Cristian Zepeda Arancibia- Módulo de investigación- T1

De Casiopea



TítuloMódulo de Investigación
AsignaturaMetodología de la Investigación
Del CursoMódulo Investigación T1 2015
CarrerasArquitectura
2
Alumno(s)Cristian Zepeda

LA HERENCIA DEL OFICIO PESQUERO EN LA VIVIENDA CHILOTA A BORDEMAR

¿La vivienda a borde mar en el Archipiélago de Chiloé es reflejo del trabajo pesquero de la zona?"

La arquitectura vernácula de la vivienda construida en el archipiélago de Chiloé entrega en su totalidad el carácter del lugar habitado, del oficio realizado y de la vida allí vivida, ya que al estar geográficamente aislada del continente, rodeada de mares, fiordos, canales y una gran cantidad de islas que la rodean especialmente en su lado este, Ha mostrado inherentemente una complejidad geográfica y climática para habitar el lugar, la cual fue bien comprendida por los Chonos en su tiempo, y luego afinada con la llegada de los españoles y las misiones franciscanas.

Desde tiempos prehistóricos el oficio principal de la isla ha sido el trabajo en el mar, comenzando por los Chonos , como recolectores de alga, mariscos, la pesca y la caza de lobos de mar, y años más tarde con la introducción de la cultura jesuita y española se suma un rol maderero y agricultor.

Comenzando por la fundación de la ciudad de Castro por los padres mercedarios que acompañaron a Ruiz de Gamboa en 1567 en la expedición de colonización de la isla, y debido a las leyes de indias dadas por la corona, la arquitectura en la isla no rescató en un principio este valor marítimo dado por los Chonos, sino que gracias a las misiones jesuitas, en especial las “misiones circulares” que iban recorriendo los archipiélagos catequizando a los indígenas y creando puntos de referencia en pequeñas capillas y asentamientos de caseríos ya misionados, donde la estrategia era ir avanzando concéntricamente desde los islotes más próximos hasta los más remotos y así ingresando en la cultura chilota la faceta maderera que posteriormente le sería de gran ayuda para cuando curiosamente más tarde, los españoles abandonaron sus incipientes núcleos urbanos en el siglo xvii y optaron por un patrón de asentamiento rural, próximo a la localización de la mano de obra indígenas en el borde mar.

Es así como el poblamiento en el archipiélago se emplaza en torno al mar interior, y no hacia el abierto mar Pacífico. De esta manera se aprovechan las bahías más tranquilas y protegidas, con playas abundantes de mariscos y pescados y tierra propicia para la agricultura. Por tanto para un mejor aprovechamiento de la ribera durante la expansión comercial en el siglo XIX La construcción de palafitos será la gran obra que uniría los dos grandes oficios culturales de la isla transformando la vivienda en el reflejo del habitar en este entorno específico.


FICHAS

Gutiérrez, R. (2007). Las misiones circulares de los jesuitas en Chiloé. Apuntes para una historia singular de la evangelización. APUNTES, Vol. 20 Núm. 1, 50-69.

http://www.scielo.org.co/pdf/apun/v20n1/v20n1a04.pdf

Chiloé, un territorio aislado en el extremo sur del continente tanto por su característica insular cuanto por la frontera infranqueable que habían formado los indígenas, hasta avanzado el siglo xviii, los jesuitas organizaron una fantástica red espacial con sus “misiones circulares” que permitían consolidar comunidades aborígenes en caseríos en torno a una capilla que era visitada anualmente y cuyas funciones rituales eran dirigidas durante el resto del tiempo por “fiscales” extraídos de la propia comunidad. El mecanismo de “selección de los mejores”, que era consustancial al criterio pedagógico de la Compañía, se desarrolló desde el Colegio de Castro y se proyectó en este sistema empírico de evangelización, cuya red hoy permanece –aunque sus capillas se hayan renovado– mostrando la vitalidad de una manera de articular la religión con la vida cotidiana de aquellas comunidades. De esta manera, la obra de los jesuitas en Chiloé es un rasgo identitario tan fuerte como la geografía y la forma de asentamiento de “bordemar” y deja una impronta cabal y singular en la cultura regional. También es una modalidad excepcional de acción evangelizadora respecto de otras experiencias jesuíticas en el continente.



Ther Ríos, Francisco, PRÁCTICAS COTIDIANAS E IMAGINARIOS EN SOCIEDADES LITORALES. EL SECTOR DE CUCAO, ISLA GRANDE DE CHILOÉ , Chungara, Revista de Antropología Chilena Volumen 40, Nº 1, 2008. Páginas 67-80

http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0717-73562008000100007

El artículo da cuenta acerca de las prácticas cotidianas en una sociedad litoral específica. Se toma como estudio de caso el sector occidental de la Isla Grande de Chiloé (Chile), considerando para ello las interrelaciones entre cultura y ambiente. Describe y caracteriza las prácticas cotidianas de tipo económico que ponen en juego los habitantes del sector de Cucao en Chiloé, junto a los usos sociales del tiempo asociados a dichas prácticas. Los habitantes de este sector se dedican en el presente a una producción primaria vinculada a la agricultura, pesca y marisqueo, y uso y manejo de productos del bosque. A partir de lo anterior, se enuncian modos de vida e imaginarios en una sociedad en transición a la modernidad.



Antonio Sahady V.1 José Bravo S.2 Carolina Quilodrán R.3 (Dibujos de Felipe Gallardo G.)4, LA COCINA CHILOTA: EL GENUINO LUGAR DE ENCUENTRO DE UNA COMUNIDAD BORDE MARINA, Revista INVI v.24 n.67 Santiago nov. 2009.

http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0718-83582009000300006

Hay, sin duda, elementos de permanencia en la cultura chilota que dan identidad al espacio donde habita el hombre isleño. Estas invariantes se asientan en el patrimonio tangible, particularmente en su arquitectura y en las creaciones artesanales. Pero, muy en especial, se alojan en el patrimonio inmaterial. El fogón está en la frontera de ambos. Y su calidad de permanente depende de la resistencia que oponga a los embates externos. La habitación destinada a la cocina, de algún modo, ha materializado la condición de cobijo o abrigo que tiene el pueblo chilote. Se explica, así, su condición de "lugar de encuentro", resultado de vivir varios siglos en el particular sistema de comunidad que caracteriza la cultura chilota. Estos lugares de encuentro familiar, comunitario y cultural están insertos en la memoria colectiva del pueblo chilote, debido a su valor histórico, social, económico y patrimonial. Más que una visión geométrica o física del espacio en que se encuentra el núcleo familiar, el término lugar de cobijo cultural contiene una poderosa carga espiritual, que calza perfectamente con las definiciones que proponen las Ciencias Humanas como la geografía, la arquitectura, la antropología y la sociología, entre otras.



Juan C. Skewes, Ricardo Álvarez y Magdalena Navarro,USOS CONSUETUDINARIOS, CONFLICTOS ACTUALES Y CONSERVACIÓN EN EL BORDE COSTERO DE CHILOÉ INSULAR,MAGALLANIA (Chile), 2012. Vol. 40(1):109-125

http://www.scielo.cl/pdf/magallania/v40n1/art06.pdf

Se describe el modelo consuetudinario prevalente en la ocupación del borde costero de Chiloé insular a partir de información histórica y de observaciones y relatos testimoniales de residentes de comunidades costeras. Se analizan las formas de regulación tradicionales en el acceso a la naturaleza, las que se contrastan con las surgidas a raíz de la expansión de la industria pesquera. Se identifican los rasgos principales del modelo consuetudinario, el que se plasma materialmente en las modalidades que históricamente se emplearon para acceder a las faenas de pesca y recolección de algas y mariscos. La relación mar-tierra, en este modelo, adquiere un carácter especular toda vez que las actividades agrícolas y pesqueras se reflejan recíprocamente.