Diseño como medio y sus limitantes

De Casiopea


TítuloDiseño como medio y sus limitantes
Tipo de ProyectoProyecto de Taller, Proyecto de Curso
Palabras ClaveDiseño
Período2018-2018
AsignaturaTaller de Diseño de Servicios,
Del CursoTaller de Diseño de Servicios 2018,
CarrerasDiseño, Diseño Gráfico"Diseño Gráfico" is not in the list (Arquitectura, Diseño, Magíster, Otra) of allowed values for the "Carreras Relacionadas" property., Interacción y Servicios"Interacción y Servicios" is not in the list (Arquitectura, Diseño, Magíster, Otra) of allowed values for the "Carreras Relacionadas" property.
Alumno(s)Karen Aballay
ProfesorKatherine Exss


Introducción

A medida que el mundo se desarrolla y se enmarca dentro de nuevos parámetros económicos, sociales y culturales, las disciplinas se han renovado y fortalecido; y para el diseño no es la excepción. El diseño a dado pie a una mirada futurista, enfocándose en trabajar de manera colaborativa, generando estrategias que atraviesen todo el universo dentro de un sistema en particular y que conecten cada punto de contacto para así mejorar tanto experiencias como el mismo sistema, incluso llegando a tener una visión utópica.


Práctica y Aspiraciones

Cuál es nuestro fin como diseñadores

“Esta ubicuidad cotidiana de los productos diseñados es quizás la razón por la cual el diseño a menudo se pierde como algo axial para nuestras sociedades y su insostenibilidad. Siendo una profesión relativamente reciente y aún no una disciplina, la comprensión del diseño no es acorde con su importancia, incluso por los propios diseñadores”₁

Nuestro fin no es menor: somos el medio, receptores activos en el proceso de comunicación entre los actores de un sistema. Por ello que nuestra tarea es recoger la información que se nos da para estructurarla y llevarla a lo concreto como un entregable (tangible e intangible). Somos puentes que diseñan por y para otros, entendiendo al usuario, sus necesidades y las de quienes recurren al diseñador, para poder concretar y llegar a un buen proyecto, pensando en la interacción, sustentabilidad, eficiencia, y la experiencia del usuario. Aunque en la práctica aún falta mucho camino; a nivel local, por ejemplo, el diseño UX o diseño de servicios son ramas que están siendo valorados, pero incluso este cambio de enfoque (desde el objeto a la ux) sigue siendo “nuevo”, que se predica pero se practica poco.


Y es que el trabajo del diseñador, así como el diseño de servicios, sistemas, o de transición deben ir tomando mayor protagonismo si se quiere generar un cambio y mejorar los sistemas existentes. Es necesario que el diseño se vuelva imprescindible para generar transformaciones en beneficio social y económico. Logrando esto, el rol del diseñador se concretaría, pero este es un punto donde puede fallar el proceso de diseño, ya que un directivo puede solicitar el servicio del diseñador para algo puntual, pero el problema real radica en otro lado. ¿Cómo el diseñador que busca mejorar el mundo puede convencer a un directivo de un banco que su problema no es cambiar su logo para dar una imagen más fresca, sino que realmente su problema está en que sus clientes no tienen confianza ni conocimiento de qué está pasando con su dinero? Aquí es donde la tarea del diseñador se ve limitada.


Además, el proceso de diseño no es algo que compete solo al Diseñador. Toda problemática que surge dentro del proceso de diseño tiene que ver e influye a cada una de las partes involucradas. Somos uno más de los actores participantes y no dioses que lo hacen todo, porque para que el proceso de diseño sea productivo, el trabajo colaborativo es estrictamente necesario. No se puede diseñar un algo sin saber el para quién(es), para qué, cuál, por qué y cómo del proyecto.


Lo interdisciplinar, lo participativo y colaborativo son la base, por eso es que debemos procurar trabajar con todos los actores involucrados, y actuar activamente dentro del proceso de desarrollo, tanto en la investigación como en la ideación. Y es que no es solo la creación o innovación de algo, sino que cada decisión que se tome afecta económica y experiencialmente a usuarios, trabajadores, y directivos. Por ello se debe sugerír como estrategia. Pero nuevamente, es facultad de quien solicita los servicios el aceptar o no.

Interesante es lo que dice Damian White en el artículo Critical design and the critical social sciences: “¿De verdad necesitamos resolver la pobreza cuando simplemente pudiéramos programar nuestras gafas google para que dejáramos de ver esas mucamas mugrientas?”₂ parece que el rol del diseñador se encuentra en la superficie del problema y no en la raíz, por ello es que es tan importante encontrar la problemática, quizás nunca se encontrará la totalidad de ellas dentro de la gama que puede presentarse, pero la responsabilidad del diseñador es encontrar la red de relaciones entre estos problemas y volver a conectar lo que se rompió o que nunca estuvo unido. Por ejemplo, el planteamiento de gigamaps: antes de adentrarse a dar soluciones superfluas se conoce dónde está el real problema, donde la comunicación se quiebra, y a partir de allí (problemas en puntos de contacto) establecer relaciones y trabajar en base a esta red.

Es aquí donde el diseño se convierte en algo más que estética y superfluidad y toma un rol social proactivo, buscando la transformación hacia lo correcto. Sin embargo y volviendo a la cita, el diseñador también es su propio limitante, pues no aspira a cambios profundos. Y es necesario pensar en cómo esto afecta no solo al ecosistema particular sino que su entorno y contexto. Los proyectos de diseño para que sean realmente efectivos deberían tener un tiempo de desarrollo que permita asegurar la innovación efectiva al cambio sostenible, sustentable, amigable y con impacto, y no convertirse en algo superfluo. Por eso se habla del rol Social del diseñador. “La única manera en que los sistemas lleguen a su estado futuro es a través de la constancia y constante proceso de conversión.”₃ Pero nuevamente la tarea se ve limitada por el tiempo y el costo que ello implica.

La misión es compleja por lo ambicioso de la utopía del diseño hacia un mundo mejor. No depende totalmente de nosotros el poder cambiar el mundo, podemos intentar y seguir incentivando el desarrollo del diseño como una disciplina pero estará limitado, por lo menos hasta un tiempo más, a las decisiones de los dueños de los servicios y/o sistemas para los cuales se diseña.