El aparecer de un desconocido mediante encuentros lumínicos

De Casiopea

Encuentros que originan el aparecer de un desconocido

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Es con la intuición que se logran los hallazgos, da la posibilidad para el e encuentro con algo a partir de un equilibrio, esto mediante el vínculo de las partes, relacionando una con otras. En este sentido la fortaleza de los encuentros se centra en el contraste de diferentes cosas, la comparación de estas y la relaciones que se pueden llevar a cabo. Godofredo Iommi en su texto “Hay que ser absolutamente moderno” habla de los encuentros como un paso al ser moderno, que mediante estos aparece el desconocido, “<<Una cosa es bella cuando se parece al encuentro fortuito de un paraguas y de una máquina de coser sobre una mesa de operaciones>>. Cuando estas tres cosas fuertemente dispares se encuentran se revela una región desconocida”. A lo largo del curso del taller, este se encontró con Eduardo Chillida y Edgar Degas, los cuales en sus trabajos construyen el encuentro de diferentes elementos que dan origen a un nuevo campo. Ambos juegan con la luz y el volumen (esculturas), relacionándolos y dando cuenta de un espacio gráfico con sentido moderno, al cual se podría determinar como un desconocido. Vicente Huidobro en “Altazor” hace aparecer lo que antes no existía, hacer ver a partir de algo que no se ve mediante relaciones que se mueven en el campo del ser y no ser, del ver y no ver, escondiéndose ahí el desconocido.

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Estudio del espacio mediante contrastes

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Durante todo el curso el taller se centró en el contraste de elementos, comenzando por unos muy distintos entre sí: rocas y flores. La opacidad de las rocas en el mar se encuentra con la luz que reciben de parte del sol, el equilibro entre mas ambas de cuenta de un lineado interior que hacer aparecer la geometría interna de la roca, mostrando una segmentación en cada una de sus caras. En las flores también se produce un contraste opaco-brilloso que da origen al realce de los colores en las flores, mostrándolas con un aumento de brillo que desciende al acercarse. En el juego del ser y no ser, y el contraste de estos el taller comenzó la observación de las vitrinas, el paso de transparencia a reflejos y como esto daba cuenta de rangos, lograr el paso de una sensación a una medida, diferencia una de otras y vinculándolas. Como anteriormente se dijo las vitrinas tienen la característica de ser transparentes pero también reflejan, esto produce un encuentro de lo interior con lo exterior, principalmente de la luz, dando cuenta de un nuevo espacio gráfico, desconocido, difuso y cambiante según la distancia en que se encuentra el observador.

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A una distancia lejana, el vidrio refleja principalmente, observándose una baja cantidad de valores gráficos, no como en cercanía que es cuando el vidrio transparenta, dejando ver el interior y sus luces, aumentando de manera considerable la cantidad de matices. A una distancia media es cuando se produce de manera clara el encuentro lumínico que habla de un nuevo espacio gráfico segmentado por diferentes valores lumínicos. Esta variación relacionada con la distancia origina un aparecer de un ciclo recurrente que da cuenta de un ritmo consonante.

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El fenómeno gráfico no sólo se produce en las vitrinas, sino que también en las rocas del mar, en este sentido se volvió a observar lo anterior pero producto de la búsqueda de otros encuentros. Gráficamente también se observa un encuentro de distintos valores en un mismo contexto pero con una razón física distinta, no es un choque directos de valores lumínicos sino mas bien el encuentro en un mismo espacio, producto de lo anteriormente observado; el lineado interior de las rocas que produce una segmentación en cada uno de sus lados, los cuales cada uno refleja una luz distinta. Para la constatación y demostración de los valores se hace caso a lo que el dibujo exige, haciendo alusión al uso de acuarelas, tintas, gráficos, todo esto con el fin de encontrar los rangos que provienen de una sensación.

Construcción de espacio gráfico portable

La abstracción al momento de construir dirige la obra, recoge cualidades que en un dibujo son muy obvias, para que el lector se haga participe resolviendo algo pero principalmente en este caso busca la transcripción de lo observado a un contenedor gráfico.

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En un primer momento la observación se introdujo en un cubo de arista de 40 cm (un espacio neutro) que en su interior llevaba una estructura de vidrio junto con mica y otros elementos traslucidos, los cuales al contacto con a luz le daban cierta calidad gráfica y dimensiones que se observaban desde cierto punto, si esto no ocurría el cubo quedaba en un estado concreto, se debía hacer visible para los demás lo que cada uno estaba observando. Para hacer este cubo un objeto transportable, se cambió la materialidad a papel couche, con la característica del ser plegable tomando como referencia el origami pero sin dejar de lado el vidrio y el dibujar de la luz, buscando un punto interior para condensar lo anteriormente observado. Al ser un objeto que el lector sostiene en sus manos (y no apoyado en la mesa), se debe hacer parte a este del problema, hacer que resuelva algo, aunque sin subestimarlo, es necesaria la implementación de guías que dirijan y controlen los gestos que hacen posible el abrir y cerrar del cubo, haciendo que estos movimiento se lean con las manos siempre apelando a la sensibilidad del lector. El cubo de a poco se fue transformando, adquiriendo nuevas características, como por ejemplo un segundo cubo en el interior, un momento que sea el puente ambos cubos (ya que se esta observando una cosa respecto de otra) la capacidad de ir y venir, la sorpresa al abrir, la introducción de texto al interior, etc. Este aumento de la complejidad obligó al taller a estudiar técnicas del envolver como también diferentes cajas que contienen algo adentro y de pliegues que no nieguen al material en el que se trabaja.

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Proyecto final: Acto de lectura de cuerpos sensibles a la luz

El proyecto final se concentra en 4 estados que guardan semejanzas como también diferencias, la estructura es la misma pero el interior es el diferente. Se conserva la característica de ser un cuerpo gráfico portable que en su interior origina el asombro ante lo desconocido, el cual en su estructura generar cosas para el tacto, no para la vista, pero que si transmite un texto que posee un flujo de lectura. Por otro lado se utiliza la técnica de punta seca sobre papel couche para la construcción que grafias que forman parte de este interior lumínico. Un primer cubo posee la característica de presentación, una palabra previa antes los demás cubos, un punto de partida. Posee un texto que ilumina el encuentro, siendo este lo principal el cual produce cierta provocación, mostrando el desconocido para cada uno y el donde las cosas se encuentran. El segundo cubo da cuenta de un contenido, mostrando las observaciones personales de cada uno. Se desarrolla ante la abertura, contando acerca del contenido también de una manera gráfica, haciendo un vínculo entre el contenido y la materia actual.

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El tercer cubo se relaciona principalmente con el acto de leer y una propuesta de lectura misma tomando un fragmento del poema “Altazor“ del poeta Vicente Huidobro, el cual hace aparecer el juego del ser y no ser, el decir cosas sin decirlas. Al tratarse de un poema los blancos al interior hablan de silencios y pausas al leer. El cuarto y último cubo es el más sensible a la luz, se construye un interior fuertemente gráfico con grabados y relieves. Se podría decir que corresponde a la camilla de operaciones que Godofredo Iommi habla en su texto.