Ciudades de Aguas 2010

De Casiopea




Asignatura(s)Poética General
Año2010
Tipo de CursoOtro
TalleresMagíster
ProfesoresJaime Reyes, Boris Ivelic
Palabras Clavearchipiélago, poética, amereida
Carreras RelacionadasNáutico y Marítimo

Introducción

Esta Escuela, a través de diversos estudios, y desde un punto de vista poético además, ha establecido que para los latinoamericanos el mar -y las aguas en general- son pura carencia. En Para un Punto de Vista Latinoamericano del Océano Pacífico se dice:

"Cuando algo se manifiesta a si mismo como carencia, es decir, comparece de ese modo y no de otro; implica, antes que nada, reconocerlo así. Ese reconocimiento abre un campo que plantea su urgencia, su llamado en cuanto que es carencia; es decir, oculta vocación (llamado) –oculta por incumplida– y que en las actuales circunstancias históricas podría constituirse en verdadera fuerza de orientación para América Latina".

En la tesis Chile es un Archipiélago se analizan algunos aspectos de esta carencia en la lengua; comparando al inglés con el castellano, en el habitar; revisando algunas de las leyes de indias; en la historia; explorando algunas situaciones y pueblos de los mares de América. Pero ¿significa esto que los latinoamericanos no saben, no pueden o no quieren vivir en relación con sus aguas?

En este curso intentamos conocer las que hemos llamado “Ciudades de Aguas”. Revisamos aquellas de la historia; las legendarias y las utópicas, pero también las actuales; principalmente las latinoamericanas. Nuestra revisión es sencilla y se efectúa desde una visión poética, lo que significa que las referencias y las premisas que obtenemos provienen de comprender primeramente que sí es posible que el sentido último de ciertas ciudades esté fundado alzado sobre una relación entre esta ciudad y las aguas. También se puede decir que esa relación se explica a partir de aquellos aconteceres y quehaceres de los ciudadanos que tengan conexión íntima con las aguas. Hemos caído en la cuenta de que sí existen y que son más abundantes, incluso en Chile, de lo que acostumbrábamos a creer o a imaginar. Ciudades que son aquello que son por su relación con las aguas; que definen su característica más notable, su aspecto distintivo, a través de su nexo con las aguas, sean estas oceánicas, fluviales, lacustres o incluso pluviales.

Los ejemplos están allí y si contradicen o confirman nuestras primeras premisas es lo que pretendemos averiguar.

Premisa

Existen muchos ejemplos de ciudades latinoamericanas que se habitan en una estrecha, compleja y rica relación con las aguas. Hemos hallado que los latinoamericanos sí habitan sus aguas, pero especialmente lo hacen aquellos más pobres, en barrios marginales que no han sido planificados por los especialistas urbanos.

Justamente cuando las ciudades planifican y entregan su desarrollo a la especulación del mercado inmobiliario, estas ciudades se cierran a las aguas, privatizan sus bordes e impiden el acceso de los ciudadanos. Aquellos espacios y lugares en los bordes que son marginados porque presentan dificultades extras; como por ejemplo el hecho de ser permanentemente móviles y cambiantes debido a mareas, crecientes, inundaciones, etc. fueron tradicionalmente habitados precisamente por poblaciones de marginados, pobres, que sin embargo se adaptaron y construyeron ingeniosamente soluciones técnicas basadas casi siempre en la levedad y también verdaderas filosofías de vida, casi siempre igualmente leves y frugales. Esos lugares de pronto cobran interés, por ejemplo, turístico o patrimonial, y son prontamente requeridos por el mercado, que los deconstruye artificialmente despojándolos de los elementos esenciales que les dieron origen y conservando de ellos sólo una apariencia; quitándoles precisamente esa levedad que ha permitido que el ingenio produzca soluciones técnicas novedosas y efímeras. La propiedad (de la tierra, de los bienes) se basa en lo firme, en lo duradero (heredable) y fijo, en aquello que no se llevan las mareas. Y las aguas parecieran ser justamente lo contrario; aquello permeable, que permite los flujos, la interacción entre entre lo móvil y lo estático. ¿Será posible que las aguas concedan más oportunidad a lo comunitario, a lo leve, a lo mudable y por lo tanto, sean más capaces de crear un tiempo y un espacio más libres de constricciones y segregaciones sociales?

Lo que nos corresponde, en estos sencillos estudios, es aprender esos secretos primeros, en orden a luego replicar ya no formas vacías sino habitares plenos de sentido en relación con las aguas.

Metodología

Cada estudiante escoge una ciudad o lugar. Investiga y presenta el caso. Establece una premisa que justifique su elección para esto que hemos llamado las "Ciudades de Aguas". Se trata de identificar un fenómeno diferenciador de una ciudad "terrestre". No importa, en esta primera etapa, si este fenómeno es exclusivo de la ciudad escogida o si sucede además en otros lugares u otros períodos de la historia.

El motivo por el cual investigamos las Ciudades de Aguas es poético; quisiéramos otorgarle al habitar de las aguas un sentido original y desvelarle a las gentes que esa posibilidad, la de habitar en las aguas, es extraordinaria y hasta necesaria para dar cumplimiento a una parte de la condición poética del hombre. Para investigar esta situación; la probabilidad de que exista un habitar de las aguas, debemos acercarnos a la ciencia, porque el método científico es el que aporta mejores pruebas al conocimiento efectivo sobre la realidad. Sin embargo, es evidente que no podemos someter a una ciudad a pruebas de laboratorio en ambientes controlados. Luego, para aportar con conocimiento fiable sobre el fenómeno que estudiamos, usaremos un método de comparaciones.

  1. Paso primero. Recoger una cantidad de casos de estudio; ciudades de aguas actuales o antiguas, existentes o desaparecidas, en las que podamos observar y distinguir algunas de sus esencias o cualidades "acuáticas" sobresalientes.
  2. Paso segundo. Identificar y definir una variable (o una serie de variables) de interés en todos los casos de estudio. Esta variable, para nosotros, es la posibilidad de que exista habitabilidad en las aguas, aunque esa habitabilidad a su vez debe también ser bien definida. Entendemos el habitar, por una indicación poética, como un oficio. Y la poesía nos indica que este oficio de habitar "hemos de remirarlo". Y "para llevar a cabo este mirar mañana partimos a recorrer américa" (Amereida, pág. 120).

Las variables de interés deben ser verificables y medibles de modo que puedan ser comparados los casos. Incluso deberá ser posible comparar ciudades antiguas ya desaparecidas, con otras actuales, ya sea que estas del presente han prevalecido desde la antigüedad o son emprendimientos modernos. Estos primeros cursos los hemos dedicado al primer paso de esta metodología. Incipientemente hemos comenzado a identificar las variables de interés (situaciones medioambientales, sistemas tecnológicos, institucionalidad política, recursos naturales, ubicación geográfica, climas, etc.) y someterlas a la comparación.

Las investigaciones se realizan principalmente a través de internet y bibliográficamente, aunque en más de alguna ocasión existe la posibilidad y la necesidad de visitar los lugares escogidos. Esta bibliografía debe permitir que otros nuevos estudiantes, o personas interesadas, puedan acceder a las fuentes de información primarias. Pero no para que se pueda verificar si lo que se afirma en estos trabajos tiene asideros concretos. Tampoco la bibliografía debe presentarse para facilitar la continuación de los estudios. Yo creo que debe ser explícita para que otros puedan enterarse de si hemos utilizado las fuentes correctas y necesarias, y así sugerirnos seguir investigando en tales y tales otras direcciones.

Trabajos realizados

  1. Juan Carlos Olivas: Tenochtitlán; ciudad de aguas.
  2. Pablo Edwards Ruiz-Tagle, Juan Eduardo Villalobos: Amsterdam; ciudad de aguas.

Cursos Realizados