Ciclo I Identidad barrial

De Casiopea

Introducción general al barrio

El barrio se entiende como un espacio de convivencia, esto se da desde las distintas proximidades las cuales crean un reconocimiento en diversas escalas de lo que compone la extensión envolvente del lugar habitado. Estas proximidades están condicionadas por diversos factores, desde espaciales geográficos, hasta de carácter económico, los cuales van dando características que lo definen específicamente en cuanto a su identidad.

Azul: separación espacio de expansión (cerro) y prolongación (plan)/Rojo: arterias principales que conforman los barrios/Verde: limites naturales cerros (izquierda a derecha) Florida, Mariposas, Monjas, La Cruz

Valparaíso y su relación de distancias

Azul: separación espacio de expansión (cerro) y prolongación (plan)/Rojo: arterias principales que conforman los barrios/Verde: limites naturales cerros (izquierda a derecha) Florida, Mariposas, Monjas, La Cruz

En un proceso dual, el cerro y el plan se presentan a sí mismos como dos grandes extensiones en las cuales su crecimiento a contra sentido los define, uno desde la expansión y el otro desde la prolongación. En primera caso se reconoce como un lugar que aumenta mediante el asentamiento de las personas. Por otro lado el plan en un crecimiento artificial, se puede decir que es una extensión basada en la adhesión de espacios planos para lograr la actual distancia. En este aspecto del análisis la mirada se vuelve un factor configurador, puesto que desde el habitar (el cerro o el plan), lo otro se presenta de reojo, pero mediante la atención los espacios contemplados muestran dimensiones tales como calles articuladoras, y en el caso de los cerros, un elemento importante, los sitios eriazos. Lugares naturales que se incorporan desde la distancia, puestos que son parte de la condición geográfica general de la zona de conservación histórica de los loteos fundacionales de los cerros del anfiteatro, los cuales dan cuenta de la dimensión vertical en la cual se habita, haciéndose presente a través de la lejanía, ejemplo de esto es como en av. Francia (mirada de plan a cerro) lo vertical y lo horizontal se dan en un encuentro de reconocimiento.

2.4 Tramo que se prolonga mediante la estreches y la ciudad que se asoma









Intimidad de cerro

2.4 Apropiación de la calle como extensión de lo intimo

Los accesos a los cerros nos indican la relación que se tiene desde las dos extensiones mencionadas, y que aparecen en esta continuidad, dándole condiciones distintas y particulares a cada cerro. El cerro La Cruz es un espacio de ramificaciones de accesos, generando un distanciamiento de poca relación entre un espacio y otro, en el sentido que el mismo eje-calle Garibaldi contiene lugares de intimidad desigual, por un lado con el sector plan entre av. Francia con av. Colon, y más arriba esa cercanía con el plan desaparece, desde el ascenso de las calles estrechas hasta en los lugares de encuentro que se dan en las diversas esquinas. Separado por una quebrada y avenida articuladora del sector costa de Valparaíso se encuentra el cerro Monjas, es aquí donde los vehículos le han quitado un grado de valorización de la pendiente, volviendo este recorrido en un sector plano y extenso. Este gran sitio eriazo ubicado en la intersección av. Alemania-av. Francia y establecido como un mirador natural, pierde habitabilidad, volviéndose en un espacio retazo. Por otro lado, el cerro Monjas se contiene mediante el distanciamiento con el plan, su habitabilidad barrial se aleja envuelto en dos arterias principalmente, av. Baquedano por el sector bajo y av. Alemania por el alto abriendo sus bordes y ensimismando sus interiores. El cerro Mariposas, tiene una mezcla entre los comentados anteriormente, puesto que si bien nace de una ramificación de calles estas se ven interrumpidas por la misma av. Baquedano, creando un borde limite realzando la concepción del arriba y el abajo. Por último el cerro Florida cuenta con un cuartel de carabinero, ordenado en dos calles en donde cobran orden mediante dos calles: Ricardo Ferrari y Mena. Con distancias distintas, pero que alargan la llegada desde el plan, son prácticamente conductoras dentro del cerro como hacia el afuera del cerro.

Ciclo vital

El funcionamiento de los ascensores, ha generado una perdida en la dimensión espacial del cerro, en el reconcomiendo de la envolvente habitada. Los recorridos de accesos se vuelven planos en la utilización del automóvil, debilitando la concepción de pendiente en la llegada, desconociendo el corazón articulador histórico de los cerros. En cuanto a la materialidad de las casas en general se reconoce principalmente que las en peor estado no se encuentran en las calles de carácter extensas, estas que fueron nombradas como las arterias de accesos principales, se reconoce que el interior de los barrios guarda un descuido, lo mantiene dando cuenta de la trayectoria histórica de esas construcciones, al igual que el juego y como su realización se acerca a las calles en la improvisación de espacios de diversión infantil, a diferencia de los adultos que mantienen sus espacios tales como canchas, club de futbol, etc. Manteniendo vigente el ámbito del recreo y ocio. La decadencia se deja ver en la inutilidad de espacios invadidos por la basura que han sido olvidados en el diario vivir y se desentienden del cotidiano, son retazos que la gente forma en el descuido, en el sentir la lejanía de ese espacio. Los ritos de carácter religiosos mantienen su importancia dentro del barrio, no en base al número si no en el grado de presencia que se tiene al momento de la realización. La semana santa y sus respectivas actividades mantienen viva una relación estrecha intergeneracional, en el convivir mediante el juego y la ceremonia religiosa.

Conclusiones

Reconocerse desde lo recóndito. El reconocimiento es un constante “tener presente”, es una insistencia de lo ya presente que es lo próximo, lo que conforma comunidad en lo espacial como en lo social. Esto en una extensión de lo íntimo a lo público, generándose una intersección de espacios que dan cabida al barrio, generando una intimidad publica que contiene a los vecinos. Es aquí donde se da lo propio del barrio, salir de lo más íntimo a lo público, en la conformación de un momento de proximidad mediante el reconocer. Particularmente en estos cerros, este acto se da en un espacio de desorden propio por la condición del suelo y su pendiente, apareciendo un elemento que aumenta en la intimidad formada por la estreches de las calles, escaleras, y pasajes. Aparecen ahí los cantos, desde la verticalidad dado por al pendiente y los constantes quiebres de lo plano acompañado de lo estrecho que llegan a ser ciertos accesos. Desde lo plano aparece gracias a la intersección de las calles extensas (por las cuales transitan los vehículos de locomoción colectiva) y las contenidas, las que se encuentran bordeadas por estos accesos. Para que haya barrio debe haber un reconocimiento de lo próximo desde lo recóndito del hogar para la creación de un espacio en conjunto gracias a la expansión del recreo u ocio.

Archivo:Sin título2.png
Esquema general

Esquema

500px