Apoyando proyectos de vida inclusivos

De Casiopea




TítuloApoyando proyectos de vida inclusivos
Año2010
AutorMaría Pallisera Díaz
Tipo de PublicaciónArtículo en Revista Académica
URLhttp://www.ujaen.es/revista/rei/linked/documentos/documentos/11-6.pdf
Palabras Claveinclusión social, discapacidad intelectual, servicio de adultos, planificación centrada en la persona, autogestión
Carrera(s)Diseño, Diseño Gráfico, Interacción y Servicios
Proyectos Relacionados¿De qué manera el diseño puede actuar como facilitador en la investigación inclusiva?, ¿Qué es un servicio inclusivo?, Taller de Titulación de Accesibilidad Cognitiva 2019

1. Introducción

Las aspiraciones de una persona adulta giran en torno a cumplir objetivos y proyectos personales. Las personas con discapacidad intelectual al encontrarse etiquetadas experimentan mayores dificultades para que sus proyectos de inclusión social se hagan realidad.

Con el siguiente artículo la autora nos invita a cambiar la perspectiva en como nos centramos en la discapacidad, sin ver las capacidades como oportunidades donde se extiende un campo para realizar, investigar y diseñar.

2. Autodeterminación, autogestión y empoderamiento: recuperando el control de la propia vida

Durante mucho tiempo ha dominado el modelo centrado en el déficit (modelo médico) o el modelo de los estereotipos, basado en las categorías que despersonalizan, no miden la idiosincrasia, preferencias, capacidades y necesidades de apoyo individuales. A partir de esto se busca un modelo que ponga foco en las capacidades y demandas de cada persona, rescatando de cada individuo sus capacidades, las cuales abren paso a posibilidades reales de participación y autonomía.

Más allá de la presencia y participación de las personas con discapacidad en los programas y procesos, se reconoce la necesidad de una activa participación y protagonismo en los procesos de toma de decisiones que conducen a la vida adulta, siempre apoyado por un equipo profesional y su círculo cercano.

3.Claves para la transformación de las prácticas socioeducativas en contextos de inclusión social

Se reconoce que la calidad en las acciones para personas con discapacidad sólo puede conseguirse cuando los profesionales formados reciben un salario justo y adecuado que se corresponda con las funciones y competencias necesarias para dar apoyos individuales a las personas con discapacidad en la comunidad. El escaso reconocimiento profesional tienen como consecuencia la escasa participación de estos en escribir y difundir las experiencias innovadoras que realizan.

Aunque se es consciente de que no solo se puede basar en los profesionales, se hace énfasis en ellos ya que se opta por cambiar la perspectiva profesional, aspirando a generar relaciones más empáticas y sensibles para la transformación de los procesos educativos de las personas con discapacidad.

3.1 Clave 1:

Transformar “físicamente” las organizaciones en servicios de apoyo

Lo que suele ocurrir comúnmente es que la mayoría de los servicios que ofrecen apoyos a las personas con discapacidad tienen tendencia al crecimiento y a la diversificación.

Dentro de la investigación y visitas se percibieron dos modelos de transformación:

Los clientes/usuarios se distribuyen por proyectos que no sobrepasen el número de 10 personas; a pesar de compartir espacio y tema, las demandas particulares son atendidas a partir de Planificación Centrada en la Persona (PCP). Se busca llegar al usuario (interesado en acceder al servicio) por medio de su comunidad, realizando las primeras visitas en el propio domicilio, centros cívicos, cafés, etc.

3.2 Clave 2:

Movilizar a los protagonistas de los procesos de cambio: las personas con discapacidad y los profesionales

  • Necesidad de un fuerte liderazgo por parte de los profesionales
  • Actitudes básicas como son escuchar y mantener respeto
  • Planificar los procesos de cambio; se recomienda no cambiar todo de golpe, sino a lo largo de un proceso
  • Establecer un ciclo de formación; profesionales, familia y otras personas que pueden constituir redes de apoyos naturales

3.3. Clave 3:

Apoyar a las personas con discapacidad para que puedan elaborar y conseguir sus proyectos de vida

En este proceso las herramientas claves son la implementación de PCP y el potenciamiento de la autogestión. Para lograr esto es necesaria la activa participación de las redes de soporte para generar el proceso de empoderamiento en el individuo con discapacidad.

3.3.1 La Planificación Centrada en la Persona

Aporta un modelo de trabajo centrado en las capacidades, sueños y deseos, en un proceso de empoderamiento de la persona, orientado a las posibilidades, y potenciando la vida en comunidad, en una dinámica de trabajo en la que los roles de expertos desaparecen puesto que pasan a formar parte del grupo de apoyo.

Algunos de los instrumentos que se usan para esta técnica son el Essential Lifestyle Planning, los MAPS, los PATH y el Personal Future Planning. Estas herramientas constituyen distintos enfoques acerca de las formas de escuchar y preguntar a las personas cómo quieren vivir sus vidas ahora y cómo construir proyectos a futuro.

3.3.2 Los procesos de autogestión de las personas con discapacidad

Estos procesos contribuyen al empoderamiento de las personas socialmente desvalorizadas, tanto individualmente como colectivamente, y cuestiona y replantea la relación usuario-profesional.

4. Conclusiones: ¿podemos hacer las cosas de otra manera?

El artículo busca aportar mediante algunas respuestas a la pregunta encabezada articulando por medio de la investigación y la experiencia la transformación de los servicios hacia un modelo de apoyos personalizado.

En primer lugar se hace referencia específicamente a la formación para el cambio, es necesaria no solo dirigida a profesionales, sino también a los usuarios del servicio; un cambio de actitudes.

En segundo lugar, plantear que la implementación de un modelo de apoyos centrado en la persona necesita de una red de apoyo a lo largo del proceso educativo. Se reconoce que es necesario el compromiso de los profesionales a lo largo de las distintas etapas educativas en la formación de los individuos.

Para finalizar se busca incidir de nuevo en la necesidad de llevar a cabo una transformación real de las relaciones de poder habituales en los contextos de los servicios. Es en esta parte que nos queda la pregunta abierta de ¿aceptaran los profesionales perder el protagonismo en la relación educativa, en beneficio de las necesidades y demandas de las personas con discapacidad?.