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Borde Vivo

Borde Vivo


TítuloBorde Vivo
Tipo de ProyectoProyecto de Taller
Palabras Clavemarginalidad-borde costero
Período2026-2026
AsignaturaTaller Marginalidad Borde Costero y Ciudad Puerto
Del CursoTaller Marginalidad Borde Costero y Ciudad Puerto 2026 S1
CarrerasArquitectura
Alumno(s)Sofia Henriquez, Kristefani Arancibia, Agustina Arredondo, Aylinne Sotomayor, Jose Ibaceta Cornejo
ProfesorJorge Ferrada

¿QUIÉNES SOMOS?

La Consultora Borde Vivo surge a partir de las observaciones individuales realizadas por cada integrante en torno al borde. A través de distintos croquis y recorridos, fuimos reconociendo que estos espacios no se comportan como un límite fijo, sino como lugares activos, donde ocurren encuentros, cambios de nivel, detenciones y relaciones entre distintas condiciones del entorno.

A partir de estas observaciones, el nombre “Borde Vivo” busca dar cuenta de esa condición dinámica, entendiendo el borde como un espacio que se habita, se recorre y se transforma, más que como una simple línea de separación.

Como equipo, trabajamos desde esa mirada, tomando nuestras propias observaciones como base para desarrollar propuestas que respondan de manera concreta a lo que ocurre en el lugar.

HORIZONTE DE TRABAJO

La consultora orienta su horizonte al desarrollo de proyectos de vivienda social que promuevan condiciones habitables adaptables y coherentes con las necesidades de sus usuarios y su contexto. Se proyecta una arquitectura que entienda el habitar como una relación dinámica entre personas, espacio y entorno, capaz de transformarse en el tiempo sin imponer soluciones rígidas. Desde esta perspectiva, se busca consolidar propuestas espaciales que favorezcan la integración contextual y respondan con flexibilidad a las condiciones cambiantes del habitar.

CONTRATO

DIBUJOS OJOS

Ojo:Aylinne por Agustina

Ojo:Jose por jose

Ojo:Agustina por Aylinne

Ojo: Sofía por Kristefani

Ojo: Aylinne por Sofía

TRABAJOS INDIVIDUALES

Agustina Arredondo

Lámina de Plantas

Curso del Espacio

Afirmación: el borde media el habitar como un umbral de pausa y encuentro

Croquis

Jose Ibaceta Cornejo

Lámina de Plantas

Curso del Espacio

Croquis

Aylinne Sotomayor

Lámina de Plantas

Curso del Espacio

Afirmación:El quiebre del rumbo proyecta el cuerpo hacia el mar, tensando la apertura en una pausa habitable.

Croquis


Kristefani Arancibia

Lámina de Plantas

Curso del Espacio

Afirmación:El borde recoge la luz y revela una profundidad continua entre reflejos y sombras

Croquis


Sofia Henriquez

Lámina de Plantas

Curso del Espacio

Afirmación:La luz y la sombra revelan el espesor habitable entre bordes y márgenes

Croquis

CRITERIOS LINEA EDITORIAL

REGISTRO DE REUNIONES


TRABAJO GRUPAL

INFORME VALPARAÍSO

CONTEXTO GEOGRÁFICO E HISTÓRICO

1.1 Origen y desarrollo histórico

Valparaíso constituye una de las ciudades más antiguas de Chile, cuyo desarrollo histórico y configuración urbana se encuentran profundamente determinados por su condición geográfica. La ciudad se emplaza en una amplia bahía del litoral central, rodeada por un sistema de cerros y quebradas que conforman un anfiteatro natural orientado hacia el Océano Pacífico. Esta particular relación entre mar, plan y laderas ha definido desde sus orígenes tanto su estructura urbana como su identidad territorial.

El origen de Valparaíso se remonta a 1536, cuando el capitán Juan de Saavedra, integrante de la expedición de Diego de Almagro, reconoció la bahía de Alimapu, correspondiente al actual sector de Plaza Echaurren. Este punto, ubicado en la desembocadura del valle de Quintil, ofrecía condiciones favorables para el desembarco y la actividad marítima, consolidándose progresivamente como un enclave estratégico.

Durante el período colonial, el desarrollo de la ciudad fue inicialmente limitado. No obstante, a partir de 1559 se observa un proceso de consolidación, impulsado por la construcción de una capilla en el sitio donde hoy se ubica la Iglesia La Matriz. En torno a este núcleo se establecieron bodegas y viviendas, configurando un primer asentamiento. Paralelamente, en el cerro Cordillera se edificó el Castillo San José, con el objetivo de resguardar la bahía, complementado posteriormente por sistemas defensivos en los cerros Artillería, Concepción y Barón.

El siglo XIX marca el período de mayor auge de Valparaíso. En este contexto, la ciudad se transforma en el principal puerto del país y en el nodo económico más dinámico de Chile, integrándose a las rutas comerciales internacionales que conectaban Europa con el Pacífico a través del Cabo de Hornos. Este posicionamiento estratégico favoreció un crecimiento demográfico acelerado —la población casi se triplicó en sesenta años— y consolidó a Valparaíso como centro financiero, comercial y logístico. En 1840, el eje Valparaíso–Santiago se establecía como la principal vía comercial del país.

En este período se institucionalizan funciones clave: en 1842 se crea la Provincia de Valparaíso y se construyen los Almacenes Fiscales; en 1850 se inaugura la Bolsa Comercial; y en 1855 se instalan los primeros bancos privados. A su vez, la ciudad se convierte en un importante polo de atracción migratoria, recibiendo población inglesa, alemana, francesa, italiana, yugoslava y norteamericana, cuya influencia resulta particularmente visible en la arquitectura, el trazado urbano y las prácticas culturales, destacando especialmente el aporte británico.

Desde mediados del siglo XIX hasta comienzos del XX, Valparaíso se consolida como la capital económica del país, concentrando actividad bancaria, compañías navieras, industrias, comercio, ferrocarriles y aseguradoras. Sin embargo, este ciclo de prosperidad se ve interrumpido por una serie de eventos críticos: el terremoto de 1906, que destruyó gran parte del área urbana —especialmente el sector Almendral—; la apertura del Canal de Panamá en 1914, que disminuyó significativamente el tráfico marítimo; y la crisis económica de 1929, que incentivó la relocalización de actividades productivas hacia Santiago. Estos factores marcan el inicio de un prolongado proceso de declive económico.

A pesar de ello, el valor histórico, urbano y paisajístico de la ciudad ha sido ampliamente reconocido, destacando su declaración como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2003.

1.2 Características geográficas

Desde una perspectiva físico-geográfica, Valparaíso se localiza en la costa suroeste de América del Sur, entre los 33°01’ de latitud sur y 71°38’ de longitud oeste, a aproximadamente 118 km de Santiago. Su desarrollo urbano se asienta sobre una planicie costera de orientación norte-sur, parcialmente expandida mediante rellenos artificiales, como ocurre en el sector del Almendral, originalmente una playa de arena posteriormente urbanizada.

Su configuración territorial está definida por tres elementos estructurantes: la bahía, el plan y los cerros. El crecimiento de la ciudad ha implicado la ocupación progresiva de cerros, quebradas y terrazas marinas, adaptándose a una topografía altamente irregular. Esta condición ha dado lugar a una morfología urbana caracterizada por edificaciones en pendiente, calles sinuosas y sistemas de conexión vertical entre el plan y los cerros.

En sus condiciones originales, el territorio presentaba una abundante cobertura de bosque esclerófilo, con especies como litre, boldo, peumo, patagua, arrayán, quillay y palma chilena (Jubaea chilensis), recurso clave para el asentamiento humano. Actualmente, subsisten remanentes de esta vegetación en quebradas y sectores periféricos.

El clima corresponde a un régimen mediterráneo templado con influencia marítima, con precipitaciones concentradas en invierno (promedio de 480 mm anuales) y temperaturas moderadas durante todo el año, con promedios de 20 °C en verano y 15 °C en invierno. La baja amplitud térmica se explica por la influencia de la corriente de Humboldt y la brisa marina.

Entre los elementos geográficos destacados se encuentran los acantilados del sector poniente, protegidos como Santuario de la Naturaleza, así como la red de quebradas que estructura el territorio. Durante el invierno, la combinación de precipitaciones intensas y marejadas genera riesgos significativos, tales como deslizamientos de tierra, derrumbes y acumulación de material en el plan urbano.

En síntesis, la configuración de Valparaíso responde a la interacción entre condiciones naturales y procesos históricos, reconociéndo como elementos estructurantes fundamentales la bahía, el plan y los cerros.

CONTEXTO SOCIAL

2.1 Estructura y dinámica territorial

La dimensión social de Valparaíso evidencia una marcada desigualdad territorial, asociada a dinámicas de crecimiento urbano diferenciadas. A partir de los datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), se observa una tendencia de estancamiento e incluso disminución de población en el plan de la ciudad, en contraste con un crecimiento sostenido en los cerros y sectores periféricos, particularmente hacia las cotas más altas y el sector de Placilla.

Este proceso ha derivado en un deterioro progresivo del centro urbano, caracterizado por la presencia de vacíos, pérdida de actividad comercial y degradación del tejido construido. En contraposición, los cerros concentran la expansión urbana, absorbiendo la demanda habitacional en condiciones frecuentemente precarias.

2.2 Déficit habitacional y condiciones de habitabilidad

El déficit habitacional constituye una problemática estructural, que no solo se expresa en la falta de viviendas, sino también en altos niveles de hacinamiento y allegamiento informal. La exclusión del mercado formal de vivienda obliga a numerosas familias a compartir terrenos o viviendas, especialmente en sectores de cerro.

Esta situación impacta directamente en la vida barrial. Si bien existe una fuerte identidad comunitaria y redes sociales activas, estas se ven tensionadas por la precariedad del habitar, la falta de infraestructura y la exposición a condiciones de riesgo.

2.3 Movilidad y accesibilidad

La movilidad urbana representa otro factor crítico. La topografía fragmenta el territorio y dificulta la conexión entre los cerros y el plan, donde se concentran los servicios y oportunidades. La dependencia de sistemas de transporte limitados o discontinuos genera aislamiento, incrementa los costos de desplazamiento y restringe el acceso a equipamientos básicos.

CONTEXTO CULTURAL

4.1 Identidad y procesos históricos

La identidad cultural de Valparaíso se configura a partir de la interacción entre su historia portuaria, su geografía y los procesos migratorios. Durante el siglo XIX, la llegada de inmigrantes europeos, especialmente británicos y alemanes, influyó significativamente en la arquitectura, el urbanismo y las prácticas culturales.

4.2 Expresión urbana y vida barrial

La ciudad presenta una arquitectura heterogénea, adaptada a la topografía, con viviendas en pendiente, pasajes y una estrecha relación entre espacio público y vida cotidiana. Esta condición favorece el desarrollo de una vida barrial activa, particularmente en los cerros.

4.3 Cultura contemporánea

Asimismo, Valparaíso destaca por su riqueza cultural contemporánea, expresada en el arte urbano, el uso del color y diversas manifestaciones artísticas. Esta dimensión cultural refuerza su identidad y su posicionamiento como ciudad patrimonial.

NORMATIVA

3.1 Planificación urbana y estructura normativa

El desarrollo urbano de Valparaíso se encuentra regulado por el marco normativo chileno, particularmente por la Ley General de Urbanismo y Construcciones (LGUC) y su Ordenanza General (OGUC), que establecen un sistema jerárquico de planificación territorial.

A nivel comunal, el Plan Regulador Comunal (PRC) regula los usos de suelo, condiciones de edificación y estructura vial. Sin embargo, la ciudad también está sujeta al Plan Regulador Metropolitano de Valparaíso (PREMVAL), que define lineamientos a escala regional, generando una superposición de instrumentos y una relación compleja entre escalas normativas.

3.2 Zonificación y regulación del suelo

La zonificación urbana busca ordenar un territorio condicionado por su topografía y ocupación histórica, definiendo áreas residenciales, mixtas, productivas y de equipamiento. Estas regulaciones se ven influenciadas por factores como pendiente, accesibilidad y riesgos naturales.

3.3 Patrimonio, densificación y tensiones urbanas

El resguardo patrimonial es un componente central, estableciendo restricciones sobre altura, volumetría y materialidad en zonas protegidas. Si bien estas medidas preservan la identidad urbana, también limitan la renovación y densificación.

La densificación urbana se promueve como estrategia para optimizar el uso del suelo, aunque enfrenta restricciones derivadas del patrimonio, los riesgos geográficos y la capacidad de infraestructura. Por otra parte, la relación entre el borde costero y la actividad portuaria evidencia tensiones normativas, debido a la coexistencia de intereses urbanos y económicos de distinta escala.

3.4 Política habitacional

En materia habitacional, instrumentos como el Decreto Supremo N°49 buscan dar respuesta al déficit, aunque su implementación se ve limitada por la escasez de suelo y las condiciones del territorio. En este contexto, las cooperativas de vivienda emergen como una alternativa relevante.

SITUACIÓN DE CAMPAMENTOS

5.1 Crecimiento y localización

En la última década, la ciudad ha experimentado un aumento significativo de campamentos, evidenciando una crisis habitacional estructural. Miles de familias se han asentado en sectores periféricos, ocupando terrenos en quebradas y laderas de alta pendiente.

5.2 Condiciones de riesgo y precariedad

Casos como los campamentos Mesana, Violeta Parra y Manuel Bustos ilustran esta problemática. Estos asentamientos se ubican en zonas de alto riesgo, expuestas a remociones en masa en invierno e incendios en verano, además de presentar acceso limitado a servicios básicos.

5.3 Organización social y desafíos

A pesar de estas condiciones, se observa un fuerte arraigo territorial y organización comunitaria, con redes de apoyo que permiten sostener la vida cotidiana.

En este contexto, el desafío no radica únicamente en la erradicación, sino en la integración de estos asentamientos, mediante estrategias que permitan la consolidación del suelo, la mitigación de riesgos y el fortalecimiento del tejido social, como las cooperativas de vivienda.

CONCLUSIÓN

El análisis de Valparaíso evidencia que su desarrollo urbano no puede entenderse de manera fragmentada, sino como el resultado de una estrecha relación entre su geografía, su evolución histórica y las dinámicas sociales y normativas que lo han configurado. La condición de anfiteatro natural, junto con su rol histórico como principal puerto del país, ha dado lugar a una estructura urbana compleja, caracterizada por fuertes contrastes territoriales.

En la actualidad, estas condiciones se traducen en desafíos significativos, tales como la desigualdad socioespacial, el déficit habitacional, la expansión de asentamientos informales y las limitaciones impuestas por el marco normativo y el resguardo patrimonial. A su vez, la tensión entre crecimiento urbano, conservación y riesgos naturales complejiza aún más los procesos de planificación.

No obstante, Valparaíso mantiene un alto valor cultural, urbano y social, expresado en su identidad barrial, su diversidad arquitectónica y su reconocimiento como patrimonio mundial. En este contexto, el principal desafío radica en avanzar hacia estrategias de desarrollo urbano integrales que permitan compatibilizar la preservación de su identidad con la mejora de las condiciones de habitabilidad, incorporando soluciones que reconozcan tanto las particularidades del territorio como las necesidades de su población.



SELECCIÓN DE SITIO

CASOS DESCARTADOS

Quebrada C.Alegre

33.043012, -71.631252

Esta quebrada ubicada en Cerro Alegre, próxima a calles Montealegre y Pje. San Agustín corresponde a una depresión topográfica inserta en una trama patrimonial densamente consolidada. Rodeada por edificación continua, pasajes y muros medianeros, conserva una condición de vacío interior que interrumpe la continuidad construida del cerro. Sus pendientes contenidas, vegetación espontánea y escala doméstica la convierten en una pieza residual de valor paisajístico y potencial espacio de respiro dentro del tejido histórico porteño.

Coordenadas geográficas: -33.043012, -71.631252 Dirección o Nombre de la Propiedad: MONTE ALEGRE 496 502 Rol predial: 3053-1 Ubicación: URBANA Destino: SITIO ERIAZO Área superficie: 7700m²

Fortalezas: La quebrada ubicada en el Cerro Alegre presenta un entorno paisajístico de alto valor, favorecido por vistas y condiciones naturales que potencian la calidad espacial del sector. Además, su cercanía a un cerro consolidado permite vincularse con áreas urbanizadas y equipamientos existentes.

Oportunidades: El área posee potencial para procesos de recuperación ambiental que contribuyan a la regeneración ecológica del lugar. Asimismo, ofrece la posibilidad de incorporar espacios de uso comunitario, como áreas verdes, que fortalezcan el paisaje y el encuentro urbano.

Debilidades: La topografía de fuerte pendiente dificulta la ocupación y el desarrollo de intervenciones, generando limitaciones constructivas y de accesibilidad. A esto se suma la reducida superficie disponible, lo que restringe las posibilidades de implantación y programa.

Amenazas: El sector presenta vulnerabilidad frente al riesgo de incendios, una condición recurrente en quebradas de Valparaíso. Además, la inestabilidad del suelo representa un factor de riesgo para la seguridad y permanencia de posibles intervenciones.

Quebrada Jaime

-33.056346, -71.616599

La Quebrada Jaime, es un punto de convergencia entre Avenida Francia y Avenida Alemania, corresponde a una hendidura topográfica estratégica dentro del sistema de cerros porteños. Vinculada a uno de los principales corredores de ascenso de la ciudad, presenta fuertes pendientes y bordes urbanos consolidados por vialidad estructurante y tejido habitacional. Su posición entre ejes metropolitanos y laderas residenciales la convierte en una pieza territorial de alto valor conectivo, paisajístico y de articulación entre plan y altura.

Coordenadas geográficas: -33.056346, -71.616599 Dirección o Nombre de la Propiedad: SARGENTO ALDEA 205 Rol predial: 4139-3 Ubicación: URBANA Destino: HABITACIONAL Área superficie: 1500m²

Fortalezas: La Quebrada Cerro Jaime posee una ubicación estratégica dentro del sistema de cerros de Valparaíso, favoreciendo la conectividad entre avenidas y su articulación con distintos sectores urbanos. Esta condición le otorga un valor territorial relevante al actuar como un punto de enlace dentro de la estructura de movilidad y paisaje del cerro.

Oportunidades: El sector presenta potencial para fortalecer la articulación entre el plan y el cerro, promoviendo conexiones urbanas más integradas. Asimismo, sus condiciones topográficas ofrecen oportunidades para potenciar vistas y recorridos, favoreciendo experiencias espaciales vinculadas al paisaje.

Debilidades: La presencia de pendientes extremas dificulta la ocupación del terreno y condiciona las posibilidades de intervención. Además, la accesibilidad limitada restringe la conexión y el uso continuo del espacio.

Amenazas: El área enfrenta riesgos asociados a deslizamientos de terreno debido a sus características topográficas. A ello se suma la exposición a incendios, una amenaza recurrente en quebradas y sectores de interfaz urbana en Valparaíso.

SELECCIONADO: QUEBRADA TRINQUETE

Contexto Histórico

Durante el siglo XIX, Valparaiso vivió la "época de oro", transformándose en el principal puerto comercial de Chile y uno de los más importantes del Pacífico Sur, gracias al tráfico marítimo del Pacífico y al intercambio de mercancías con Europa y América. Su dinamismo económico atrajo población, inversiones y comunidades extranjeras. Como resultado, la ciudad inició un acelerado proceso de urbanización, ampliando el plan, mejorando muelles y caminos, mientras los cerros comenzaron a poblarse con viviendas adaptadas a la topografía y nuevos sistemas de conexión como los ascensores. La ciudad pasó de 5.000 habitantes en 1810 a 40.000 en 1842,

Consolidación durante el siglo XX: A lo largo del siglo XX, el Cerro Florida dejó de ser periferia para convertirse en un barrio consolidado. Las antiguas casas ligeras fueron ampliadas o reemplazadas, se incorporaron redes de agua potable, alcantarillado, electricidad y pavimentación parcial.

La inauguración del Ascensor Florida en 1906 mejoró notablemente la conexión entre el plan y el cerro, esto generó un aumento del valor residencial, mayor densificación en torno a accesos, llegada de comercio barrial, consolidación de vivienda permanente, integración funcional con el centro de la ciudad.

Urbanización Cerro Florida

El poblamiento del cerro Florida fue gradual y respondió más a la adaptación de terreno que a una planificación rígida. Primero aparecieron senderos y rutas de ascenso que seguían las pendientes más favorables; posteriormente surgieron subdivisiones prediales, caminos más definidos y viviendas permanentes. A medida que aumentó la ocupación, se incorporaron pasajes, escaleras, pequeños muros de contención y nuevas conexiones entre sectores. Esta lógica explica por qué la estructura del cerro no responde a una trama ortogonal, sino a una red urbana orgánica, determinada por curvas de nivel, quiebres del relieve y oportunidades de acceso.

Actualidad

La morfología actual del Cerro Florida puede entenderse como la superposición de distintas etapas de crecimiento. Existen calles principales abiertas para conectar sectores mayores, junto a pasajes estrechos surgidos de loteos interiores o de ocupaciones posteriores. Del mismo modo, conviven viviendas antiguas con ampliaciones recientes, vacíos residuales con áreas consolidadas, y espacios públicos formales con rincones apropiados por el uso cotidiano del barrio. Esa heterogeneidad no es casual, sino el resultado de un proceso histórico acumulativo. El Cerro Florida no cambió mediante una sola reestructuración urbana, sino por acumulación de intervenciones sucesivas. Se mejoraron accesos, se incorporó movilidad vertical, se regularon cauces y se densificó el tejido residencial. Sin embargo, la topografía siguió organizando el crecimiento: las calles ocuparon los lomos y bordes estables, mientras las quebradas conservaron su condición de límite, riesgo y oportunidad territorial.

CARACTERÍSTICAS DE LA LADERA

El terreno se emplaza en una ladera de quebrada, con pendientes medias a fuertes, que oscilan aproximadamente entre un 20 % y 35 %. La topografía es irregular y fragmentada, combinando tramos inclinados con pequeñas terrazas naturales producto de la erosión y de antiguas intervenciones. Los suelos son delgados y de origen coluvial, con presencia de material suelto, lo que refuerza la condición frágil del terreno y la importancia de una adaptación cuidadosa a la pendiente. La quebrada actúa como un elemento estructurante del paisaje, organizando escurrimientos de agua, vegetación y flujos de aire.

Vegetación Existente

La vegetación presente en el sector corresponde principalmente a una matriz secundaria y heterogénea, resultado de procesos de degradación, incendios pasados y recolonización espontánea. Se combinan especies nativas, introducidas y vegetación ruderal.

Entre los árboles y especies más comunes se identifican:

- Especies nativas y adaptadas (en menor proporción): Arbustos y árboles como quillay, litre, peumo y boldo, asociados al matorral esclerófilo. Estas especies presentan hojas duras y bajo consumo hídrico, con mayor resiliencia al clima mediterráneo, aunque no son completamente ignífugas. - Especies introducidas de rápido crecimiento (frecuentes): Principalmente eucaliptos y pinos en sectores cercanos o colindantes. Estas especies tienen alta inflamabilidad, debido a la presencia de aceites y resinas, acumulación de material seco y copas continuas, lo que aumenta el riesgo de propagación del fuego. - Estrato bajo y pastizales: Abundante presencia de pastos secos, matorral bajo y vegetación estacional, que actúan como combustible fino, facilitando el inicio y avance de incendios.

Relación con el entorno

El terreno no se presenta como un lote completamente aislado, sino como un espacio parcialmente integrado al sistema urbano de cerros de Valparaíso. Existen conexiones visuales, topográficas y ambientales con el entorno inmediato, especialmente a través de la quebrada, que actúa como corredor ecológico y estructurante del territorio.

Sin embargo, la integración es incompleta:

- La conectividad vial es limitada y depende de trazados adaptados a la pendiente. - El acceso a servicios urbanos y equipamiento es desigual. - La continuidad del espacio público es fragmentaria.

Uso actual del terreno

El terreno en estudio presenta un uso predominantemente informal y no consolidado. No se identifica una ocupación urbana regular ni edificaciones de carácter permanente en su interior, predominando áreas sin construcción, cubiertas por vegetación espontánea y restos de intervenciones menores.

El espacio funciona actualmente como:

- Área residual de ladera y quebrada, sin un uso formal definido. - Zona de paso ocasional, con presencia de senderos informales generados por el tránsito peatonal. - Espacio de acumulación de vegetación seca y, en algunos sectores, de residuos, lo que refuerza su condición de vacío urbano.

Esta situación evidencia un terreno subutilizado, pero con una fuerte presencia territorial y ambiental.

Usos cercanos

En el entorno inmediato se reconoce una mezcla de usos, característica de los cerros de Valparaíso:

- Uso residencial: Viviendas de baja altura, mayoritariamente unifamiliares, emplazadas de manera discontinua y adaptadas a la pendiente. Predomina la autoconstrucción y la ocupación progresiva del territorio. - Espacios naturales y áreas de quebrada: Sectores sin urbanización formal, con vegetación nativa e introducida, que cumplen un rol ecológico y paisajístico, además de funcionar como vacíos estructurantes del cerro.


CONDICIÓN AMBIENTAL

Condición general del sitio

El terreno se ubica en una quebrada interior de Valparaíso, por lo que no responde de manera directa al clima general de la ciudad, sino que presenta un comportamiento propio determinado por su topografía. La condición encajonada entre laderas modifica la circulación del aire, la incidencia solar y la acumulación de humedad, generando diferencias claras dentro del mismo sitio.

Orientación, asoleamiento y comportamiento térmico

La quebrada se abre hacia el poniente, en dirección al mar, lo que permite cierta entrada de luz y ventilación. Sin embargo, su comportamiento está definido principalmente por sus laderas.

La ladera con mayor exposición solar presenta condiciones más secas y calurosas, mientras que la ladera opuesta se mantiene más húmeda y con menor asoleamiento. Esta diferencia genera un contraste térmico evidente dentro del sitio.

En el fondo de la quebrada, la condición cambia nuevamente. Al ser un espacio más contenido, la ventilación es menor y se produce una acumulación tanto de humedad en invierno como de aire caliente en verano. Esta situación se ve reflejada en la percepción de los habitantes, quienes describen el lugar como “un horno” en días de altas temperaturas.

Este fenómeno se explica porque el aire caliente, al elevarse, genera zonas de menor presión que atraen aire desde el exterior; sin embargo, la forma de la quebrada limita la renovación constante, favoreciendo la acumulación de calor en los sectores más bajos.

Viento y comportamiento dentro de la quebrada

En términos generales, los vientos predominantes en Valparaíso provienen del sur y suroeste. No obstante, en este sitio su comportamiento se ve directamente afectado por la topografía.

La quebrada actúa como un sistema que canaliza el flujo de aire. En algunos sectores el viento se concentra y aumenta su velocidad, mientras que en otros queda parcialmente contenido o circula con menor intensidad. Esto produce una ventilación irregular, donde coexisten zonas expuestas y otras con aire prácticamente estancado.

Esta condición es relevante, ya que influye directamente en la sensación térmica del lugar y en la forma en que el calor se disipa o se acumula.

Humedad y escurrimiento

La humedad en el sitio responde tanto al clima costero de Valparaíso como a la forma de la quebrada. Durante el invierno, el agua lluvia escurre desde las laderas hacia el fondo, donde tiende a concentrarse.

Además, las zonas con menor exposición solar presentan un secado más lento, lo que favorece la permanencia de humedad en el suelo y en las superficies. En contraste, las áreas más asoleadas tienden a mantenerse más secas.

De esta manera, el sitio presenta condiciones diferenciadas, donde la humedad no se distribuye de forma homogénea, sino que depende de la orientación y la posición dentro de la quebrada.

Vegetación y efecto de los eucaliptos

En el terreno se observa presencia de eucaliptos tanto en el fondo como en las laderas, con mayor concentración en una de ellas. Si bien estos podrían interpretarse como elementos de sombra, en este caso no generan un enfriamiento significativo del espacio.

Esto se debe a que su follaje se concentra en altura y su sombra es fragmentada, lo que no permite proteger de manera efectiva el nivel del suelo. En consecuencia, su presencia no logra contrarrestar la acumulación de calor característica del sitio.

Riesgo de incendio

El sitio presenta una condición de vulnerabilidad frente a incendios, asociada a la combinación de pendiente, acumulación térmica, presencia de vegetación y comportamiento del viento.

En una quebrada, el fuego tiende a propagarse con mayor rapidez debido a la inclinación del terreno, mientras que el viento canalizado puede intensificar su avance. A esto se suma la presencia de eucaliptos, que aportan material combustible y favorecen la continuidad del fuego entre el suelo y la vegetación en altura.

La información entregada por habitantes del sector, que señalan la ocurrencia de incendios en años anteriores, refuerza la lectura del sitio como una zona expuesta a este tipo de riesgo.

NORMATIVA

El proyecto se emplaza en el Cerro Florida. Según el catastro oficial del Servicio de Impuestos Internos, el terreno se identifica bajo el Rol Predial N° 4176-44, figurando actualmente con destino de Sitio Eriazo. En cuanto a sus límites prediales, el polígono colinda al poniente con la trama urbana consolidada y se vincula a la red vial local mediante la calle Ricardo de Ferrari. A escala metropolitana, la estructuración urbana principal está dada por la Avenida Alemania, vía que transcurre en las proximidades del terreno y actúa como el conector principal con el resto de la ciudad. De acuerdo con el Plan Regulador Comunal de Valparaíso, el predio se inserta en la Zona E2-A. Esta calificación permite el uso de suelo Residencial, admitiendo además usos complementarios de equipamiento, comercio, espacio público y áreas verdes, propiciando la actividad barrial. Para el emplazamiento de 20 viviendas sociales, se estima una superficie de intervención aproximada de 1.200 metros cuadrados. El lote cumple holgadamente con las exigencias normativas, contando con un coeficiente de constructibilidad de 1.9 y una ocupación máxima de suelo del 70%. Esta condición resulta estratégica, ya que garantiza la liberación de al menos un 30% de la superficie predial, área que queda disponible para el futuro diseño de circulaciones peatonales y espacio público vecinal.

En cuanto a la capacidad constructiva, la normativa vigente establece una altura máxima de edificación de 12 metros, lo que viabiliza un potencial de hasta 4 niveles. Adicionalmente, el terreno se rige bajo la regla que permite la construcción aislada por sobre la continuidad. Estas condiciones otorgan una gran flexibilidad legal para explorar distintas disposiciones volumétricas. Como posible respuesta a la pendiente de la ladera, cabría la opción de proyectar un escalonamiento o aterrazamiento del edificio. Esta idea de diseño permitiría posar la obra de forma armónica sobre el cerro, sugiriendo además el uso de fundaciones que permitan el libre escurrimiento de las aguas lluvias, para respetar el comportamiento hídrico natural de la quebrada sin imponer una barrera física.

En cuanto a la normativa medioambiental y de riesgos que aplica al predio, el proyecto se enmarca en las disposiciones de la Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones y la Ley sobre Bases Generales del Medio Ambiente, especialmente en lo relativo al manejo de laderas y mitigación de riesgos. Dado que el terreno contempla un escurrimiento natural de aguas lluvias, el diseño respeta las normativas del Código de Aguas, evitando la alteración o taponamiento del cauce natural de la quebrada. Asimismo, la sugerencia de talar el bosque de eucaliptos preexistente responde a la legislación de prevención de incendios forestales en zonas de interfaz urbano-rural promovida por CONAF y SENAPRED. Para llevar a cabo esta limpieza y el posterior reemplazo por flora nativa como el quillay, el sauce, el espino y la palma chilena, se deberá ingresar un Plan de Manejo Forestal ante CONAF, cumpliendo con las leyes públicas de protección y fomento de la vegetación nativa, asegurando así una integración ecológica y segura con el entorno.

IMAGENES DEL SITIO

COMUNIDAD

Audio de Entrevista a Vecina

DOCUMENTACIÓN ANÁLISIS DE TERRENO

▹ Presentación

ESTUDIO DE CABIDA PRELIMINAR

ESTUDIO DE CABIDA

▹ Lámina

▹ Informe


LÁMINA PLAN SECCIONAL

ESQUEMA SECCIONAL

PROPUESTA VOLUMÉTRICA


CERTIFICADO DE INFORMACIONES PREVIAS (CIP)

REPORTES INDIVIDUALES