Doyma Henríquez Atlagic: El Lenguaje como medio simbiótico entre el diseño y la empatía

De Casiopea


TítuloEl Lenguaje como medio simbiótico entre el diseño y la empatía
AsignaturaTaller de Diseño de Servicios 2019
Del CursoTaller de Diseño de Servicios 2019
CarrerasDiseño, Diseño Gráfico, Diseño Industrial
1
Alumno(s)Doyma Henríquez Atlagić
PDFArchivo:El Lenguaje como medio simbiótico entre el diseño y la empatía.pdf

Palabras clave

  • Diseño
  • Empatía
  • Lenguaje
  • Heidegger
  • Observación

El Lenguaje como medio simbiótico entre el diseño y la empatía

Cuando hablamos de la relación entre el diseño y la empatía, podemos dar origen a una extensa discusión. La consideración de esta relación trae a la mente varias interrogantes, incluyendo entre ellas si es posible practicar el diseño de una manera que la empatía sea el motor predominante del oficio. Se intenta interrogar sobre lo que podría entenderse por el término empatía, así como su lugar en la cultura occidental y, por último, el potencial papel que toma el lenguaje y la empatía en la práctica del diseño.

En nuestra cotidianidad hablamos de la empatía como una cualidad que posee el humano —al ser inherentemente social— que le permite establecer buenas relaciones interpersonales con las demás personas: la comprendemos como un valor el cual esperamos sea imprescindible en nuestra sociedad actual. Pero la verdad es que, la idea de empatía comprendida como un valor de la sociedad, genera una noción coloquial lejana de lo que realmente engloba; lo que tal vez sí podemos asegurar es que existe empatía siempre y cuando demostramos comprensión por otros.

La palabra empatía fue tomada del griego a principios del s. XX por la psicología, quien la dotó de un matiz de significación distinto. En efecto, fue tomada del griego empátheia que en principio significaba pasión y que tardíamente fue empleada por Galeno [1] en el s. II d.C. con el valor de dolencia o enfermedad. El vocablo se deriva con sufijo de cualidad -eia del adjetivo emphatés que significa afectado y emocionado, que se apasiona internamente, expuesto a las pasiones, y también tardíamente enfermo. Este adjetivo se compone del prefijo griego en- (‘en el interior’) y la raíz de la palabra pathos (afección, padecimiento, sentimiento, enfermedad) que los indoeuropeístas asocian a una raíz indoeuropea kwenth (sufrir)[2]. Sin embargo, ‘empatía’ se formó para indicar la participación objetiva y profunda (interna) de un individuo en los sentimientos, conducta, ideas, posturas intelectuales, etc. de otro, y la comprensión íntima de su situación vital e intelectual. Se tomó empatía (con la idea de introducción en lo que experimenta otro) para expresar esto y distinguirlo de ‘simpatía’, pero que estaba especializada ya en otra cosa: la expresión de una participación o comunidad de sentimientos y afectos, pero de carácter subjetivo y no racional, como una afinidad espontánea, frente a la empatía que es objetiva, reflexiva y crítica.

Podríamos decir que las cualidades de la empatía de ser objetiva, reflexiva y crítica, responden a la intervención del lenguaje en el ser-con[3], que, según Heidegger es el ser-con que proporciona las condiciones de posibilidad de empatía. Estas propiedades logran convertir a la empatía en el medio más confiable —dentro de los tipos de investigación que existen en el diseño— para crear condiciones más efectivas, ya que el diseño en sí se basa en la empatía, y es a través de ésta que busca cerrar la brecha existente entre quienes hacen y quienes ocupan. Thomas Wendt (2015) afirma que el lenguaje es el medio de empatía en la medida en que facilita la comprensión, al mismo tiempo que establece una relación entre el lenguaje y los prototipos en el diseño, señalando que ambos logran conectar a individuos y crear su propio espacio de verdad[4]. Como Thomas cita en Design for Dasein, “Gallagher y Zahavi argumentan que ‘no hay una perspectiva pura de tercera persona, así como tampoco hay una vista desde ninguna parte.’”[5]. Por otro lado, Runette Kruger (2008), considera que la empatía en el diseño puede incluir y basarse en un sentimiento de empatía hacia otra persona, así como también puede tratarse de un sentimiento de empatía hacia la naturaleza o, en palabras actuales, hacia la ecología y el medioambiente. “Se podría discutir que estos dos ‘tipos’ de empatía ya no están tan separados como parecen, a medida que las perturbaciones ambientales han alcanzado el nivel en que la vida humana se encuentra bajo amenaza [...] Uno podría decir, lo ecológico se ha convertido en lo social, y viceversa.”[6].

Es así como tanto la presencia y la ausencia del lenguaje pueden connotar a la empatía como un fenómeno positivo y son igualmente útiles para nuestros fines. Ambas formas de ser del lenguaje nos conceden la entrada a un contexto ajeno al nuestro, pero se distinguen en el tipo de participación de los que integran la situación de estudio.

Esta inmersión en un otro contexto es posible tanto a través de la presencia del lenguaje como a partir de la ausencia de él. Ambos modos permiten establecer conexiones, pero se distinguen en el papel que el o los individuos toma en la situación o investigación en que se hallan. La presencia del lenguaje se refiere a la presencia del habla, mientras que la ausencia del lenguaje se demuestra más bien en una empatía que puede ser posible tomando el rol de oyente activo —estando abierto frente al otro—, o a través de la observación en un determinado contexto. Esto último se asemeja al cómo observamos en la Escuela, cuando decidimos dejar de lado lo preconcebido y observamos con ojos desnudos una situación determinada, para poder obtener algo nuevo de ella. Cristián Valdés, arquitecto, habla de la observación y expresa que “Las cosas tienen una ley, una ley propia. Todas las cosas, tanto una silla como una casa, como cualquier cosa que construya. Esa ley está definida por la observación del caso. Cuando se piensa o se está encargado de hacer algo, la cualidad de no saber nada es que queda abierto inmediatamente a recibir una información nueva. Si uno cree que sabe las cosas, y que las tiene como un entendido, por decirlo así, no va a haber nada nuevo, va siempre a utilizar lo que siempre sabe. Es como una actitud más inocente, diría yo, más de niño.”[7]. A propósito de esto, Wendt cita a Agosta (2011) quien se basa en nociones de Heidegger para señalar que “[...] Paradójicamente, la forma de hablar en la que la empatía se hace explícita es una privación: guardar silencio y escuchar. Al guardar silencio, estamos abiertos al otro y a la forma de ser del otro. [...] La forma óptima de hablar en la que se articula la empatía es escuchar con empatía.”[8].

Finalmente, concluimos que la noción heideggeriana del lenguaje, el habla, es fundamentalmente oír. Se entiende entonces que este oír tiene un amplio sentido, pues aparece como la nota diferencial o distintiva del hombre. Podemos comprender este ‘oír’ como el erradicar prejuicios frente a una situación y el encontrarnos abiertos a sus posibilidades. En este contexto reaparece el carácter ambivalente del habla. Es un modo de apertura, pero también es la forma genérica del comprender. Es decir, rebasa sus propios límites y se propone como modo primario de apertura del Dasein. Desde esta perspectiva, oír se entiende como comprender: modo de saber respecto al cual el conocimiento es derivado. El oír del que se está tratando tiene un carácter radicalmente formal: articula, es decir, relaciona[9]. Si la empatía no es algo que hacemos sino una consecuencia de nuestro estar con los demás, el campo del diseño puede ser la demostración de cómo la empatía se presenta a sí misma como un fenómeno consciente[10], discriminando dentro del proceso de diseño y desde el lenguaje maneras para poder hacer, cuidar, conocer y comprender.


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Referencias

  1. Galeno de Pérgamo (Pérgamo, 129 - Roma, c. 201/216), fue un médico, cirujano y filósofo griego en el Imperio romano, considerado uno de los más completos investigadores médicos de la Edad Antigua.
  2. Empatía [Publicación en un foro]. (s.f.). Recuperado de http://etimologias.dechile.net/?empati.a
  3. Heidegger, M. (2008). Ser y Tiempo. HarperCollins.
  4. Wendt, T. (2015). Design for Dasein: Understanding the Design of Experiences. CreateSpace Independent Publishing Platform.
  5. Ibíd. p. 56
  6. Kruger, R 2008, 'Design and empathy', South African Journal of Art History, vol. 23, no.3, pp 113-125. [1]
  7. Dirección de Asuntos Culturales (Dirac). (2014, 22 septiembre). Cristián Valdés - 50 years - Designjunction [Archivo de video]. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=y0kFvGXkjnc
  8. Agosta, L. (2011). A Heideggerian Approach to Empathy. Existenz. 6.2. Citado en Design for Dasein (Thomas Wendt) p.57
  9. Aguilar-Álvarez Bay, T. (s.f.). El lenguaje en Ser y tiempo [Publicación en un blog]. Recuperado de http://reflexionesmarginales.com/3.0/21-el-lenguaje-en-ser-y-tiempo/
  10. Ibíd.