Abraham Vallejos Arias - Seminario de América - 2021 T1

De Casiopea



TítuloLa Doble Provocación de Iommi
AsignaturaSeminario de América
Del CursoSeminario de América I 2021 2S
CarrerasArquitectura, Ciudad y Territorio, Magíster
1
Alumno(s)Abraham Vallejos

La Doble Provocación de Iommi

Introducción

En la clase para el Taller de América dictada en 1979, que luego sería transcrita como “Buscadores de lo Desconocido”, Godofredo Iommi expone vastamente sobre el concepto del desconocido, realizando un recorrido mediante varios personajes destacados en el campo de la Matemática, Física y Poesía. Con este trabajo, no tan solo realiza un elogio que expresa la potencia que tiene el desconocido, para aquel que está dispuesto a la palabra poética, sino que también realiza, lo que en este ensayo he nombrado como un Doble Provocación, ya que se manifiesta en dos momentos consecutivos, el primero nos confronta atrevidamente con nuestros preconceptos y esperanzas que cargamos, y nos ciegan del presente, para posteriormente exhortarnos sobre la proposición de un nuevo mundo, cambiando nuestra vida, así cambiar el mundo.

“Pero ¿No es acaso la tarea poética por excelencia? Evidentemente: hay que modificar el mundo. Breton lo dice con todas sus palabras: change la vie, que había dicho Rimbaud, equivale a chager le monde que había dicho Marx” (Iommi, 2016) [1]

Primera Provocación: Change la Vie, Rimbaud

Desde los inicios de la humanidad, esta se ha visto motivada por sus ansias de conocimientos, ya que no tan solo significa un ejercicio de ocio intelectual, sino que este es el primer acto de supervivencia, ya que el conocer territorio le permite al ser primitivo tener un refugio ante distintos depredadores, conocer los ciclos de un rio, permite prever momentos de sequía y asentar distintas civilizaciones, y en nuestros días, es el conocimiento nos permite confrontar situaciones tales como la pandemia.

Son estas ansias de conocimiento lo que nos permite coexistir bajo un mismo lenguaje que nos permita vivir bajo consensos y acuerdo que nos convocan como comunidad, aquí radica la osadía que significa el Desconocido, ya que, desde una mirada superficial, esto significa volver al mito, y por consecuencia, carecer de una ruta o trayectoria, y enfrentarse desnudo ante la ansiedad que el futuro incierto genera. Pero sería un error catalogar a los que desean ser buscadores de lo desconocido, como ser personas que se conformar en un estado de ignorancia original, sino que es todo lo contrario, confrontar nuestros saberes, ganando el ojo limpio de preconceptos (Iommi, 2011)[2], nos permite estar abiertos al nuevo conocimiento que día a día se nos presenta, siendo partícipes del presente.

Una mejor forma de entender la necesidad del desconocido, es presentar el caso contrario, aquel personaje que, de igual modo que Colón, se aferra a sus preconcepciones, y en su terquedad convierte el conocimiento en dogmas casi religiosos, enceguece su propia realidad, sin permitir la aparición de nuevo actores. Es a esto que Iommi llama como la Esperanza, una dimensión distinta al conocimiento como tal, sino que son aquellas creencias en las que se basan en la tradición, por eso es que ser Buscadores de lo desconocido, tiene mucha relación con Equivocar la Esperanza.

Pero esta necesidad de equivocar la esperanza planteado por el poeta, tiene un origen sumamente político, el cual surge desde sus propias vivencias, quien tempranamente desarrolla un interés por los artistas surrealistas y su lucha por el cambio de los significados, pero se encuentran con un contratiempo al momento de seguir su lucha, la que Godofredo explica de la siguiente forma:

"Y ahora viene la encrucijada ¿Cómo se cambian los significados? ¿Cómo se cambia el mundo? Bueno, ¿quiénes son los que no quieren cambiar? Estos que están aquí. ¿Quiénes son? Los constituidos. Entonces lo que hay que hacer es sacar a los constituidos. Pero ¿cómo vamos a sacar, dicen ellos, a los constituidos, nosotros que solamente escribimos o pintamos o hacemos música…? ¡Ah!, si es una tontería, es más claro que el agua: la aventura es política. La aventura es eminentemente política. La política es el instrumento que cambia el mundo, luego la aventura es política. Y nace la llamada poesía comprometida. Y todo se precipita." (Iommi, 2016) [3]

Para Iommi, esto significó en la catástrofe de la esperanza, el momento en que los poetas se significaron sus obras, en otras palabras, insertaron un trasfondo político, postura que se vio reafirmada con el estallido de la Segundo Guerra Mundial, donde los surrealistas toman partido por los marxistas y los futuristas se convierten en fascistas. Esto cala de manera profunda en el discurso de Iommi, quien invalida todo tipo de expresión de la esperanza, e insta a la no participación política para aquellos que buscar seguir un oficio poético (Crispiani, 2019)[4], dado que considera que esto es equivocar el horizonte del arte. Esto no tan solo incluye a poetas, sino que incluye, como en buscadores de lo desconocido explica, científicos, físicos, matemáticos, etc.

Esta actitud proteccionista de los oficios, decanta en un regreso de este miedo de la supervivencia primal presentado al inicio, pero ahora expresada en la búsqueda de la inmortalidad de la idea, una nueva esperanza que, en la no participación, permite evitar los desastres de la humanidad y permanecer incólume en el transcurso del tiempo. Pero este no es el afán del desconocido, ya que sería una contradicción con la misma propuesta de la provocación, y es aquí donde surge el segundo momento, que se aleja de la confrontación, y surge la invitación a proponer una nueva forma de mundo.

Segunda Provocación: Change le Monde, Marx

El vincular las provocaciones con una postura conservadora ante realidad, se aleja diametralmente de la esencia del desconocido. Aquel que, no tan solo busca, sino que lo anhela el desconocido, intrínsecamente cambia el mundo, ya sea de manera consiente y activa, o al momento de encontrarse con este destello de novedad, no se aferra a sus creencias previas, sino que aborda el estudio de manera propositiva. La segunda provocación es la reacción de aquel practicante de un oficio, ante la primera acción que consta en las palabras atrevidas del poeta, un hito donde algunos se aferran a sus esperanzas, mientras que otros, en un acto de valentía y arrojo, logran proponer. Son estas personas, con las que Iommi refuerza la necesidad existente por reconocer y valorar el desconocido.

Una de estos casos notables que encuentra Godofredo, es Max Planck, destacado físico alemán, considerado padre e la teoría cuántica, el cual, a primera vista podríamos considerarlo un claro y fiel reflejo de un arriesgado revolucionario en su campo de estudio, pero la realidad no podría ser más distintas. Planck ingresó al mundo de la física, en un tiempo donde se creía todo descubierto, situación que no le molestaba en lo absoluto, ya que el no intentaba ser un descubridor de nuevo campos, sino que aquello que motivaba era el ser capaz de comprender todo lo que ya había sido explicado. Por lo que, el hecho de descubrir que la energía se irradia en pequeñas unidades que posteriormente llamaría cuantos, no tan solo significaría un remezón para la Física Clásica, sino a los cimientos de su propio espíritu conservador, que solo quería comprender lo ya conocido, es tal su rechazo, que él mismo se rehúsa a creerlo (Iommi, 2011)[5], en ese momento es donde se pone en disputa la segunda provocación, ya que para Planck no hubiese sido problema continuar sustentándose en sus propias esperanzas, pero acepta la invitación del poeta, se maravilla ante magno descubrimiento, y hace al mundo parte de este desconocido.

De modo que, ser un Buscadores del Desconocido no significa nacer con el espíritu aventurero, sino que, en el momento que surge este llamado, poder atender a esta segunda provocación con una propuesta. Pero ya he expuesto el caso de Planck, por lo que se hace pertinente presentar el caso contario, y que mejor que el mismo Cristóbal Colón.

Mucho se habla respecto a la gran propuesta de Colón, y cómo al intentar demostrar que la Tierra no es plana, sino que esférica, logra descubrir un nuevo continente. Una epopeya que exalta la figura del explorador en busca de nuevas tierras, pero que, a pesar de la creencia popular, es falsa, ya que hace más de 200 años, Tomás de Aquino ya escribía sobre la redondez de la Tierra como un conocimiento más que bien sabido, y el escepticismo respecto a la figura de Colón, surgía desde los errores de cálculo al medir la redondez del planeta (Phillips, 2019)[6]. Colón no es más que este personaje soberbio, al que le muestran y detallan cada uno de sus errores que, sin embargo, prefiere perseverar en su ignorancia. A pesar de su tozudez, una suma de errores le presenta una redención, ser el descubridor de un nuevo continente, pero persistiendo en la esperanza de haber realizado bien los cálculos, vive los restos de sus días en la comodidad del conocido, negando el nuevo continente, ya que esto significaría en negar su propio discurso.

La predominancia del discurso propio es la zona de confort, de la cual, la Doble Provocación se intenta distanciar. El trabajo de todo oficio no encuentra cabida desde la individualidad, sino que es en la abertura de lo colectivo, donde se es provocado y permite la conformación de un espacio donde se oye y deja oír, al mismo tiempo que propone un nuevo lenguaje donde, así como Pascal logra descifrar a Desargues y su punto al infinito (Iommi, 2011)[7], permite la transformación de nuestra propia percepción del presente.

Conclusión

Ser buscadores de lo desconocido, conlleva confrontar el presente y nuestra necesidad de ampararnos en lo conocido, pero una lectura superficial, nos conllevaría al error de creer que el equivocar nuestras esperanzas, irónicamente, nos lleva de vuelta a una esperanza que se oculta en el desconocido, la supervivencia de las ideas y su temor primal, de protegernos de los agentes externos que amenacen nuestra postura. Aquí radica la importancia de una doble provocación, donde la primera, cambia nuestra vida y su percepción, para a continuación pasar a una segunda instancia, que retome el camino y cambie el mundo. La una requiere de la otra, en una situación simbiótica, el discurso se deforma al instante que se anula cualquier de ambas, dado que, cambiar el mundo sin cambiar la vida, es tan solo una hipocresía sin fundamento, y cambiar la vida sin cambiar el mundo, es un acto de supervivencia egoísta.

Bibliografía

  1. Iommi, G. (2016). Poética I, Hay que ser absolutamente moderno. Ediciones Universitarias de Valparaíso.
  2. Iommi, G. (2011). Buscadores de lo Desconocido.
  3. Iommi, G. (2016). Poética I, Hay que ser absolutamente moderno. Ediciones Universitarias de Valparaíso.
  4. Crispiani, A. (2019). Hacer sin Esperanza. In ARQ DOCS Alejandro Crispiani (pp. 53–79). Ediciones ARQ.
  5. Iommi, G. (2011). Buscadores de lo Desconocido.
  6. Phillips, T. (2019). Humanos. Una breve historia de cómo la hemos pifiado.
  7. Iommi, G. (2011). Buscadores de lo Desconocido.