Claudio Gómez: Taller de Amereida VIII

De Casiopea



TítuloLa evolución del lenguaje, las huellas de una larga ruta
AsignaturaTaller de Amereida
Del CursoTaller de Amereida 2014
CarrerasDiseño Gráfico
1
Alumno(s)Claudio Gómez


La evolución del lenguaje, las huellas de una larga ruta

Buscando el origen del lenguaje

Cuando hablamos de un origen del lenguaje paralelamente estamos conectando nuestro lenguaje actual con ese origen, el habla desde que los primeros hombres comenzaron a gesticular ruidos, ha permitido salir de ese individualismo que encierra a cada ser humano en su interior, el estar con otro despierta esa inquietud de conectarse de alguna forma, cuando el hombre logró desarrollar un lenguaje, existió un nosotros, pero un nosotros que logró ser uno, el lenguaje permitió la evolución también de las civilizaciones. El acordar caminar juntos, es resultado de la lengua, los idiomas separan el mundo, pero juntan a los hombres, se podría decir que el lenguaje es una red que ata y desata, las palabras crean un camino, ayudan a que el mundo avance, la historia es producto del lenguaje, al buscar nuestro origen, citamos el pasado.

La historia no es más que lo que va de la contradicción a la esperanza. De lo que va, mucho más que cuando uno dice que ve el pasado, es para recuperar la palabra arrepentimiento en ese sentido. Quiere decir recobrar, volver a cobrar el pasado.1

Cuando se hace camino, se mira siempre al frente, de pronto al mirar hacia atrás, las huellas tienen cierto sentido para nosotros, el trayecto vale más que aquello que queremos alcanzar, las palabras tienen un origen incierto, y aún más un futuro, es por eso que nosotros estamos en el centro, cuanto más nos movemos, más nos alejamos del origen, pero también nos alejamos del destino, solo nos queda citar el pasado, e ir creando futuros.

La palabra como vinculante del pasado con el presente

El sentido de buscar en el pasado, hechos que crearon nuestro presente, vemos como las lenguas sedujeron la historia, a tal punto que llevaron al hombre a aferrarse a sus lenguas, y destruir las del otro, es por eso que el lenguaje no puede ser universal, si todos habláramos el mismo idioma quizás la historia hubiese sido diferente. Citando un hecho bíblico, cuando los hombres quisieron construir la torre de Babel, se unieron, para construir una obra, al igual que nuestras travesías, nos unimos por un bien común, hablamos el mismo idioma, nos reunimos bajo la misma idea, pero qué sucedió cuando Dios destruyó la torre, y cambió sus lenguas, surgió el individualismo, una desconexión, que destruyó la unidad. Ahora nos agrupamos es cierto, pero no es un gran grupo, son unos grandes grupos, que ven tanto la unidad del grupo, que se olvidan del gran grupo. La palabra por eso ha creado muchos conflictos, aunque quiera decir lo mismo, ahora ya tiene un color distinto, muchos colores distintos, por eso que cuando estamos en el presente, vemos la palabra como algo propio, quizás queramos aprender la palabra del otro, tener una palabra con muchos colores, pero el real sentido de la palabra seguirá siendo el mismo, si vemos el presente, el querer adoptar un lenguaje en común nos ha llevado a designar a uno, hemos olvidado muchas lenguas que antes existían, las hemos matado, por el sólo hecho de imponer otra. Cuando el Español llega a América, trae el deseo de imponer religión, cultura, y por sobre todo la lengua, la latinización de nuestra América se debió en gran parte por el lenguaje, la palabra autóctona está muerta, incluso agonizando, las palabras con las que escribo ahora este ensayo lo dejan de manifiesto, pero es importante recordar que la palabra es lo que nos trae al pasado. La travesía una búsqueda del lenguaje común Pero existe acaso una forma de salir de la palabra, ya que hemos buscado encerrarnos a todos juntos bajo la misma palabra, acaso hay una forma de salirse del lenguaje, y no estar simplemente, cuando se hace una travesía, todos los integrantes están reunidos bajo una premisa, una idea, la idea está por sobre el lenguaje, quizás la palabra es la herramienta que construye la obra, en el camino de la travesía la palabra se convierte en el motor, es la única manera, desplazándose, que se puede caer en la cuenta de que América se construye en un lenguaje común, haciendo la analogía de que una palabra no es palabra sin la otra que la acompañe, y juntas no tienen sentido si no hay un objetivo por el cuál estén juntas, y tampoco tiene sentido si estas no salen de un punto para dirigirse a otro, tal como una persona habla con otra, lo mismo ocurre con la travesía, nos juntamos por una idea común para tener sentido, nos desplazamos de un origen para querer llegar a otro, quizás para recordarle a América que somos americanos, América le habla a América.

Para volver con lo que ha sido la evolución del lenguaje, podemos notar que cada vez que la palabra escapa de nosotros y se anida en otro, deja una huella, esas huellas son la historia, el lenguaje entonces ha dejado un largo camino de huellas, que nos tienen parados en el presente, y seguirá dejando huellas, porque nadie sabe cuál es destino que nos ampara, caminos hacia lo desconocido, a través de nuestras palabras.


1.Clase de poética, Godofredo Iommi,edición inéditos, 1967, pag.5[1]