Adriana Parcerisa Mélnikov - Presentación de las Vanguardias 2018

De Casiopea



TítuloEl pabellón soviético. Altavoz del constructivismo en Europa.
Del CursoPresentación de las Vanguardias 2018
CarrerasArquitectura
2
Alumno(s)Adriana Parcerisa

INTRODUCCIÓN

La investigación de las vanguardias se está llevando a cabo por orden cronológico. Después de analizar el constructivismo como movimiento y su relación con el comunismo ruso, usando El Lissitzky como personaje conductor, la siguiente fase consiste en pasar al terreno de la Arquitectura. La Arquitectura de Vanguardias es ambigua y poco clara en el tiempo, y por eso se ha elegido un edificio emblemático y efímero: el pabellón soviético de Mélnikov para la Exposición Internacional de París en 1925.

El análisis consiste en un ensayo biográfico del autor para contextualizar la obra y el movimiento, y una abstracción de su obra, mediante una Estructura Radical de la Extensión [ERE].



DOCUMENTO

Se puede encontrar el ensayo con su debido formato en el siguiente archivo.

DOCUMENTO: El pabellón soviético. Altavoz del constructivismo en Europa.



ERE [Estructura Radical de la Extensión]

Para la conceptualización del pabellón ruso, se ha elaborado un ERE, a escala 1.100, en el cual se identifican los principales rasgos de la obra. Se ha querido remarcar la idea de las escaleras en diagonal, que dividen el volumen rectangular en dos triángulos.

[QUIEBRE DIAGONAL EN RECTÁNGULO]
Conceptualización y abstracción de la obra: la diagonal que penetra el rectángulo.



El ERE, nombrado QUIEBRE DIAGONAL EN RECTÁNGULO, muestra la volumetría básica del pabellón de Mélnikov. Como todo ERE, busca dar la mayor simplicidad a un proyecto complejo, haciéndolo fácilmente reconocible. En ese caso, el volumen del proyecto consiste básicamente en un prisma intersecado con unas escaleras en su diagonal, si bien después vemos que la forma se desarrolla en otros sentidos más secundarios, como con juegos de alturas o con la aparición de una gran antena.

Se ha trabajado el fondo del ERE pintando el vacío de los pliegues de color negro, de tal manera que el ERE se comprende a partir de los tres colores básicos del constructivismo: negro, blanco y rojo.




ENSAYO

EL PABELLÓN SOVIÉTICO. ALTAVOZ DEL CONSTRUCTIVISMO EN EUROPA.

ADRIANA PARCERISA LEDESMA.
Octubre 2018.
e[ad] Valparaíso.
Presentación de las vanguardias.
Andrés Garcés & Antonia Scarella.


El pabellón de Mélnikov es la materialización de un tiempo nuevo, el de la revolución, NIETO, 2017


TESIS: El pabellón soviético de Mélnikov en la Exposición Internacional del París de 1925 propagó en Europa el constructivismo, única vanguardia realmente arquitectónica.



Si bien algunos movimientos de vanguardia tuvieron un impacto sutil en el mundo arquitectónico, el constructivismo fue en sí mismo una pieza más de la arquitectura de principios del siglo XX. La arquitectura de inicios de siglo rechazó las tendencias historicistas del siglo pasado y tomó como propias las transformaciones del nuevo mundo, de la mano del desarrollo industrial.

La arquitectura asumió un carácter global, y los nuevos lenguajes arquitectónicos se nutrieron de las necesidades de la sociedad surgida de la Revolución Industrial. El funcionalismo tomó el relevo a las corrientes anteriores, y las formas arquitectónicas pasaron a concebirse como reflejo de la función para la que se habían creado.


De igual manera que el arte de vanguardia en general, la arquitectura buscó una postura radical y contraria a lo común, dando paso a la experimentación formal y material. Sin embargo, cuesta determinar qué fue en sí misma la arquitectura de vanguardia. Los primeros movimientos arquitectónicos de vanguardia destacaron por su negación a la ornamentación y su carácter más bien utópico. El futurismo, de la mano de Antonio Sant’Elia, fue el primer movimiento de vanguardia que destacó en arquitectura, con obras radicales y de alto impacto infraestructural.

Sin embargo, en contexto europeo cuesta hablar de arquitectura de vanguardias como tal. El cubismo, el dadaísmo, el surrealismo… la gran mayoría de los -ismos no tuvieron materialización arquitectónica alguna. Las obras realizadas son contadas, algunas en la corriente futurista y otras en el neoplasticismo holandés, en donde la Casa Schröder es el máximo exponente.

El arte europeo era muy abstracto y en cierto modo expresivo. Las corrientes vanguardistas destacaron principalmente en la pintura, y tuvieron cierto rechazo social. No interpelaban al grueso de la sociedad, dado su carácter intelectual. Pero en el mundo soviético fue completamente distinto. El arte soviético fue la mera representación de la sociedad rusa, y la mayor parte de la ciudadanía se sintió interpelada por él. El constructivismo es el arte del pueblo, el agitador de las masas, como bien repetía Lenin desde su postura comunista.


Las vanguardias tendían a posicionarse contra todo aquello establecido, carácter rompedor. Sin embargo, esa rotura contra todo lo normativo no solía dejar lugar para la sociedad obrera y trabajadora. El constructivismo, junto con el comunismo, supo transmitir a la población un arte propio. Así pues, a diferencia de la mayoría de movimientos de vanguardia europeos, centrados en la pintura, el constructivismo abarcó distintas representaciones artísticas, pasando por la pintura, la escultura, el arte propagandístico y la arquitectura. Fue el único movimiento artístico y arquitectónico que se llevó completamente a la práctica, sin quedar como una creación novedosa. Un objetivo central de los constructivistas fue inculcar la vanguardia en la vida cotidiana, y lo lograron. Desde los años 20 trabajaron en proyectos de ocio comunales, los llamados clubes de trabajadores, normalmente en distritos industriales.

Si bien Tatlin, el arquitecto constructivista más reconocido, trabajó básicamente en la Unión Soviética, a principios de la década de los 30 el arte constructivista llegó a tener impacto en Europa, principalmente por los contactos de El Lissitzky en el mundo neoplasticista holandés y por el Pabellón de París de Mélnikov.


Los edificios constructivistas reflejaban el modo de vida socialista. El arte tradicionalista se rechazó por elitista y los nuevos edificios se dotaron de la función de organizar el nuevo modo de vida del país. El constructivismo se oponía a aquello realizado con anterioridad y se definía con una plástica sencilla, tridimensional y geométrica, rechazando el exceso de decoración y ornamentación.


En ese contexto, el pabellón de Mélnikov es un claro ejemplo. En 1925 tuvo lugar en París la Exposición Internacional de artes decorativas e industriales modernas. Allí confluyeron los representantes más importantes de las corrientes artísticas del momento. La Unión Soviética se presentó con el pabellón de Mélnikov.


Konstantín Mélnikov (Moscú 1890-1974), de familia obrera, es considerado uno de los principales exponentes del constructivismo arquitectónico, aunque él pretendía crear su propio estilo individual. Sin embargo, mientras él se abanderaba del individualismo, sus obras reflejaban nítidamente los valores de la revolución social del momento y estaban hechas para el disfrute del proletariado. Mélnikov finalizó sus estudios de pintura y arquitectura en 1917, justo cuando la revolución se lanzaba a la calle, y lideró ese contexto. Tiene obras tan relevantes como el sarcófago de Lenin o su propia vivienda, pero el pabellón soviético fue el edificio que le dio renombre a lo largo de Europa.

Creo que el arte, el proceso creativo y el artista nacen por razones que ni conocemos, que no siempre se pueden conocer. (Mélnikov)
Strigalev, A. A. (1985). La arquitectura de mi vida. Concepción creadora. Moscú, URSS


Las bases del concurso en la URSS para el pabellón soviético ya dejaban claro cómo la arquitectura estaba dotada de un carácter socialista. Establecían que:

La construcción debía ser de madera, en una superficie, de unos 325 m2, resuelta en dos niveles. El nivel inferior debía estar dedicado a la variedad étnico-cultural de las naciones que conformaban la Unión y el nivel superior, a mostrar el interior de cuatro espacios significativos: un club obrero, una casa obrera, una sala de lecturas y un hogar infantil, como una manifestación de la nueva sociedad.


A Mélnikov se le encargó el pabellón sin saber cómo era el solar, ni su orientación ni colocación. La arquitectura se plantea mirándose a sí misma y mostrando total indiferencia hacia su ubicación. Para el proyecto, Mélnikov usa un lenguaje abstracto y sencillo, renunciando a cualquier ornamentación. La imagen transparente y ligera del pabellón quería ensalzar el momento de modernidad de la URSS. La forma del pabellón es sencilla. Consiste en un paralelepípedo de 29,5x11m atravesado diagonalmente por una escalera exterior que sube al segundo piso, y cubierto por unas estructuras rojas entrecruzadas con forma de equis. La composición en planta da lugar a dos triángulos, y los alzados cierran el volumen con grandes ventanales. Es básicamente un ejercicio de formas geométricas lineales y planas, en el cual el uso del color queda reducido al blanco, negro, rojo y gris, todo de madera pintada y vidrio, materiales que respondían a la simplicidad constructivista.


Vittorio De Feo, arquitecto italiano, sintetiza muy bien aquello en lo que el pabellón se convierte, en su libro La arquitectura en la URSS. 1927-1936., publicado en 1979 por Alianza Editorial en Madrid:

La pequeña construcción provisional evita toda retórica. Resulta perfectamente conseguida la intención de transformar en movimiento la estaticidad espacial y romper el volumen en perspectivas inesperadas; a ello contribuyen el juego de las escaleras, la ligera estructura de madera, puesta sinceramente de manifiesto, y los colores puros.


El pabellón contaba con un presupuesto muy bajo, y se montó completamente en la Unión Soviética, para trasladarse a París. Se instaló en un pequeño solar rectangular en la Avenue Le Rien bajo la supervisión del propio arquitecto. Las estructuras se montaron encima de raíles de tranvía, para dar la imagen de que el pabellón se posaba sobre el terreno sin arraigarse en él. Justo al terminar la exposición, el pabellón se desmontó y se reconstruyó en forma de club para un sindicato en París, hasta 1939.


La Exposición Internacional permitió una dialéctica arquitectónica entre, principalmente, dos movimientos opuestos: el Art Déco, que era la vuelta a los elementos clásicos y a la ornamentación sin peso político, y el estilo internacional, es decir, las vanguardias, de importancia geométrica, social y política.

El pabellón soviético, gracias a la Exposición, se convirtió en una constatación en muchos sentidos. Reflejó el pensamiento de Mélnikov y del contexto político en el que se había creado, e hizo pública la imagen de la URSS como nación firme y moderna. De ese modo, el constructivismo, al lado de sus vanguardias en cierto modo rivales, se instaló con firmeza adoptando un rol protagonista.



APÉNDICE DE FIGURAS


REFERENCIAS

Las referencias utilizadas para el desarrollo de la investigación son diversas y se exponen seguidamente: