Ensayo Amereida V

De Casiopea



TítuloEnsayo Amereida V
Tipo de ProyectoProyecto de Taller
Palabras Claveamereida, amereida v, ensayo
Período2014-2014
AsignaturaTaller Amereida V
Del CursoTaller de Amereida
CarrerasDiseño Industrial
Alumno(s)Juan Pablo Vergara


Ensayo taller de Amereida


¿Cómo preparar el espíritu, para travesía?, ¿Basta con cambiar el contexto habitual del taller?, ¿Se trata de cambiar el objetivo, una y otra vez, simplemente poniendo otra blanco frente a nuestros ojos? Sin duda alguna, pensar la travesía, desde un objetivo, le resta potencia al hecho de recorrer América y a cómo ésta se nos presenta. Simplemente bastaría con una batería de implementos para realizarla, una obra en carpeta y un escenario cualquiera. Movilizarnos por esto, por un escenario utilitario, que da lo mismo cual sea, me parece inútil. La obra debe ser secundaria, el escenario, el cambio de lugar, con su gente, debe ser el foco. Sin perseguir un blanco específico, estar por estar. Que sea el gusto por hacer las cosas, lo que nos motive, y no pasar un punto de la lista de requerimientos para tener un título, en esta escuela. Desde ese punto de vista, te pierdes de gran parte de la historia como se muestra, el filtro del propósito es muy potente, especialmente hoy en día, en una sociedad individualista, en la que las personas se nos presentan como medios para conseguir un fin último. Las personas pasan por nuestra vida a la altura de los objetos, para ser usadas. Por esto es vital desterrar el propósito, el fin último, que nos enceguece. ¿Y si nos diera igual perder visión?, ¿Y la relación, mano ojo? , ¿Y la observación? Si se trata de tener una visión acotada de las cosas, solo unas pinceladas de la realidad del lugar, podríamos proyectar desde la misma escuela. Diseñamos para el otro, y no dar la posibilidad de mostrarse a la realidad de ese otro, nos crea un radio de acción muy limitado. No aprenderíamos de lo nuevo, se trataría de siempre ver lo mismo. El objetivo, entonces, se nos muestra como una interferencia. Un secuestro de la conciencia para llevarla al propósito. Dejándonos ciegos y sordos, frente al mundo. Y hace aparecer como un enemigo a la interacción sin relación con el fin último, una pérdida de tiempo. A mi parecer, una travesía es más que solo un simple viaje para realizar un proyecto fuera del taller o algo por el estilo, sino que es un pequeño viaje de mente, de liberación, si elegimos un lugar alejado es para liberarse por un tiempo, para alejarte de las simples cadenas de la rutina. Imaginemos nuestra travesía pasada, tuve que negarme a tener un espacio personal, viendo cada día a la misma gente, estar una y otra vez con ellos, pero valió la pena, ya que en una travesía como esta amanecimos en un lugar distinto. El primer día amanecí en un bus, llegando a Osorno, al otro día en un barco, pasando por un estrecho, y al otro cerca del lago “General Carrera”. El estado de “amanecer” no fue sino cuando tomé conciencia de donde estaba. Cada día que pasaba, descubría cosas nuevas. Mi mente las supo acoger y apreciar de una forma distinta ya que yo estaba abierto a algo más que al proyecto que ocupaba la mente de otros, supe ver con ojos distintos cada pedazo de maravilla que se nos presentó: los pueblos olvidados del Sur del país, la claridad y lo puro del lago “General Carrera” que al tomar de sus aguas podías sentir el hielo bajando por tu esófago, el aire puro, totalmente distinto al aire viciado citadino. En un momento nos desvinculamos totalmente de la travesía y todo se volvió: “Ey, tú, vamos, vamos, estamos atrasados” Trabajo, trabajo, trabajo. ¿Y dónde quedó aquello por lo que vinimos aquí? De un momento a otro, todo se volvió “Obra por la obra”. Empecé a caminar en vez de viajar y devolverme en bus, empecé a observar en vez de mirar. Empecé a aplicar lo que se nos fue dicho al principio del viaje: “Dejen de lado el Yo”. Personalmente, agradezco aquella experiencia para lograr conocerme a mí mismo y saber lo que necesitaba en ese momento. Creo que para lograr alejarnos de la mirada que la mayoría de la sociedad tiene, ésa de no disfrutar por la presión que el trabajo les pone encima, por la falta de tiempo o simplemente por angustia, debemos relajarnos por un simple instante y pensar. Si nos falta ésa mirada lejana, algo nos está faltando. Podríamos expresarlo con la Jerarquía de Necesidades de Maslow. Lo explicaré de manera corta y simple, en la base de la pirámide tenemos las primeras necesidades, tales como comida, agua, vivienda, aire y calor. Saciadas estas podemos empezar a preocuparnos por el siguiente nivel de la pirámide, necesidades como seguridad física, de trabajo y de recursos. Muy pocas personas logran superar el segundo escalón, no se sienten seguros por su salud o no se sienten seguros en su trabajo, temen perderlo de improviso, o también en recursos, si no tienes trabajo posiblemente los recursos van a escasear, o peor aún, desaparecer. Luego de estos dos niveles, viene el nivel de “Afiliación”, incluye el afecto, la familia y el amor. Y una vez que ya logramos tener esto, podemos ocuparnos de nuestra conciencia del crecimiento personal. Mostrando ésta Jerarquía, logramos ver que el problema no está en nosotros, sino en cómo nos plantea el problema el exterior. Si tenemos un poco de voluntad y disposición podemos manejar los problemas y administrarlos de manera de que no se vuelvan un problema a la larga. Volviendo a nuestro tema central, el de preparar nuestro cuerpo y espíritu para la travesía, podemos ver que no es tan sencillo. En un mundo como el actual, el tema planteado no es una prioridad, ¿por qué?, veremos que no toda la gente logra darse un momento para sí mismos, para pensar, para reordenar sus prioridades, para relajarse, si no lo logran, menos lograrán darse el tiempo para una travesía como la nuestra. Sin sonar sentimental, menos como un simple cliché, ésta oportunidad que se nos presenta es única y debemos dar gracias por tenerla frente a nosotros. Somos más jóvenes que aquellas personas que caminan y corren por las calles, apresurados por allí, tecleando y tecleando frente a una computadora encerrados en sus cubículos, tenemos un poco más de libertad. Esta es la oportunidad adecuada para expresarnos por completo, nuestra mente está abierta, lo tenemos frente a nosotros. Tomemos un simple impulso y hagámoslo. Comencemos a observar de aquella forma tan ajena a la sociedad de hoy en día. Nuestra forma de ver el mundo, el exterior y la gente que nos rodea influye mucho en nuestro pensar, en nuestro ánimo al despertarnos cada día. Si tenemos nuestra mente un poco más abierta de lo normal, empezaremos a notar aquellos detalles tan mínimos que hacen que un día se diferencie del otro. Aire un poco más cálido, sonidos distintos y refrescantes, una sonrisa de un desconocido en la calle o algún gesto de la naturaleza que nunca notaste hasta ese día. Apliquemos lo que he dicho en nuestra visión respecto a la travesía. Nuestro parecer del viaje cambia totalmente cuando tenemos ésa forma de mirar peculiar. Comenzamos a fijarnos más, a disfrutar más, a darnos cuenta de que más que un viaje de estudios o de realización de un proyecto es un viaje poético. Es una especie de viaje mental, de preparación, por ejemplo, los más jóvenes de la escuela, están abriendo sus alas a la novedad, están simplemente experimentando con su exterior. Imagínense a un niño pequeño en su primera lluvia. A un adolescente en su primera fiesta. Un joven adulto en su primer beso. Todos aquellos sentimientos que se parecen, en cierto modo, a como no sentimos al estar libres, al alejarnos de aquello que parece una jaula dorada. Vamos al fondo de lo desconocido para encontrar lo nuevo. Una especie de evolución de nuestro ser, en forma casi espiritual, sentirnos más grandes, más. . . capaces, por así decirlo. Las ventajas de apreciar más las cosas es que todo parece tener un comienzo nuevo. Pareces comenzar de nuevo. Empiezas, comienzas, inicias. . . Comienzas a apreciar más las cosas, a ser una persona nueva. Empiezas a ser libre, a disfrutar más, a querer más. Inicias una nueva vida. Ya finalizando con lo que quiero decir, con nuestro cambio en la forma de mirar, más detenido, pausado, tomándonos el tiempo para observar y disfrutar de ello, no sintiéndonos culpables, quiero decir que no podemos olvidar el verdadero objetivo, el verdadero punto central de mi ensayo, es que uno mismo, tú, yo, él, nosotros, nos perdemos gran parte de los detalles sólo fijándonos en el “objetivo puesto”. Podemos aplicar esto en más lugares que solo nuestra travesía, puede usarse en cualquier lugar o situación, no siendo menos útil. En nuestra vida diaria, en el trabajo, en la Universidad, en la escuela, en casa, en cada lugar que parezca querer mostrar sólo la corteza o la cáscara de lo que en realidad es. Ahí es donde nosotros observaremos, veremos más allá. Porque nuestro viaje de observación está aquí, frente a nosotros, comenzando.