Constanza Valdivia, "Vivir en el regalo"

De Casiopea



TítuloConstanza Valdivia, "Vivir en el regalo"
AsignaturaTaller Amereida 2014, Taller Amereida V
CarrerasDiseño Gráfico
Alumno(s)Constanza Valdivia

Constanza Valdivia, "Vivir en el regalo"

Vivir con objetivos es vivir es construyendo y eligiendo. Vivir eligiendo es vivir esperando el bien. Vivir esperando es vivir en el futuro…vivir en el futuro no es vivir el presente.

Tomar decisiones es elegir lo correcto, lo que cumple o se acerca en su determinado contexto a lo que se espera obtener al ejecutar la acción. ¿Pero qué certeza tiene esta ejecución en lo correcto? ¿Cómo se encuentra la acción con lo ambiguo? ¿Cómo forjamos y contribuimos al equilibrio en la esencia de la vida? Sin darnos cuenta le agregamos más contenido a la ruleta de la vida, con sus vueltas silenciosas, amplias y llenas de lecciones. Si buscamos lo correcto, buscamos el bien.

Sobre el objetivo (objeto-fin, término) Un objetivo solemos estructurarlo como un planteamiento o meta de vida, algo a lo que aspiramos alcanzar. Un objetivo genera decisiones y acciones en el contexto que se esté ideando, formulando a su vez el grado de complejidad y tiempo que llevara encontrarse con el término de la búsqueda. Por lo que se requiere de una planificación del cómo llevar a cabo. Un objetivo en la terminología de vida, puede responder a algo tan simple y propio del ser humano -como lo es su supervivencia- o a algo muy preciso. Ser perseverante parece ser la clave, tener disposición y voluntad, hacer frente a lo que surge.

El sentido de objetivo en la vida:

“Para alcanzar algo que merezca la pena en la vida, es necesario fijarse elevados objetivos y tener la voluntad de alcanzarlos. ¿Ha pensado usted en los elevados objetivos que quisiera alcanzar?”

                                                                                                                      William Clement Stone.

Para Stone parece ser que traduce los objetivos como algo literal, algo que resultara satisfactorio en el ser interno…para el resulta ser que si se fija un objetivo, debe ser uno valioso e importante, algo que sea sinónimo directo de la vida. Luchar la existencia entera por algo que nos haga seres pasionales, seres agradecidos del conocimiento adquirido en su experiecia. ¿Y si nos fijáramos un solo objetivo en la vida…un objetivo material? Resultaría mucho más difícil de alcanzar, su ritmo exigiría una dedicación absoluta, sin descansos. Nos volveríamos mucho más individualistas y en un determinado tiempo, perderíamos el propio sentido de vida. Para todo aquel con objetivos, debe existir el éxito, y para tener éxito debemos saber escucharnos, forjarnos nuestra propia confianza, sin olvidar el ser y lo que significa ser. ¿ y qué pasa si en el proceso fracasamos? Resulta ser que un objetivo que no presenta complicaciones, no es un objetivo en sí. Un objetivo nos hace enfrentar situaciones tan complejas para generar experiencia, y es justamente con esta última que el éxito resplandece y deleita.

“El objetivo de la vida es vivir, y vivir significa estar consciente, gozosamente, borracho, sereno, divinamente consciente.”

                                                                                                                                    Henry Miller

Vivir gozosamente, significa vivir agradecido en plenitud de lo que se nos presenta, alimentando el gusto de hacer las cosas sin esperar o forzar un resultado, es vivir en el ritmo presente. El presente tiene esa analogía con el regalo, el recibir los acontecimientos y situaciones que la vida nos depara de forma consciente y serena. Actuar en conciencia exponer ante los demás el reconocimiento propio de lo que tenemos, es saber reconocer nuestros atributos y debilidades, lo que nos convierte en un ser, lo que nos distingue y hace únicos.

“Nuestro mayor temor no es que seamos inadecuados. Nuestro mayor temor es que somos poderosos más allá de toda medida. Es nuestra luz, no nuestra oscuridad, lo que más nos asusta.

Nos preguntamos: “¿quién soy yo para ser brillante, hermoso, talentoso, fabuloso? En realidad, ¿quién eres tú para no serlo? Eres hijo de Dios. Hacerte de menos no es brindar un servicio al mundo.

No hay nada inteligente en hacerte valer menos para que otra gente no se sienta insegura al lado tuyo. Todos estamos hechos para brillar, como lo hacen los niños. Nacimos para manifestar la gloria de Dios que está en nuestro interior. No está sólo en algunos de nosotros; está en todos.

Y cuando dejamos brillar nuestra propia luz, inconscientemente damos a otra gente permiso para hacer lo mismo. Conforme nos liberamos de nuestro propio temor, nuestra presencia libera automáticamente a otros”.

                                                                                                                                   Nelson Mandela

Parece ser que nos cuenta reconocer que nuestro objetivo primordial en la vida, es reconocernos como entes brillantes capaces de apropiarse de su realidad. Tal vez si dejáramos de tomar los objetivos como se define en la escritura, dejando atrás lo material, nos daríamos cuenta de que nuestro único objetivo en la pertenencia de la tierra, en forma temporal o permanente (entendiéndose de la fortuna espiritual) es vivir aprendiendo a Ser y no a tener, seriamos entes fundados en la riqueza… libres de la oscuridad, seres atrayentes de la inteligencia y la hermosura. Reconociéndonos como seres dignos de fortaleza y confianza, no necesitaríamos de la ambición material o la ambición de ser reconocido por la sociedad como alguien que hemos construido en la farsa y apariencia. ¿Por qué no querer ser conocido como un ser inteligente y agradecido? “Tan grande es el hombre, que su grandeza se revela sobre todo en que no quiere reconocerse miserable. Un árbol no se sabe grande. Ser grande es reconocerse grande. Ser grande es no querer reconocerse miserable. Su grandeza refuta sus miserias. Grandeza de rey.”

                                                                                                                                Conde de Lautreamont

La vida implica fuerza y disposición, una actitud necesitada de conocimiento ¿Y qué es el conocimiento sin ser compartido? Compartir el conocimiento de una realidad abre puentes de conexiones en conjunto. Dejamos de vivir de forma individualista y velamos por el bien de los demás. Se crea ese dinamismo de aprendizaje mutuo, el enriquecimiento por medio del habla.

“Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado. Un esfuerzo total es la victoria completa.”

                                                                                                                                   Mahatma Gandhi

Poner nuestra energía y esfuerzo en el otro enrique mucho más nuestra ley de visa, es la oportunidad perfecta para permitirnos brillar en nuestro propio esplendor. Nuestra naturaleza de convivencia nos permite enseñar, aprender… y es en este hecho tan natural y espontaneo que desde nuestro interior surge el “amor” en su sentido más puro, damos amor al enseñar, expresamos nuestra inteligencia, construimos un entendimiento con precisión y paciencia. Enseñar valoriza el objetivo de ser pasionales, ser agradecidos, dejando que otros se beneficien de estos atributos y contribuya a su propio sentido de la realidad. “Todo lo que se hace por amor, se hace mas allá del bien y del mal”

F. Nietzsche


Esto se conecta directamente con los lazos afectivos, porque sin ellos, nosotros no podríamos experimentar la vida en su máximo esplendor, ni mucho menos ese juego a par en que nos entregamos por completo al otro, confiando, formando el respeto mutuo. Y es que la vida también se trata de ello, de los sentimientos puros y sensaciones envolventes.

“Aparece a veces sobre la tierra una especie de continuación del amor en que aquel ávido deseo que experimentan dos personas, una hacia la otra, deja lugar a un nuevo deseo, a una ansia nueva, a una sed común, superior, de un ideal colocado por encima de ellos, mas ¿Quién conoce ese amor? ¿Quién lo ha sentido? Su verdadero nombre es amistad.”

Nietzsche

¿Qué sucede cuando nos asustamos de la vida misma?

“Podemos perdonar fácilmente a un niño que teme a la oscuridad; pero la real tragedia de la vida es cuando los adultos le temen a la oscuridad.”

Platón

Nos sumergimos en el abismo, nos dejamos atrapar por la oscuridad y su enigmatismo…no nos dejamos vivir.


Oda a la vida – Pablo Neruda

La noche entera con un hacha me ha golpeado el dolor, pero el sueño pasó lavando como un agua oscura piedras ensangrentadas. Hoy de nuevo estoy vivo. De nuevo te levanto, vida, sobre mis hombros.

Oh vida, copa clara, de pronto te llenas de agua sucia, de vino muerto, de agonía, de pérdidas, de sobrecogedoras telarañas, y muchos creen que ese color de infierno guardarás para siempre.

No es cierto.

Pasa una noche lenta, pasa un solo minuto y todo cambia. Se llena de transparencia la copa de la vida. El trabajo espacioso nos espera. De un solo golpe nacen las palomas. Se establece la luz sobre la tierra.

Vida, los pobres poetas te creyeron amarga, no salieron contigo de la cama con el viento del mundo.

Recibieron los golpes sin buscarte, se barrenaron un agujero negro y fueron sumergiéndose en el luto de un pozo solitario.

No es verdad, vida, eres bella como la que yo amo y entre los senos tienes olor a menta.

Vida, eres una máquina plena, felicidad, sonido de tormenta, ternura de aceite delicado.

Vida, eres como una viña: atesoras la luz y la repartes transformada en racimo.

el que de ti reniega que espere un minuto, una noche, un año corto o largo, que salga de su soledad mentirosa, que indague y luche, junte sus manos a otras manos, que no adopte ni halague a la desdicha, que la rechace dándole forma de muro, como a la piedra los picapedreros, que corte la desdicha y se haga con ella pantalones. La vida nos espera a todos los que amamos el salvaje olor a mar y menta que tiene entre los senos.