Encargo 02 Epistemología - Despertar en el encierro/ Joaquín Mansilla

De Casiopea


TítuloEncargo 02 Epistemología - Despertar en el encierro/ Joaquín Mansilla
AsignaturaPresentación: Epistemología en Arquitectura y Diseño
Del CursoPresentación: Epistemología en Arquitectura y Diseño 2020
CarrerasDiseño
2
Alumno(s)Joaquin Mansilla
PDFArchivo:Despertar en el encierro.pdf

Despertar en el encierro

El hecho de abrir los ojos cada mañana ya es un arjé creo yo. El principio de todo. Es una oportunidad más, una nueva opción, una nueva idea, un nuevo día con 24 horas de posibilidades. Es lo que pienso cada día al despertar.

¿Que son estas cosas que me rodean? ¿Serán simples espejos de mi personalidad y forma de pensar?, debo mover mis ojos a lo primero que llame mi atención. Se aparece frente a mí un muro blanco adornado con diversos colores y figuras de distintos volúmenes. Estoy entre cuatro paredes y una ventana. ¿Qué es esto? Me doy cuenta que las cuatro paredes están adornadas, con objetos de extraños moldes y que están distribuidos de manera ordenada. Se ve todo saturado, hasta el techo. Tanto estimulo visual no me tranquiliza, es más, me pone nervioso, me asusta, pero me gusta. Hay unas extrañas capas encima de mi cuerpo que me dan calor, además de ser gruesas se les puede apreciar pliegues llamativos y ondulados. Me hacen sentir abrigado y como para el frio que comparten estas cuatro paredes que me rodean. Me levanto y bajo mis pies hay ciertos poros que rellenan todo este rectángulo tridimensional en cual me encuentro inmerso. Al caminar alrededor de otras masas grandes a mi lado decido tapar mi cuerpo con unas capas ubicadas en el suelo, similares a las que me abrigaban al despertar en este espacio. Hay un elemento frente a mí, un rectángulo vertical. Veo que está separado a la configuración de las paredes. No pertenece a estas. Y se muestra sobrepuesta. Tiene un elemento curvo encima. Al jalar este se abre paso a otro momento, otra área, otro espacio. Un túnel oscuro, no veo nada. Siento que he vuelto a dormir.

Camino sin saber el destino, con ansias de descubrir más detalles de donde me encuentro. Guiándome con los brazos abiertos, voy tocando dos limites planos, paralelamente junto a mí, me acerco al final de este túnel oscuro, ya que me muestra una luz potente que se asoma por debajo de otro cuerpo rectangular. Está trabado el cuerpo. Debo empujar con fuerza. Me tropiezo y aparezco en otro nuevo espacio, esta vez más amplio. Hay más contornos, más luz y más relieves.

Me aproximo a un cuerpo para sentarme sobre él. Me cubro con la capa que traje conmigo desde el primer espacio y comienzo observando los vértices del techo que van dibujando una línea guía hacia otros espacios, que se ven separados a donde yo me encuentro por una gran lamina transparente. Esta figura tiene un marco obscuro. Me doy cuenta que dicha figura separa la temperatura de lo que es adentro y afuera. Pero hay algo genial aquí, porque se divide el espacio y al mismo tiempo tengo la posibilidad de observar el otro espacio. Hay más verde, hay menos contrastes, puedo ver un paisaje. Una selva de cemento. Me siento atrapado. Encerrado en este lugar. Creo que prefiero volver a dormir y despertar cuando la sensación de encierro acabe.