Entrega Presentación de la Arquitectura Paula Charnay

De Casiopea



TítuloTareas Presentación de la Arquitectura
AsignaturaPresentación 4
Del Curso5º ARQ 2015
CarrerasArquitectura
Alumno(s)Paula Charnay Díaz


San Carlo alle Quattro Fontane

Introducción

San Carlo alle Quattro Fontane o San Carlino es una iglesia construida entre 1638 y 1641 en un cruce de dos calles (Via quattro fontane con Via del Quirinale) en la ciudad de Roma. El diseño estuvo a cargo de Francesco Borromini (1599-1667), y se constata que forma parte de una de las piezas maestras de la arquitectura barroca.


Estudios

Estudio de su geometría

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La concepción de la obra desarrollada por Borromini es a través de su geometría; la planta se trabaja a partir de formas geométricas que construyen desde la simplicidad de la línea y la forma el planteamiento final de la iglesia.

Análisis

>>La forma determina la forma<<

Desde el análisis de la construcción geométrica de la planta se reconoce un diseño que nace desde la geometría y que insiste en ella para determinar el paso siguiente, es decir, que se proyecta cada figura en consecuencia del trazado anterior, esto en un final deja los espacios conectados y pensados como un conjunto, pero a la vez, que tengan su función e intención por separados.

El trabajo geométrico llevado a la planta final de la iglesia da cuenta de lo ya mencionado, cómo esta geometría se transformó en los ejes vinculadores de los espacios. Los altares menores se relacionan con las capillas y a su vez quedan enfrentados y cercanos al altar mayor, quien se ubica junto con el acceso principal a la iglesia en un solo eje. En el centro queda trazada la elipse, un espacio versátil, planteado como reunión para los fieles, un punto importante donde la luz llama al recogimiento o de donde se observa la profundidad de la cúpula otorgada por su juego de luces y formas.


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Los espesores generados en la geometría denotan una intención ya que tienen una forma que sale de la cotidianidad para una iglesia, los muros curvos, los espacios acotados y la forma en cómo se trabaja los pilares, presentados en la planta, trae consigo un propósito que se refleja cuando este trazado se alza en su vertical. La vertical en esta obra cobra mayor sentido, alzando los elementos para que aparezca su intención, los muros curvos se elevan y aparece el dinamismo de la curva, los espesores perimetrales se construyen hacia lo alto generando distintos cantos y recorrido sobre el muro que proyectan la luz de formas distintas. Finalmente se llega a la cúpula, el planteamiento de las formas en perspectiva dibujadas en lo alto de esta, buscan un juego de proximidad y lejanía con el observador, donde la luz las descubre, muestra sus espesores y reproduce la profundidad que da la vertical en la altura de la cúpula.


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Cortes y momentos

La verticalidad de la obra compone un eje importante donde el planteamiento en planta ilustra su propósito. Si se observa cómo se trabajan las formas en los muros se puede observar una armonía dentro de la complejidad de proposiciones que ya estaban anticipadas en planta. Cada elemento forma una panorámica distinta en la iglesia que va a determinar momentos en el habitar.

1| Primer momento que se da en lo más bajo de la iglesia y que prontamente guiara hacia los demás momentos. Desde que uno entra en la iglesia y se encuentra con este espesor menor, espacios acotados pero trabajados en todo su volumen, el cuerpo se detiene, se encuentra en detención y acogido por una intención de estar entre verticales columnas que abren el vacío en vertical y contienen el trazado de la planta.

2| Segundo momento dado por la repetición de la figura de la planta pero hacia la vertical; traduce un indicio de encuadra la vista y conduce a lo mayor que se manifiesta en la cúpula.

3| La cúpula; La detención del primer momento da paso a avistar la cúpula, donde se cae en la cuenta de la verticalidad lograda a través de la disminución progresiva de los espesores, la luz empieza a ser clave en este espacio ya que jugando con los cantos y formas dibujadas en la cúpula se trabajan distintas perspectivas de lejanía y cercanía donde se involucran los espacios con el observador.

Estudio en la fachada y su proyección en horizontal


>>La unidad funda el esplendor del total<<

El frente principal de la iglesia reúne una serie de elementos que conjugan diferentes planos en la construcción de la fachada, se sigue insistiendo en la verticalidad de la obra. Por una parte se logra lo funcional en el plano constructivo pero también se amplía el campo. Se tienen diferentes intenciones que funcionan como unidades de planteamiento, esta unidad ocupa el elemento para generarlas y obtener una continuidad armónica que funcionara como un total construido.

Contexto histórico

Para obtener una relación con las referencias dadas dentro de la historia de esta obra se hace la comparación de la ubicación y contexto más próximo de la iglesia en el año 1669 y la ubicación de cómo se puede encontrar hoy.

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En el primer croquis se muestra la ubicación en el año 1669, se da cuenda de la espacialidad de cómo fue concebida la fachada. La plaza de las cuatro fuentes tenía un espesor mayor donde se puede observar que la fachada de la iglesia emplazada en la misma orientación que ahora, adquiere otra significación. Es un gran frente para la calle colindante, una vertical que marca el límite del gran espesor de la calle y la sostiene.


Aquí se realza la intención de que la vertical es parte fundamental de la obra


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En las otras imágenes se muestra cómo se desarrolla el contexto hoy en torno a la iglesia. Ya no encontramos el espesor amplio de la calle y ahora son 4 frentes de edificios lis cuales enmarcan la plaza de las 4 fuentes.

La vertical de la fachada pierde protagonismo por la sombra de su vertical vecina, sin embargo, los espacios, la fachada, su dinamismo, siguen marcando presencia en el lugar.

Observación conductora

La unidad funda el esplendor del total

Trabajo espacial que alza su propósito en vertical, pasando por unidades que utilizan el elemento para generarlas y obtener una continuidad armónica que funcionara como un total construido.

Cuando se piensa el total desde una unidad básica que luego se repite y transformando logran un trazado, las partes quedan relacionadas entre sí, los ejes dejan de estar solo en el dibujo y anuncian una circulación, una relación o un propósito entre los espacios.

El hecho de que los espacios estén relacionados, acrecienta el trabajo de elementos arquitectónicos, por ejemplo, la luz es trabajada desde el espacio, la planta desarrolla una vertical que recoge la luz y la muestra en armonía con los espacios; la curva y elipses como elementos arquitectónicos están dentro del trazado en conjunto donde este potencia su intención de dinamismo a la forma o lugar central de reunión como propósito de la elipse.

Monasterio de San Lorenzo de El Escorial

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Introducción

El Monasterio de San Lorenzo de El Escorial es un complejo que incluye entre sus espacios, un palacio, un convento, un colegio, una basílica, un panteón y una biblioteca. Se encuentra en la localidad de San Lorenzo de El Escorial, en la Comunidad de Madrid, España, y fue ideado en la segunda mitad del siglo XVI por el rey Felipe II y su arquitecto Juan Bautista de Toledo, aunque posteriormente intervinieron Juan de Herrera, Juan de Minjares, Giovanni Battista Castello El Bergamasco y Francisco de Mora

Análisis sobre su forma



Lo primero que uno ve en esta obra, es su tamaño que impone por sobre la forma; esto quiere decir que se presenta una serie de articulaciones con un tamaño significativo, con una forma modesta que no exagera en la ornamentación y que va dejando frentes continuos proyectados hacia diferentes torres y cúpulas que dan indicios de lo que puede haber dentro de este complejo.

La Planta


En el trazado general de la planta, se marca un rectángulo central que involucra la parte más importante del edificio, la basílica con su respectivo jardín que la antecede y vincula hacia el exterior a través de la biblioteca; y se manifiesta el poder (rey) a través de la ubicación de una ventana de la habitación de Felipe II, que da hacia la basílica. A este espesor importante y que podría actuar por sí mismo se le adosan dos rectángulos más a cada lado, los cuales vienen a complejizar el edificio total involucrando diferentes órdenes como el religioso, a través de un convento y lo cultural a través de un colegio y un museo.

Se obtiene así un complejo programa funcional, donde cada parte actúa con su identidad propia, pero que están articulados de tal forma que se relacionan entre ellos en el mismo sitio. El trazado de cada sitio dentro del complejo, tiene más que una idea funcional; busca la correspondencia de diferentes abstracciones, por ejemplo la relación entre lo sagrado y lo corrompido o entre la cultura, la ciencia con lo religioso.

Relación de ejes

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Se reconocen diferentes ejes que ordenan los espacios con una intención más bien ideológica que establece lo espacial.

1| Eje Cultural: este eje trazado sobre la planta, une el colegio y el museo de arquitectura ubicados dentro de este monasterio. Llamo a este eje cultural porque tiene un carácter de juntar dos instituciones que pueden complementarse la una con la otra a través del conocimiento, además pasa por lugares comunes que dan conexión entre las dos partes.

2| Eje Religión: convento, claustros y sacristía unidos a través de un eje. El lado sur del monasterio se ubica pequeños espacios, todo guiado a lo religioso.

3|Eje principal: se ingresa por la biblioteca, se encuentra un espacio abierto y luego se pasa a la basílica, dentro de ella se encuentran diferentes significancias que son pensadas desde el diseño, por ejemplo El Panteón y la Cúpula de ella misma, aquí se une el poder (rey) y sus dos grandes justificaciones La Religión y la Tradición.

4| Luego se pueden encontrar ejes menores que dan sentido al trazado pero que no son ordenadores de espacios, por ejemplo:

•Eje de relación con la disciplina: relaciona el colegio con el convento •Eje Basílica y su contexto: relaciona la basílica con su contexto más inmediato que serían 3 espacios abiertos y que dan escape al espesor imponente de la basílica.


Vinculación con la observación general

La unidad funda el esplendor del total

Lo obra de Borromini tiene su esplendor en la construcción de la vertical, es ahí donde se observa las intenciones del arquitecto cuando desarrolla una planta a partir de la geometría; y el Monasterio de Juan Bautista de Toledo muestra un desarrollo de las partes en la horizontal, pero que su esplendor se da en el trabajo en conjunto, cuando se pueden mantener todos estas instituciones en un mismo lugar ordenadas a través de una cuadricula que desarrollan sus ejes.

Cada eje se puede pensar que es un elemento que está construyendo relaciones entre las partes por un objetivo mayor que puede ser tan espacial como ideológico. Es el ejercicio de poner a trabajar al eje como un elemento vinculador que va a ordenar los espacios, que ordenará la dinámica y que logrará finalmente el trazado en la ocupación del monasterio.

El eje pensado como unidad vinculadora, funda en su proyección relaciones e intenciones ideológicas que encuentran el esplendor cuando se aúnan en un mismo espacio, es donde cada parte se piensa con una función específica pero que al conectarla con otros espacios entre ellos no se estorban si no que como moradores de un mismo lugar, se puedan comunicar y concurrir en uno.

Conclusión

Ambas obras estudiadas son concebidas con una complejidad en su trazado, en sus propósitos y en su relación lograda con el observador y el habitante. Si bien ambas toman algún aspecto, por ejemplo la verticalidad, la recogen y la relacionan con su contexto y con su intención final, trabajan con el objetivo de mantener un todo que fue concebido desde el detalle.

Sus características son fieles al barroco expresando la religiosidad y la espiritualidad en sus espacios y mostrando su legado de una serie de corrientes artísticas y culturales precedentes. Las formas curvas, elípticas y donde los muros ocupan la ondulación para declarar algo; la luz y los juegos de perspectivas que combinan atributos para apreciar la lejanía y la cercanía son partidarios en estas obras.

Personalmente me gusta la combinación que se hace entre intención-forma, donde la espiritualidad no pierde cabida en el espacio y donde la armonía involucra al espectador como eje importante que finalmente es quien dará el esplendor final de todos los propósitos al espacio trazado.

Láminas