ENCARGO 6: Vitrales

De Casiopea

VITRALES

COLOR Y LUZ

Al recaer la fuerza de la construcción sobre arbotante y contrafuerte, se da la oportunidad de desmaterializar los muros y dar cabida a grandes vidrieras y tracerías, inundando la catedral (interior) de luz. “La luminosidad de las construcciones góticas remplazo la oscuridad que predominaba en las iglesias románicas. Al entrar en persona a una catedral gótica es imposible no mirar para arriba, […] que todo en la iglesia lleve al hombre hacia Dios, hacia la Divinidad. Otro efecto del gran espacio dentro de la catedral es transmitir el principio de que uno está a punto de elevarse y hacer contacto con la Divinidad. […] quiere unir el mundo espiritual con el mundo humano.”[1]

Interior de Saint Chapelle, Paris

“Existen dos formas principales de vidrieras: los rosetones y las lancetas acabadas en semicírculo o en aguja. Los rosetones son ventanas circulares caladas con adornos y tracerías que por su plenitud y su conclusión, unifican, sintetizan, recapitulan, mientras que las lancetas son más dinámicas, dramáticas, y en una cierta manera exteriorizan un mensaje. Estos mensajes, muchas veces componen a escenas bíblicas que eran de esta manera, transmitidas a quienes muchas veces no sabían leer; mediante la observación y concentración en estas escenas, al doctrina era aprendida por los fieles.”[2]

Vidriera de la catedral de León, España

Se trata, entonces, de un muro poroso, en donde la luz de filtra a través de él. La vidriera niega en apariencia la naturaleza impenetrable de la materia. Se construye una luz colorida y cambiante, a través del brillo dorado de los fondos de las pinturas, o por medio del colorido, se confiere a través de la vertical y de la luminosidad una dimensión irreal y trascendente. “Sin embargo, los arquitectos medievales no buscaban tan solo introducir luz en los espacios góticos, trataban además de atraparla y transformarla para, una vez transfigurada, proyectarla sobre el espectador o <<la escena>> en forma de color. […] En ese momento nace la voluntad de manipular luz hasta conseguir una escenografía eminentemente oscura, de la luz materializada y coloreada, que parte de la realidad religiosa del arquitecto medieval, influenciando en su arte definitivamente por su enraizamiento simbólico. Esta luz constituye el elemento diferenciador del espacio gótico, su más fiel representante y sin él las iglesias góticas se quedarían tan sólo como grandes espacios iluminados <<naturalmente>>.”[3]

Referencias Bibliográficas

  1. Investigaciones sobre enseñanza y aprendizaje de las matemáticas: un reporte iberoamericano. Cecilia Crespo. Pág 565
  2. Investigaciones sobre enseñanza y aprendizaje de las matemáticas: un reporte iberoamericano. Cecilia Crespo. Pág 568
  3. La experiencia del disfrute: nuevos usos en monumentos. M.J. Cassinello; J.M. Medina. Pág 174