Biombo observación y recopilación

De Casiopea





TítuloBiombo observación y recopilación
AsignaturaTaller de Diseño Acto y Celebración 2016
Alumno(s)Paz Orellana
ProfesorRicardo Lang, Manuel Toledo


Medida sensorial del apetito a través de la trama


Se define una trama como resultante de la partición del plano, el cual al repetirse constantemente provoca un ritmo de áreas ilimitado. En ámbito del bocado a realizar, busca ser llamativa a los sentidos, o sea, apetitosa.

Tras una serie de observaciones se vieron que aspectos, de las frutas específicamente, las hacían apetitosas.

Se observo en tres partes, las cascaras, la carne y el cuesco o pepas.

Se comenzó por obviar el color de cada fruta y analizar su forma y que cosa de ella creaba deseo por comerla. La mayoría, sin garantizar una medida estándar en todos los casos, tiende a la simetría, es decir un centro, el cual dice también de la forma de comerse la fruta esto hace que en una primara instancia la fruta se vea como una unidad orgánica, consistente, que tiende a la curva y la cual en su tamaño se acomoda a la de la mano en su mayoría, todos estos aspectos la posibilitan y llaman a ser ingeridas.

Al momento de aparecer el color, a pesar de no ser un organismo vivo, la fruta toma vida, ya que los pigmentos le otorgan un brillo, el cual a su vez deja ver texturas que antes no aparecían. El color, más la experiencia de la forma, ayuda a saber en que estado se encuentra la fruta, la cual debe ser firme pero no dura en la boca, tampoco ser un puré que se deshace en las manos.

Las texturas deben ser no solo agradables al tacto sino que al gusto, esto entrega un lenguaje el cual dice de una protección de lo comestible, una cascara, la que tiene un espesor y una textura que indica si se puede comer junto con la carne de la fruta o es necesario retirarla.

Lo que resulta más apetitoso en una cascara lo mas lisa y delgada posible, que muestre un todo a la vez. Al estar abierta la fruta, dejando ver su interior, lo que se ve por fuera desaparece pero no cambia el carácter apetitoso. Al partirlas, muchas de las frutas dejan ver otros colores, incluso un dibujo, una trama que existe por razones naturales de estructura o forma de crecimiento del fruto. Estas tramas hacen a la fruta más atractiva, ya que mantienen las sensaciones táctiles pero las demás cambian, ofreciendo más a quien las ingiere.

Luego de lo observado se crea una trama que facilite a un bocado el ser apetitoso, mediante los rasgos formales que presentan las frutas.

Debe ser ligera al tomarla para disfrutar y no apurar el tiempo que demora la experiencia de la fruta, desde un primer momento en el que se huele el dulce que guarda en su interior, luego se observan sus colores y los relieves que entrega la superficie, acompañada con el brillo y la forma fácil de tomar en las manos, y proceder a tocarla, la textura visual se concretiza al tacto, se sienten los relieves, la temperatura y la humedad. Luego se procede a comer la fruta no sin antes sentir con los dientes y oír si el relleno detrás de la cascara es crocante o blando. Finalmente aparecen los sabores, algunos más ácidos, otros dulces, pero todos capaces de proporcionar un frescor al consumirlas, otorgado por la gran cantidad de liquido que ofrecen las frutas.

Para incluir todo lo dicho en una trama y creación de un bocado que recoja los aspectos del apetito se dispone de frutas y un aglutinante transparente, gelatina sin sabor. Se construye mediante capas, la primera se compone de frambuesas desgranadas, luego para contrastar el color y aportar en textura y sabor, se cubre con moras que dejan ver solo una figura centrada de frambuesa. Sobre eso, en la siguiente capa se contrastan los sabores y colores con círculos de melón tuna agregando frescor al bocado. Finalmente se colocan centradas unas tiras curvadas de melón calameño.

Se busca recoger una simetría tanto en colores y formas y contrastes en colores y sabores. El centro es el que posee mas información dejando los bordes despejados para notar la textura de los berries.

Tas la gran cantidad de variantes, se simplifica la trama y se genera de mejor manera un bordeado dado por el contaste de colores, con un centro concentrado y definido, el cual se disipa mediante círculos antes de llegar al borde.

Se utilizan colores obscuros de fondo, con el fin de realzar los puntos y lineas y así llamar la atención de quien lo ingiere opacando y destacando colores mediante transparencias, así se crea un juego de luces y texturas, las cuales llaman a lo sensorial y excitan todos los sentidos. Se usan figuras orgánicas, lisas y curvas para mejorar el aspecto estético en función de la forma, con respecto a la posición de los elementos, estos se alinearon y ordenaron de manera recta y simétrica.

La geometría final del bocado en su totalidad, es en función del gesto de tomar una fruta sin tener su forma preconcebida, y su cualidad de partición crea momentos que salen de la experiencia personal y alarga el tiempo del fruto, aumentando a su vez el deseo por comerlo o compartirlo.