De lo que Desata la Relación entre Diseño Gráfico y Arquitectura

De Casiopea



TítuloDe lo que Desata la Relación entre Diseño Gráfico y Arquitectura
Año1985
AutorClaudio Girola
EditorialEscuela de Arquitectura UCV
ColecciónOficio
CiudadValparaíso
Palabras Claveconstel. diseño gráfico, arquitectura
Código
743.8368 COR
PDFArchivo:OFI 1985 Desata Arq Diseno.pdf
Carreras RelacionadasArquitectura, Diseño Gráfico

Al encarar el taller de Titulación de Diseño Gráfico la «Travesía de la desembocadura urbana de América Latina», se ha podido establecer en forma consistente las primeras reflexiones y construcciones entre lo que es el cometido de dos artes, la poesía y la arquitectura y el cometido de un oficio, la gráfica.

Un gráfico, en cuanto tal, es alguien que tiene como cometido y misión en la Travesía, mostrar las floraciones de la arquitectura y de la poesía. Su obra es la obra de un cronista. En la palabra cronista y cronología van metidas el tiempo, Cronos y la «palabra», el Logos. Dos elementos de lectura. Diseñador Gráfico es aquel que lee su propia germinación en la floración de otros.

Un cronista gráfico es aquel que reconstruye itinerarios y acontecimientos. Itinerarios como «caminos que no son los caminos» y los sucesos como aquel que «sabe que el acontecer transcurre, no se detiene, pero no lo podemos percibir, tal como aquello que sabemos que ocurre a nuestras espaldas». Lo decimos, las dos veces, con palabras de Amereida.

Un gráfico cronista es uno que se retira, que viene después de algo o alguien nunca antes. Alguien que se retira así de su propia obra es alguien que acoge. Observa y acoge con aguda postura anti-bitácora. Y le es necesario, para ello, cometer muchas veces el pecado de urdir fantasías. Pecado virtuoso puesto que por ello aprehendemos y construimos la realidad de la Travesía, en su aventura artística y no en su peripecia cotidiana. Esto es lo que «desata» la relación de arquitectura y diseño gráfico. La separata, que significa, imprimir aparte. Encaramos el «aparte» o «apartado»; para poder el año próximo encarar, la «parte» o «norma», que es el libro no escrito.