Así de Simple

De Casiopea



TítuloAsí de Simple
AutorGodofredo Iommi
Páginas4
Imágenes4
Ancho 21,5 cms.
Alto 28 cms.
Fecha1995
ColecciónPoética
FondoIommi-Amunátegui
ConjuntoCarpeta 01
Número de Ingreso021
NotaSe tiene una fotocopia del manuscrito, no tiene fecha; proponemos mitas de los 90s, época en que Godo vivía en 8 norte –leer poema.
PDFArchivo:Así de Simple.pdf
Código
IOM-PRO-IAM-C01-ASI-995-021


Así de simple:

Iba caminando para estirar las piernas y mi […]

Al borde de la solera, un [parque] de diez o quince árboles ocupaban el aire. Las ramas, no ha mucho podadas, formaban una trama compleja, vista como un conjunto. Apenas una brisa tocaba las hojas, pero lo que me dejó admirado era esa fuerza de trama, allí, así en pleno Ocho Norte en Viña del Mar andando hacia la calle Libertad. La trama de un bosque, y la emoción era la trama, enlazada al ojo pero no enlazado en su ramaje. Arriba se veían manchas del día, una luz sin sol directo como día ligeramente nublado. Y en vez de continuar mi marcha, me quedé mirando y me gustaba. Pensé velozmente en una fuerza que une el cielo con la tierra, esta tierra que se ha hecho calle con asfalto entre veredas. Y me gustaba. ¿Por qué?

Pero alejé toda pregunta. Hay tantas respuestas que vienen de letras, libros de cuentos, de ciencia, imágenes de aventuras en bosques, presencia del hacedor que llamaron dioses y dios. Y como buen creyente murmuré para mi coleto un Jesús José y María de alabanza, pues tenía y me seguía el gusto. Otros capturarán el hecho concretándolo en un dibujo o en un cuadro, pero mi gusto era estar ahí, así sin más, así de simple. Claro que muchas evocaciones merodeaban la imaginación y casi de imagen en imagen tejía una historia que a base de recuerdos y evocaciones me echaba a perder ese simple estar ahí por justo. Cerré los ojos un momento para ahuyentar tanto querer con la mente y el corazón hilar, deshilar, tejer, entramar ¿quién sabe qué historia? Así no trataría de cobrar forma de cuento, que por las vías más elásticas y rigurosas del género cuento –pudieran producir en un lector o a mi propia relectiva el gusto que me daba estar allí simplemente. Pasé mi mano por la frente. Di algunos pasos atrás después otros hacia adelante. Pero caí en la cuenta que cualquier movimiento imaginativo o físico me quitaba la absoluta simplicidad del mero gusto. Tenía que esforzarme para no oír recuerdos ni proyectar historias. Y permanecí así simplemente; eso si a veces con parpadeos. Sumido en el gusto que a mí mismo me formulaba diciendo Jesús José María, qué dulce placer.

Ganas me dieron de compartir con un paseante el azar –parar a la persona que acertase a pasar junto a mí, por ejemplo. Pero no. Y no sé bien por qué no lo hice pues no estaba tan embobalicado por la situación. Pero no lo hice. Vaya que no es fácil tratar de dejarse estar simplemente. Y no sabré jamás si eso es bueno o malo porque eludo toda clase de pregunta sobre el caso. Ya que me quedé quieto y silencioso en el elogio a ese momento de gracia así de simple formulando el elogio y nada más Jesús José y María.

Pero heme aquí ante el hecho, y describiéndolo. Que describo, puesto que lo estoy haciendo. Describo el amor, el amor que se expande doquier, entre bocinazos, discusiones en la bomba de bencina, llanto de niños, pasos apresurados y una radio que suena hablando de guerras de sidas y qué sé yo de cuanta cosa más. El hecho es que esto se expande, es el pan secreto del eros del que es mero eros en el puro ser. El gran secreto expansivo.-

Pero de hecho le leo aquí, eso es también cierto. No puedo juzgar el valor o no valor ni tampoco qué mueve a leer y ser oído. ¿podrá sostenerse el caso así sin más? ¿Podrá un instante guardarse como tal o inscrito en el tiempo recurre a permanecer como recuerdo en un escrito? No lo sé. Claro que lo sé, claro que lo sé, la ventaja de este intento ¡oh paradoja este no querer saberlo! Y sin embargo he aquí que lo abro a otros. No me pesa ni me alivia. Simplemente se dio así y así lo remito. Lo real aquí es que puedo seguir parpadeando antes de volver a echar a andar. Y ahora si camino y dejo el momento solo, soñando que no lo llevo conmigo. Rara paradoja de la alabanza y del saludo.

Hasta más ver.–

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Fondo Iommi-Amunátegui / Carpeta 01:

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