Dkd amereida v etapa

De Casiopea



TítuloTaller de Amereida V Etapa
Tipo de ProyectoProyecto de Curso
Período2014-
AsignaturaTaller de Amereida 2014
Del CursoTaller de Amereida 2014, 2°DO 2014
CarrerasDiseño Industrial
Alumno(s)Davor Koscina
ProfesorCarlos Covarrubias, Jaime Reyes, Manuel Sanfuentes


Yo en el Otro

Cuando nos referimos a ‘’un otro’’, ¿a qué nos referimos realmente? ¿Cuál es el primer pensamiento que nos llega? ¿Qué imagen mental podemos ver? ¿Podemos ver realmente a un otro? Claro que si podemos ver a ese otro, porque ese otro soy yo, o para tu caso, ese otro eres tú.

El ser humano, dentro de sus capacidades, tiene una muy especial, y es el poder reflejarse en el otro, el ser humano se proyecta en el otro. Un clarísimo ejemplo es el de nuestros padres, ellos siempre trataran de inculcarnos sus creencias, sus aprendizajes y no les gusta que caigamos en los mismos ‘’errores’’ que ellos pasaron, porque quieren lo mejor para nosotros, ¿o para ellos? ¿Porque mi padre quería que fuese ingeniero? Porque él lo es. ¿Por qué mi padre quería que fuese arquitecto y no diseñador? Porque él quiso serlo. Frecuentemente escuchamos de mi madre decir, tu papa era igual, y es porque nosotros como hijos, somos un proyecto de nuestros padres, somos una proyección y ellos a partir de su camino, proyectan lo mejor que han aprendido en nosotros y gracias a esto surge la evolución, yo ya no tengo que pasar por lo mismo que ellos pasaron, sino que ahora a mí, que ya tengo esa enseñanza incorporada, me toca vivir experiencias nuevas y talvez estas experiencias no les agrade en un principio, porque tienen miedo a que nos equivoquemos, a que cometamos algún error, pero eso es lo más lindo de la vida, porque si cometo un error, tomare conciencia de ese hecho y podré proyectarlo yo a mis hijos, tal como ellos lo hicieron conmigo. Así nos hacemos parte del ciclo de la herencia del conocimiento.

Ahora podemos ver este querer-necesidad de reflejarnos en el otro, como un acto paternal que muchas veces también lo transmitimos a amigos, por ejemplo cuando yo veo a alguien haciendo algo mal, como doblando un papel yo voy y lo ayudo. Estoy proyectando mi aprendizaje y lo transmito a ese otro, que alguna vez fui yo mismo, por lo tanto esa proyección se transforma en una enseñanza-aprendizaje de yo a yo. Si soy consciente de esto, entonces soy cuidadoso y atento con los demás y siento como ellos reciben ese afecto, ese respeto, como si se tratase de un hermano. Si nos basamos en este lema entonces todo comienza a funcionar de forma dinámica y colaborativa, toda actividad que funcione de esta forma, será un acto de colaboración, de comunidad, de participación, porque todos los otros, son un Yo, y no se trata de una ley establecida, sino de un punto de vista, del cual uno se puede hacer partícipe, porque es uno mismo el que decide como ha-Ser y de esta forma es uno quien decide su propia realidad. Si yo quiero ser tratado como un hermano (con respeto, afecto), entonces yo debo partir siendo así con los otros (que son parte de mi), porque todo repercute tarde o temprano de alguna forma. Podemos apreciar este fenómeno en los idealismos, aunque muchas veces se cae en el extremismo y la visión ya no es un mundo mejor para todos, sino un mundo mejor para mí, y eso se ve al momento en que el visionario presiona o es invasivo con los demás, para que ese otro adopte una posición, un claro ejemplo es la religión evangélica, o los mormones, que constantemente acosan a la gente para que se adhieran al movimiento. Estos actores caen en una de las premisas más importantes de las cuales uno debe tener presente, y es la premisa del no trasgredir la identidad mental, espiritual ni física del otro. Si se viola esta premisa, entonces no estoy pensando en el otro, sino que estoy pensando en mí, estoy pensando en yo estoy bien, yo estoy en lo correcto, tu deberías hacer esto, tu no deberías hacer esto otro, tú no te das cuenta, y en vez de jugar en un debate de ideas, en reflexiones, solo se cae en la represión al otro, condicionamiento negativo, y eso es fatal, porque se bloquea a la otra persona, no se le permite formar un juicio y lo más terrible, tanto el emisor como el receptor, si cierran más en su postura y se encuentran más la razón y se aleja cada vez más el consenso, o sea la relación, o sea lo participativo, lo colectivo y comunitario, la comunión.

Cuando pienso constantemente en el otro, como un yo, se logra disolver el ego, se logra desplazar el yo y se logra entender al otro y al yo como uno mismo, un mismo ser, y pasamos a ser lo que se dice ‘’somos uno’’ y ‘’somos todo’’ y de esta forma podemos modificar nuestra realidad, trayendo a nuestras vidas una nueva visión de la misma. Entonces el ego pasa a ser un ente que nos corrompe y nos en-cierra, bloqueando un montón de posibilidades y experiencias colectivas.

El trabajo de disolver el ego no es un simple acto de acción y reacción, sino que es un trabajo que se debe cultivar día a día, porque siempre nos encontraremos con pequeñas trampas que lo van alimentando sin nuestro consentimiento (esto también puede hablar de nuestro bajo nivel de discernimiento) y por esto es que debemos estar atentos, tampoco se trata de estar pendientes, porque de apoco esta conciencia se va integrando en nuestro ser y es ahí cuando nuestro pensar, sentir, decir y hacer se vuelven coherentes. Podemos darnos cuenta de esto por ejemplo cuando se pasa por una experiencia con enteógenos, pero si no se sabe traer las enseñanzas a la vida cotidiana, después del viaje, no abra servido de mucho, en cambio a través del ejercicio de la meditación, que es un trabajo constante, es mucho más fácil poder llevar esas enseñanzas a nuestro día a día, siendo así contribuidores de una sociedad armónica, co-laboradora, co-creadora y comunitaria.

‘’Mientras un hombre siente que lo más importante del mundo es él mismo, no puede apreciar verdaderamente el mundo que lo rodea. Es como un caballo con anteojeras: sólo se ve a sí mismo, ajeno a todo lo demás. ’’ Carlos Castaneda.

Entonces, reflexionando, el hombre no está hecho para una vida solo, el hombre siempre ha sido un ser colectivo, igual que los animales, somos una gran familia, que debe contribuir día a día, para que todos seamos mejores, porque si a otro le va bien, pues hará bien, y nace un ciclo de bien estar, en el cual todos estamos involucrados. a través de esto podemos entender que el ser ermitaño no es feliz, porque se encuentra en una constante lucha con el sistema, siendo su situación de marginal una protesta, dicha protesta, que lo mantiene alejado del mundo, también lo tiene alejado de su propia felicidad, ya que no hay en quien recrearla, en quien repercutirla, con quien celebrarla y entra en la eterna condena de la soledad.

‘’Una persona con ubuntu es abierta y está disponible para los demás, respalda a los demás, no se siente amenazado cuando otros son capaces y son buenos en algo, porque está seguro de sí mismo ya que sabe que pertenece a una gran totalidad, que se decrece cuando otras personas son humilladas o menospreciadas, cuando otros son torturados u oprimidos.’’ Desmond Tutu.