Constanza Sánchez Vilches - Taller de Obra - Encargo 12

De Casiopea



TítuloEncargo 12 - Fundamento de la obra
AsignaturaTaller de Obra
Del CursoTaller de Obras 2S2020
CarrerasArquitectura
12
Alumno(s)Constanza Sánchez

Fundamento de la obra

En la búsqueda de un lugar dentro de América donde se conciba y se de cabida a la detención poética del acto mismo del salir por la extensión, del ir en camino, me encuentro con San Pedro de Atacama, espacio que veo como un desierto que al habitarse se adentra a si mismo en una explanada aún mas infinita, un horizonte en movimiento frente al encuentro con otras tierras, en el sentido del encuentro con un otro en disposición de juego.

El ir en conjunto haciendo aparecer un nuevo vacío entre el aquí y el allá, detenerse en reverencia al presente, afirmar pies ante una acción del construir, erigir espacio como la irrupción al recorrido. La propuesta de una obra para con una pausa que se delimita en un vacío siendo una invitación al resguardo de aquel ritmo del movimiento.

Sobre el lugar

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  • San Pedro de Atacama

Dicha localidad encuentra lugar en el desierto, zona árida y de altas variaciones de temperaturas. De fácil acceso, servicios básicos y cercano a la ciudad de Calama. Escojo este lugar, pues de alguna manera lo relaciono con el juego mediante su cercanía con otros puntos cruciales de las tierras indígenas que se habitaban. Perteneciente al Imperio Incaico, fueron tierras de rutas comerciales en las que se producía un fuerte intercambio cultural, de comidas, de nuevos artefactos tecnológicos, de piezas de adoración y de hábitos. Frente a un vivir nómade, se generaban puntos de encuentro entre las culturas, de los que desprendo la relación de dicho espacio con el juego, el intercambio, el otro, lo desconocido y aquello que se aprehende.

Zona de vientos (y tierra producto de estos mismos a nivel global), cielos y montañas que se entrecruzan formando una geografía un tanto estirada en el horizonte. Esto me hace pensar en su relación con la detención y el "campo abierto", encontrarse con aquello que abre espacio en sus límites, la salida del cuerpo de aquello que se ejecuta de manera mecánica para una detención con el asombro y el desprendimiento de eso que parece repetitivo. Una suspensión del ir, donde este no deja de ser o estar, mas bien permanece en una dimensión paralela a la que se vuelve al "salir del juego".

Sobre la dimensión poética

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El encontrarse en juego, en dinamismo e intercambio frente a un otro, la clara toma de consciencia de aquel que permite un encuentro y da opción a todas las posibilidades. El juego como la discusión, el debate y la toma de decisión en conjunto. Darse esa libertad que dispone el juego ante las condiciones a ser acatadas o no, pues este requiere el arrojo del cuerpo a ese "centro de rito" abierto frente a los otros.

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  • Citando la Tarea 9 de Amereida, digo:

"En el juego se está o no se está, exige un arrojo del cuerpo a tal acción, mientras se abandone alguna de sus dimensiones, no se está en juego, también se está en mente, sus reglas así lo requieren, por lo que el intelecto / oficio no se aleja nunca de sus herramientas y su conocimiento. Y del mismo lado se habita dicho presente en un espacio, la forma del juego y dónde él se puede dar, otorgando lo voluminoso que da cabida al acto de jugar. Su cualidad de sacar del hábito en paralelo a lo "habitual", nos salimos de-algo para jugar, pero no dejamos esto de lado, lo otro queda en una suspensión que valoriza al juego en una excepción, algo que construye la presencia del habitar, vivir y la temporalidad de nuestro oficio."





Sobre la detención

En cuanto al acto que da origen a la obra propongo que dicho espacio se de paso en el medio de un largo y a la vez en el encuentro de dos recorridos. La detención desde el movimiento, se viene, se detiene y luego se va nuevamente,en tal orden se da cabida a una detención centrada que permite el "juego" de estas dos direcciones. El detenerse en un espacio de rito delimitado y a la vez abierto, con la posibilidad de no entrar en él.

La detención dispone al cuerpo a cierta holgura, la relaciono con la palabra distensión, donde aquello que permanece en tensión; el ir, el movimiento, en un sentido con principio y fin, se quiebra para dar cabida a un nuevo acontecer o disposición , ya sea voluminosa, luminosa o del acto. De esta manera el cuerpo deja esa tensión (en su rigidez de permanecer erguido) y pasa a requerir apoyos, los que brindan un resguardo a la soltura que se experimenta. Así aparecen las verticales que lo sostienen en medidas contrarias a lo pies, el peso ya no recae por completo en ellos, por lo que dichas verticales van armando una relación de la envolvente con lo corpóreo y sus sensaciones.