Doyma Henríquez Atlagic EAD 3212 Tarea 3

De Casiopea



TítuloDoyma Henríquez Atlagic EAD 3212 Tarea 3
AsignaturaPoetica General
Del CursoPoética General 2020
CarrerasDiseño
3
Alumno(s)Doyma Henríquez Atlagić

Nombrar en silencio:

Una manera de trans(formar) la realidad


Cuando Daniel Dennett menciona que las metáforas no son sólo metáforas sino herramientas de pensamiento[1] (Reyes, 2020), me evoca a la observación en la Escuela; cuando intentamos verbalizar el presente ante nuestros ojos de manera inocente y genuina cada vez que lo intentamos develar. Aquí es probablemente donde se reúnen las palabras que pueden alcanzar ser el fundamento de nuestra obra a concebir.

Comprendamos la poesía desde la palabra y el oficio desde la acción. Cuando la acción es articulada por la palabra, pareciera construirse un lenguaje poético que es capaz de guiar el camino de los oficios. Considero a la observación en sí, como una traducción de algo que queremos traer a la realidad nombrandolo. Nombrar lo que vemos, nos permite que la palabra sea la principal propulsora del acto de hacer oficio. Incluso si nos orientamos hacia el origen de nuestra palabra, podríamos continuar develando realidades que nos conducen a otros lugares o a otras formas –gracias a la primera palabra desnuda que nos donan los griegos–. Apropósito de las metáforas de Dennett, creo que la palabra poética es una de ellas, una metáfora que formaliza y da guías formales para los oficios, dando cabida a interrelaciones y nuevos fundamentos entre la palabra y la forma.

Llego a un punto de lectura personal en la Escuela en el que me encuentro con la flânerie, francés para el acto concreto de pasear, pero que alude a otras cosas mucho más complejas: una manera de relacionarse con la realidad. “Consiste en moverse por ella [la ciudad] con la atención lo más despierta posible a fin de apreciarla como una inmensa acumulación de detalles, de matices, de contrastes sutiles, de huellas de distintos pasados.”[2] (Sánchez Tortosa, 2015). Teniendo presente estas nociones de la flânerie y del flâneur podríamos llevarlo a distintas escalas de recorrido, como del paseo por la ciudad a un paseo por una escultura. Un paseo por sus planos nos puede guiar a nuevas correspondencias, nuevos vínculos y por lo tanto, develar nuevas formas. Así, como flâneurs, nuestra atención en el silencio observa y participa al mismo tiempo para lograr distinciones en la flânerie, y poder nombrarlas.

Creo que aquí puede ser donde se muestra la palabra poética: en el silencio. El silencio de la palabra poética. El silencio como para poder nombrar “sin decir una sola cosa, directa, explícita”[3] (Bodoc, 2012), decir lo que no se dice. Es cuando queremos darle una naturaleza que no establezca bordes, dejarlo abierto siempre a nuevos paseos para un-otro flâneur y dar lugar a la inocencia con la que se observa cada vez. Lo que no es inocente es la palabra con la que se nombra, Liliana dice que “la palabra nunca es como una cosa inocente, nunca como una cosa neutra. Nunca como una cosa que se pronuncia y no transforma nada. Decir es hacer.”[4]. Entonces la palabra puede hacer que esta realidad aparezca, que se forme, que se transforme; que tome nuevos caminos en cada paseo.

  1. Reyes, J. (2020) Taller de Amereida 2020. La danza con la Venus del vacío. Recuperado 19 de mayo de 2020, de Vimeo: https://vimeo.com/411786006
  2. Alemany, L. (2015). La mística del paseante. Recuperado 19 de mayo de 2020, de El Mundo website: https://www.elmundo.es/cultura/2015/06/04/555b3def268e3edd418b4598.html
  3. Bodoc, L. (2012) Liliana Bodoc: Mentir para decir la verdad [1]. Recuperado de https://www.tedxriodelaplata.org/videos/mentir-para-decir-verdad
  4. Ibídem