En el acto poético el cuerpo aparece, se desnuda de la figura convencional que lo ata a la existencia donde se disimula para convertirse en llave o en piedra de toque para la Fiesta. Es su visible testigo, de la poesía, de la trascendencia pura que irrumpe con ese cuerpo medio del mundo. El cuerpo es las arras de lo que la poesía desencadena.

d R .– Una campesina se acerca con sus vacas por el camino y escucha. Se le pregunta .–Madame aimez vous la poésie?– Responde .–Monsieur je suis trop bête pour a comprendre, mais j’aime beacoup l’entendre. C’est trée beau, trée beau».–

Evidente que la poesía no está en el «papel» y que el lenguaje es mucho más un acto que la voz o la tipografía.

d R .– Tronquoy, Prat-Gay, Lapereyre y Laude duermen en la casa de la familia de Josée.– Iommi y Pérez Roman en una ferme abandonada. Al día siguiente, por la mañana, Pérez Roman levanta una escultura en medio del campo gascon amarillo verdoso.

d P .– El «totem» es el primer resultado plástico realmente espontaneo. La visión del objeto surgió por azar y los elementos estaban allí, dispersos –un yugo y un pedazo de tronco–, a poca distancia uno del otro, esperando el gusto que los uniese en la vertical para formar una entidad y ser «otro».

d I .– Cuesta superar esta primera impresión de «mascarada» que componemos entre todos. Pero aquí, en este momento, la «ficción» es real. Los actores comienzan a decir sus poemas tartamudeando pero enseguida el juego se come a los jugadores. Quise hablar, improvisar, soltarme. Pero el hábito de escribir… entre la palabra y el «lugar» de la palabra media todavía un abismo. Mierda. Toda la oscura realidad que llevo dentro me ahoga con su frustración. El cuerpo está mudo.– No será en el fondo la idea de «calidad», de lo «bueno», del «nivel», lo que realmente me impide improvisar la buena de Dios?

d [O] .– Apres un homenage à Apollinaire, sur le lieu de son respos eternel, la Phalène pris la route avec une agresivité toute printaniére. Ce nom de la Phalène nous allait bien et chacun d’entre nous en percevait le serieux derriére les lettres de l’epitaphe qui précédait: «LaPoesie doit être faite par tous, non par un». Lautreamont.

Il ne faut toutefois pas confondre le sérieux d’une chose et se prendre au serieux.

d R .– París –12 hrs 30.– Pieces de Vosges.– Poemas dichos alrededor de la estatua. Muchos niños y público.

d R .–Blois –19 hrs 45– Compras para la comida. Dormiremos en Vandôme. Los actores con sus trajes suben y bajan corriendo la escalera de la Rue Haute. Asis filma.

d I .– Llegada al «camping» de Vendôme. Se montan las carpas. Asis y Iommi cocinan. Todos piden una reunión para discutir lo sucedido durante el día. Nos reuniremos en un café en Vendôme.

d O .– Le débat fut trés animé par chacun de cinq comédiens, par une volonté de franchir la premiére barriére et de percer les causes de ce premier échec. Nous devions nous organiser personnellement sur l’enchainement des poémes qui serait répartir entre nous naturellment suivant le caractére et les possibilités de chacun: tel pensait pouvoir dire ce poéme, cet autre un auteur qui le touchait sincérement. Pourquoi le spectacle n’avait-t-il marche? Quelles en étaient les causes? Tout dépendait de nous, de notre sincerité. Les deductions, les reflexions, les intuitions, variées et necessaires affaiblissant hotres [forces], et dispersant nos [e forta], nous avions besoin d’un autre contact avec le public, pour que telle ou telle idée s’imposa d’elle même ou s’élimina.

d V .– Le soir aun café, nous avons une longue conversation et chacun de nous souleve son propre probleme. Il ressort de là quand à :

Michele: Elle dit «[Je] pensais que cette tournée serait quelque chose d’exceptionel. Il n’en est rien. On tombe dans la rutine.–

Je me demande bien quelle rutine si c’est le premier jour de voyage.

Elle soulève les problèmes matériels et n’est pas contente du tout de la torunure que prennent les evénements.

S’attendait-elle à vivre en hôtel-restaurant avec petit déjeuner au lit?

Colette est du même avis que Michele. Il faut dire aussi que son seul probléme c’est la bouffe. C’est peut-être per cela qu’elle a consentit à faire la cuisine? Je suis peut-être méchant mais je pense qu’elle ferait mieux de trouver un mari. On parle de la liberté individuelle vis a vis du groupe.

d I .– Están heridos. Fuera de Viky y Asis, todos protestan. Tienen «razón». pero pongo de relieve dos puntos evidentes: Están todos discutiendo con pasión, visiblemente «tomados», sobre y a causa de una actividad que no les es propia, que no les reporta ningún beneficio material, viviendo en condiciones que les disgusta y por último, haciendo algo que no creen.– No serán tantas contradicciones y sin embargo intereses y permanencia, los signos de una real actividad gratuita? no es ya esa ruptura interna, es abertura que va más allá de la voluntad un signo de la poesía en acto? – Enseguida, Michele, por ejemplo; tartamudeo de emoción en la tumba de Apollinaire, de disgusto en la terraza del café de Chambord, de gusto en los jardines del castillo diciendo Rimbaud y de furia durante el descenso de las escaleras en [Blois]. En poco más de mediodía, armando carpas, haciendo la comida, viajando, había hecho y seguramente aprendido y vivido más que muchos meses de París.– les habla, sin ahondar mucho aún, del problema del intérprete.

Lo más próximo al intérprete es hoy en día el actor. Y sin embargo está tan lejos de serlo o poderlo ser. El intérprete es quien da acto a las palabras. Diríamos que es el testigo en quien las palabras se [encarnan]. No es un personaje de una obra, cuyo carácter se constituye por sus acciones y palabras y por la de los demás. Es el testigo que deja que aparezcan –les da apariencia– a las palabras poéticas para que ellas abran y abran todo– aire, luz, oyentes, mundo. El intérprete hoy no existe. Hubo en Grecia. Quien sabe cual y como será el de hoy? El que ahora mismo constatamos necesario? El que debe nacer a raíz de esta exigencia que abrimos? El testigo poético. Al paso, no dejo de preguntarme interiormente qué sucederá conmigo cuando yo sea realmente el intérprete o testigo o «acto» de mis propias palabras poéticas? Testigo de la poesía. Es toda una vida y un modo de existencia. Pero de eso no hablo. Me opongo firmemente a la división entre «trabajo» y horas libres. Se trata precisamente de probar lo contrario. Seguiremos así hasta que aguantemos. Volvemos al camping, nos acostamos. Ellos hablan hasta las tres de la mañana: Y estaban agotados!

d V .– Il ressort de cette conversation que je pense au manque de solidarité des éléments. Je commence à prendre en grippe Colette et Michéle[.] Peut-être [inconscienment] le senent-elles et me le rendent bien. Mais il faut être bien au-dessus des sentiments poisseux et mesquins que j’eprouve. Je dois avoir encore un tas de compléxes. Je pense malgré tout qu’il me faudra dépasser tout cela en faisant [abstraccion] totale de moi, au service de Iommi, car je ne crois pas encore à la Poésie. Il faut que je [d itruise] en moi ce qui me relie encore au «théâtre». Je vais m’y employer. J’espére que cela ne sera pas que mots.

d O .– Nos premiéres préoccupations étaient malheureusement basées sur les differents moyens d’interprétations de poémes. Il fallait détruire en nous le mythe imbécile et paralysant du pretendu comédien qui someillait sournoisement et nous obligeait souvent à grimacer nos sentiments. La forme d’un jolli corps à la peau halée est tres seduisante, mais attention aux illusions de sens, le coeur de ce corps ne change pas pour autant. Nous avons longuement élaboré des plans de maintien, de voix, d’enchainement, sur les poémes à reciter on plutôt à faire passer. Iommi nous parla des interpretes dans le sens antique. Tout d’abord nous en siassisions pas le sens et le rapport. Qu’avait à faire cette discussion avec nos poémes? Mais quelque chose devait jaillir de ces paroles incompréhensibles et lorsque no[u]s nous en sommes rendus compte, la tournée touchait à sa fin et nous avons du faire un longue introspection afin de découvrir les fils conducteur et en faire une synthése.

d R .– Horario y tareas distribuidas. Las mujeres harán la cocina. Bernard, Viky e Yves montarán las tiendas. Asis y Iommi cargarán y descargarán las cosas. Compra del saco de dormir que faltaba.– A las 11 hrs 30. Poemas dichos en la plaza de Vendôme en medio del público sorprendido. Gente en las ventanas, ciclistas que se pararon, niños, algunos parroquianos que salen dl bar.– A las 12 parimos hacia Amboise.– 13 hrs 40 un alto junto a la Loire para almorzar. Nos bañamos. Asis ejecuta la «pancarte» que dice «Phalène La poesie doit etre fait par tous, non par un: Lautreamont». La colocaremos al frente del auto. En Amboise los actores quedan a la libre iniciativa. Dicen poemas en la plaza. Tímidamente. Partida hacia Tours.

Después de atravesar Tours, hacia Ligue nos detenemos en Louroux.

d I.– No presiono como ayer. Poemas en la plaza de Vendôme. Todavía estamos en el recital. Acaso no podemos salir de él. Asis hizo la Pancarte. Cosa curiosa. Partimos de parís tras muchos preparativos y las dos cosas principales: la Pancarte que nos señala y define y los cuadernos para llevar los diarios fueron olvidados. Por supuesto el horario ideal que se habían trazado no se cumple. Lo que me preocupa es el espíritu «agresivo» que ya existe entre todos. La burla será un modo de rescatarse de la tensión ante lo inhabitual? Uno se diría que el mayor miedo es creer de verdad que lo que se está haciendo es en «serio». Pero todo juego para ser juego es serio. Es juego porque es continuamente elegido, porque uno puede entrar o salir libremente. Y es serio, precisamente porque compromete nuestra opción.

El actor termina siempre reconociendo como medida de su seriedad: el éxito. Como si el «instante» o personaje que «crea» solo se verifica en la audiencia del público. Pero sostener la palabra por la palabra misma, más allá de sí mismo y de la circunstancia, no será realmente inaugurar el «lugar» de esa palabra?

Naturalmente yo soy sucesiva y simultáneamente el capataz, el maestro, el padre. Me preparo a temer todas las paciencias de esas fatalidades y a tratar de ser comprensivo y comprendido.

Carajo! Veo una colina justa, con una larga hectárea plantada de flores amarillas y al fondo una carreta y obreros azules contra el cielo, sobre la loma. hay un tiempo entre la intención, la palabra pronunciada, el temor interior al «acto» y parar el auto. No nos paramos. he aquí algo importante. Quien y en función de qué provoca el acto?

Pero Louroux!

d O.– Nous roulions doucement depuis une heure; depuis le paysage de Dorgogne suscitait un vif intéret et captait toute l’attention des sept passagers. [d]e petites [formes] isolées de part lature appauvrie, semblaient être de petits morocaux d’allumettes au bout rougi et jeté là par hasard. De longs peupliers verts nous indiquaient ces batisses, du premier regsard, comme une bouée anonce l’approche d’un recif dangereux aux pécheurs. La route en surplomb, dominait les alentours, aux confins brumeux, ce qui annonçait une [chande] journée. Les paysans, libres et tenaces, caressaient les champs de leurs râteaux, la fenaison répandait partout une odeur de labeur et d’alitié.– Romantisme enfantin et ridicule ou sensibilité réelle et humaine? Une varitable nostalgie s’emparait de chacun d’entre nous. Nous devions ecouter l’impulsion qui excitait nos sens. Le rayon des différentes activités de cha[q]ue jour dans une civilisation dite moderne édifie et scelle un mur, un fossé sans cesse grandissant autour de notre état conscient ordinaire et rend presqu’impossible de regarder au-delà.

d R A la caída del sol nos detenemos atraídos por una hermosa ferme-chateau. La localidad es Louroux. El «frente» de la ferme que da al camino tiene la cara del trabajo que esconde y del paisaje que mira. Poemas dichos a los niños que nos rodean. Dentro de la «ferme», rodeados de gallinas, chanchos y vacas.– Los niños, al irnos motu-propio se ponen en fila y cantan en honor nuestro.

d O .–Une sourde atmosphére complice régnait entre nous. Un profond silence pesait sur la campagne verdoyante et nous obligeait à garder un recueillement presque religieux. L’accrochage eut lieu, avec le Poetique, au brusque detour de la chausée; une vielle ferme medievale, entourée de hauts murs et de tours, nous invitait à percer son intimité. Un regard interrogateur avec Iommi, qui souriant de ce projet, en fit part aux autres, qui, d’un comun accord s’habillérent allégrement. Les portes [claament], la voix domine et dresse làir, le comédiens traversent la prairie prestement. Nous entrons dans la cour intérieure par un portique uù quelquos instants plus tard, nous etions suivis, timidement, par un vingtaina d’enfants, que la voiture et nos costumes avaient réveillé. A notre approche, les chiens lancérent quelques hostilités qui [firent] sortir craintivement la fermiére et sa petite fille. [Etonnées], inquietes, ahuries; on aurait juré deux mannequins jouant la pantomine; les deux personnes resterent sur le pas de leur porte, ne sachant trop que faire et que dire. Iommi, le sourire aux levrers annonça le but de notre vis donner l’autorisation de dire des poémes dans la cour, puis sous les efforts diplomatiques et craintifs de Iommi, elle se retracta, puis accepta, non sans quelque mefiancee. Elle nous fit la visite de la ferme et nous expliqua que c’etait une ancienne prieurée; d’où la presence de tours et de [clochettons].

Pendant ces palabres, les enfants nous épiaient de loin, je m’apprechai d’eux et me baissant, je leur parlai doucement, et, les invitérent á venir nous écouter; ce qu’ils firent sans trop d’hesitation.

d V .–Nous nous arrêtons devant une inmense ferme. Tous les enfants du village nous suivent. Le cite alentour est féerique, presque irréel. Nous faisons connaissance avec les cochons et les chiens qui ont l’air de nous adopter, quant aux poules…

d O .– Nous nous sentions tous transportés par les foudres de la passion et de l’amour du comédien, simple et humaine. Aprés chaque poéme, fables pour les enfants, raccon tées par Colette et Michéle, ceux-ci, heureux et transportés nous applaudissaient trés fort, nous encourageant ainsi à poursuivre nos efforts. Nous avions un public spontané et serieux; mimant ou gesticulant bruyamment quand il le fallait, ou, ecoutant en silence les passages éloquents et tristes. Ce public, encore en herbe, participait donc à ce spectacle innatendu. Les poétes «maudits» affrontaient donc ces murs qui, jadis, resonnaient de son religieux et austeres. Nous étions trés emus. Les gosses gambadaient et vivaient encore, inconsciemment, le charme et l’envoutement de poémes.

d V .– Je demande son nom à une fillete d’une dizaine d’années, qui me repond: «Colette» (elle est blonde).– Bernard demande le nom d’autre fillete d’à peu prés du même âges «Michéle» ([ele] est brune. Yves nous fait remarquer que les noms correspondent aux noms de deux jeunes filles qui font partie de notre groupe. Par la suite je remarque que la couleur des cheveux correspondait aussi. Nous montons dans la voiture et je prend le volant. Les enfants en choeur nous chantent quelque chose don le sens m’echappe. Je pense pour la premiere fois à l’absolu gratuité de l’Acte Poétique.

d O .– Nous étions ravis, et notre ravissement fut récompensée et poussée à l’extréme, par les chants d’adieux de ces enfants, lors de notre depart.

d I .–El acto de Louroux es ya la figura del que hace tantos años presiento. Marco real de trabajo cotidiano y de belleza. Sorpresa absoluta. Interrupción. Quiebre del tiempo ante lo insólito y sin justificación.– Todo se transforma, casas, animales, objetos, ocupaciones, ante la presencia «absurda» de la poesía. Cuántas vacilaciones internas en nosotros y en la granjera, en los niños temerosos! Bernard rompe su «temor» con muecas y bromas de las que aprovecha el «temor» del público para encontrar solución. Y entonces se produce el Acto.– La poesía abre, abre. Si hubiéramos representado una obra de teatro no sería igual. La obra se cierra en sí, constituye su drama. Ante ella, como ante un «cuadro» hay aplauso, emoción, rechazo, etc. La poesía es palabra que llega, que casi provoca, que no es nada nada más que palabra, aire modulado. Palabras que cuando entran y se instalan en el cuerpo hacen cambiar el ritmo de la sangre y obligan a gestos largos y generosos, por encima de lo que prevemos. Así los niños participaron y al final con la más grande sorpresa ellos actuaron.

Cosa extraña era ver a los «actores» convertidos inopinadamente en «espectadores»! La participación se constata, es posible, es real. La poesía puede provocar el «juego». Y yo sé que solo el juego poético puede despertar la Fiesta. Aún tengo en los ojos la fila de niños, muda, reservada, cuando llegamos, siguiéndonos con extrañeza y curiosidad. Y la fila llena de pupilas vivas, cantando libremente, haciendo su acto y homenaje, corriendo tras el auto cuando nos fuimos. La participación real es la desaparición de público y autor. Todos somos simultáneamente lo uno y lo otro. Y la poesía es clave. La real poesía. Porque cualquier folklore, cualquier otro mal acto podría haber producido este mismo hecho y no sería lo mismo. Una cosa es cantar después de Mallarmé y otra después de Prévert, por ejemplo. Pero –habrán entendido algo esas gentes y esos niños? Cómo se entiende la real poesía? Interesa fundamentalmente eso para la participación? En principio creo que no interesa porque lo que importa es lo que nosotros libertamos al aire y se deposita en ellos en la medida de sus aberturas y no de sus entendimientos. Pero veré que me da la experiencia en ese sentido. Por ahora sé y sabemos todos, que el Acto es posible y tenemos ya el indicio de su real poder.

d I .– Vicky eligió. Todos obedecimos. En verdad era extraordinario ver las siluetas negras y dibujadas, a causa de los collants, atravesar el campo para acercarse a la carreta. Todo el paisaje cambió con la aparición de las figuras. El campesino interrumpió su trabajo. Lleno de pudor y temor, seguramente vacilante entre la broma y la realidad. Los muchachos –un joven y una joven– oyeron encantados. Del otro lado del camino, sobre la colina, a unos 400 metros aparece gente en la puerta de una casa y mira desde lejos. Lo insólito de esas figuras negras y precisas atan y reatan las distancias. El campesino recibe el regalo. Y paga. Cómo? Nos cuenta el problema agrícola de la zona, su forma de vida, la peculiaridad del paisaje.– Ayer los niños de Louroux, hoy el campesino. Esta tarde veo lejos bajo este sol dorado, lejos. Terminé por creer, a la luz de esis mínimos indicios, que todo, todo es posible.

d O .– Le réve s’est même echoue dans la voiture pendant de longues heures, encore ranforcé par le libre récital poétique à un paysan fanant dans son champ, aidé de deux jeunes apprentis. Nous commencions à entrevoir les extraordinaires possibilites de cette entrepise, qui n’était qu’un foetus. Nous étions récompensés follement de nos propres efforts. La Poesie était là, vivant parmi nous. Il fallait la conserver comme on entretenait, autrefois, chez les premiers hommes, l’amour du feu, par une garde vigilente et perpétuelle. Mais les génies nous attendaient fiévreusement dans l’enceinte du petit cirque!

d R .– A las 18 hrs 40 llegamos a Montaigne. En menos de 20 minutos se montan las tiendas en el camping. Cocina y comida. Todos desean hacer algo en el pueblo. Vamos hacia la plaza principal.

d V .– Aprés dîner nous décidons d’aller en Ville et nous voyons sur la Place –Oh surprise– deux roulottes de forains. Iommi et moi allons leur proposer de participer au spectacle.

d O .– Nos incorporamos al espectáculo de los saltimbanquis. Es evidente que todos sentimos una rara ligereza que cambia nuestros cuerpos y nuestras «ideas». Podemos estar allá, aquí, entrar de un modo, aparecer de otro. Yo sé que es bien difícil levantar la propia vida hasta ese nivel. En el fondo, tal vez, lo que me mueve es ese deseo, abriéndose paso a través de todos mis temores firmemente anclados en mi voluntad y en mi carne. Todo el acto fue intenso –desde la «ferme» de Louroux viene el «elan»–. Es cierto que el «actor» que es esencialmente «representante» necesita el público. Es en el público donde la máscara se modela. Y aunque [aquí] no hay «personaje», ese punto de referencia les es necesario. Pero yo sueno con el acto libre, ritual.– Otra vez durante el acto en el circo, sentí un irresistible deseo de improvisar, de soltarme. Me di, esta vez como excusa, que el francés no es mi lengua… En este momento de «raté», se me juntan las sensaciones como un viejo vino

[faltará una página aquí?]

se desnuda. No se trata de paisaje sino de lugar. Cosas, gentes paisaje se atan en función de la Fiesta que descubre, que abre como un nuevo sentido que son todos los sentidos por un instante. Se atan en función de esa irrupción temporal que muestra nuevas relaciones, se ata por la emergencia calendaria y suspende y compromete al propio cuerpo del pintor que participa y provoca la fiesta. El Lugar es entonces sorprendido y suspendido: aparece. El pintor y el escultor pueden darle su Signo. El signo que todos los que en ella participamos sentimos que reclama. Y bien puede improvisar o no. El azar no es necesariamente improvisación. Es muy otra cosa. Es irrupción y abertura. Hemos sentido todos como el Lugar que el paisaje esconde siempre sube y sube como un olor casi. Y es verdad que la estatua, la verdadera estatua, lleva consigo su secreto, el que, en definitiva, trasciende todo lugar y es ella Lugar. Pero también es verdad que ella es así porque guarda –la verdadera estatua y no la «obra de arte»– su nacimiento ritual o Lugar. Ella esconde con lo que muestra –el signo– y mostrando conserva lo que esconde.

Por momentos creo que este ascenso del Signo del Lugar es tal vez posible. Sé bien que no se trata de constituir una forma que recoja por canto o contracanto el paisaje, la luz, etc., ni las llamadas direcciones espaciales de una región, ni tampoco la que fije una emoción en la que son afluentes lo interior y exterior etc. Se trata de una abertura que emerge objetiva y poéticamente en función de la Fiesta que solo puede inaugurar la poesía. Y uno siente, siente de qué manera ese Lugar quiere su signo, su secreto, del mismo modo que ya desvelado suena y suena inaudible en el aire. Tal vez un músico…

d R .– Partida hacia Montauban.– Laude, Josée y Pérez Román en un auto.– Tronquoy, Prat-Gay, Iommi en el otro. Llegada al camping. Montamos la tienda y cenamos. josée lee un poema que con Laude y Pérez Román han hecho durante el viaje. Decidimos hacer un acto en la ciudad. Partimos, Josée en collants negros y una larga capa de terciopelo. Laude con collants verdes y Iommi en collants rojos. Llegamos al café «L’Europe». Estupefacción general. Nos sentamos como vulgares parroquianos a tomar un café. Todos muy nerviosos. Pedimos permiso al dueño para decir poemas. Leemos Baudelaire, Mallarmé, Rimbaud.– Josée lee sus poemas y Laude los suyos. Iommi improvisa un discurso poético dando a entender la Fiesta. Se propone la participación del público. Juego poético con todos. Clima logrado. Un joven del lugar propone que la fiesta continúe y nos invita a ir a un teatro al aire libre, junto al río, donde una «troupe» está ensayando, en esos momentos, una pieza. Vamos.

d G .– Dans le café première participation au jeu.

Le ridicule m’impulse a entraer. [esoin] de communication. La Fête commence sous des regards sceptiques. Je me dis: nous ne sommes pas venus ici pour les sauver. La seule chose importante est que nous ne savons pas pourquoi nous sommes ici.

d A .– La fête, c’est à dire cette heure élue où il n’y a plus de spectateurs et de jousurs, où la ferveur du poéte invente la ferveur de l’auditoire, ferveur qui à son tour vient balayer le coeur, le corps du poéte qui s’eleve, s’ouvre encore plus à l’étendue de ce qu’il lui faut nommer, révéler. Car le poéte n’est rien d’autre qu’un intercesseur, un phare qui éclaire soudainement l’homme. Par la même il dépasse l’histoire nous voulons dire cette collection de faits divers qui n’est que le revers de la médaille dont l’avers appartient au poéte.

d L .– La poésie tient la beuté dans ses doigts, l’amour dans ses paumes. Elle sait enfoncer les murs, regarder en face, redecouvrir [] ce qui est enfoui et oublié. Elle écarte les cendres autour de la braise et réveille le noyan de désirs endormis.

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Fondo Iommi-Amunátegui / Autónomos I:

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