ANTROPOCENTRISMO RENACENTISTA

De Casiopea

El dominio del hombre sobre los espacios.

El renacimiento es un periodo en que el hombre se hace mas sensible, un ambiente en que filósofos y artistas cobran un rol predominante en el modo de vida, y por esto se adquiere una mayor sensibilidad ante los espacios antes pensados por su mera función. Se piensa una ciudad ideal, como decía Platón, "aquél contexto que permitía que los hombres fueran felices y amigos.".[1].

Esta felicidad que se añora da sus primeros resultados tras la búsqueda de la armonía interior-exterior, mediante los UMBRALES, umbrales a los que se le otorgan significados paganos y que en su totalidad conforman una historia y un fundamento en la obra.


LA VILLA Y EL PAISAJE
Quattrocento.

La contemplación cobra significancia, la relación entre el hombre y el medio a través de la mirada. Hay una exaltación de los elementos naturales que el hombre domina, reduciéndolos a formas conocidas, es decir, la intervención del hombre en las formas naturales de la vegetación, conocido como "L’ars Topiaria"[2]., las esculturas con plantas, una forma de inalzar el culto a los dioses. Esta manifestación del arte demuestra el antropocentrismo de esta época, ya que se desafía a lo puramente divino como lo es la vegetación por sí sola y se le otorgan formas y órdenes terrenales: la línea recta, la simetría, el ángulo, etc.


Ya no es la obra por si sola la que demuestra la importancia y poder del habitante, ahora cobran importancia el conjunto de interior y exterior, he ahí la obra, por lo que se toma en cuenta el emplazamiento, el trabajo de jardín, el paisaje, la construcción y todo esto en conjunto demuestra la superioridad; es decir ya no se construye “en bruto”, sino que se comienza a construir en conciencia, se lee la naturaleza.

Es en el entrar donde se demuestra este poder, pues ahí es donde surge la primera impresión, por lo que lo accesos son con un contemplar lejano para abarcar el conjunto paisaje-interior de la obra, para luego atravesarlos y observar ahora por separado los elementos que conforman el total, que también poseen su belleza por si solos. (El aparecer de la perspectiva, una ley a la que se comienza a recurrir muy usualmente en esta época).

La villa se aparta del movimiento de la ciudad y logra crear un espacio de calma para el habitar. Aquí cobra gran importancia la PAUSA, el vivir pausado, detenerse, contemplar, el ocio y el pensar. Los jardines recorribles a modo de paseo, no netamente funcionales sino que recreativos y que se vuelven un acto domestico (el residir ya no implica únicamente un interior tras los muros), el jardín como una extensión de la casa: EL SALÓN EXTERIOR.

Cinquecento.

En este periodo se busca mantener la función del castillo feudal, es decir mantener el cuidado del feudo y la protección, pero a este pensamiento se le suma una variante que cobra vital importancia en la creación de una obra: LA ARMONÍA; y es que a este pensamiento medieval le faltaba una parte para lograr esa armonía ya que se estaba pensando únicamente en la funcionalidad y se estaba dejando de lado lo estético, lo que suaviza el fin, se había dejado de lado el paisaje.

El interior y el exterior comienzan a relacionarse de una forma mas gradual y sutil por medio de umbrales que relacionan estas dos partes a los que Alberti denomina "COCCINITAS:"[3]. los elementos vinculadores, con el fin de lograr la armonía sinónimo de belleza en esta época.

Las coccinitas como resultado dejan en un segundo plano aparente lo funcional de la villa, es decir todo lo relacionado con la labor agrícola, y resalta este espacio de ocio y pausa, que demuestra la importancia de la familia en la zona (el pensar y filosofar era bien visto en la época, ya que el hombre se comienza a cuestionar todo, ya no es suficiente la explicación divina).

La armonía se logra en la SIMETRIA el orden de unos ejes principales que guíen el total de la obra (jardín-interior), y mediante estos se crean las circulaciones, se piensa el modo de recorrer la obra y se subdivide en espacios con destinaciones especificas y con significados mas poéticos.

Siempre hay presencia de un centro que abarca el total de la obra, que vendría a ser el cuerpo principal donde se da el habitar, habitar que impone su importancia mediante la vertical, es ahí donde esta el punto mas alto y para su acceso siempre se requiere de un ascender que asegura el respeto del visitante. Y en la subdivisión de los espacios también encontramos elementos centrales que recalcan esta perfección de la simetría.

El entrar alargado (nuevamente alusión a la perspectiva a la cual se recurre para el mostrar la totalidad de la obra) pasa por una serie de umbrales para interiorizarse, y se mantiene despejado al circular en toda su extensión, ya que en él se encuentra el eje central y principal que guía la obra. Este recorrer busca asombrar al visitante y al que pasa por fuera de la villa al encontrarse con un acceder majestuoso. Es muy importante la primera impresión del visitante, incluso tanto, que la mayoría de las veces resulta ser mas asombrosa que el interior, que muchas veces queda pequeño frente al entrar.

La mano del hombre sobre lo natural: la jardinería.

La convivencia del campo y la ciudad es una idea que comienza a tomar fuerza en este periodo y los primeros en adoptar este ideal son sin duda los que se dedican al análisis al pensar y cuestionar, actividad que solo podían llevar a cabo los mas acaudalados, los que no requerían de mayores trabajos a tiempo completo para su diario vivir, sino los que tenían sus tiempos, y el privilegio del detenerse y pensar. Es por esto que surgen las dos formas de mirar el campo: la del campesino que lo asocia a trabajo y ganarse la vida; y la del señor que lo ve como una forma de alejarse de sus pesares en el vivir, descansando y haciendo lo que le plazca con tal de lograr la distracción. Es ahí cuando toma rol fundamental el trabajo del jardín, pues posar la mirada en él causa estos dos efectos: la distracción y el placer, y ante tanta belleza y tranquilidad mental comienza el cuestionamiento que dan como fruto las conversaciones filosóficas y los grandes pensamientos que van mas allá de lo mundano.

Es esta mezcla de lo natural por tendencia caótica, con estos ejes ordenados y estructuración del caos natural; los que aparentemente logran esta tranquilidad del hombre, ya que se da el equilibrio entre opuestos un punto medio que se nos va de las manos (ni tan incontrolable como lo es la naturaleza por si sola, ni tan tangible como lo es una creación propia del hombre).

Dentro de esta macro armonía, se encuentra una micro que es la que ordena todo: la simetría, la ley por la que se rige este exterior, el control de donde, como y con que forma crece cada planta, de manera que lo natural no se escape de las manos dentro del territorio que le es propio al señor, y el placer y satisfacción que causa el ver este resultado frente a la naturaleza indomada de los terrenos ajenos. EL DEMOSTRAR EL PODER DEL HOMBRE.

Una característica usual de esta ley de orden en el jardín, es regirse por el "Quincunx"[4]. un termino definido por Alberti en el que se ordena como el numero cinco de los dados y donde la quinta especie se planta al centro, así puede ser vista desde todas las posiciones.

Las especies usualmente plantadas en este periodo eran: Buxus, Encinas, Cipreses, plantas aromáticas, Granada, Claveles, Naranjos, Laurel, Mirto, Limoneros.

EL INTERIOR

En el interior también vemos reflejadas estas normas constructivas de la época, se recurre mucho al engaño visual muy usado en lo mencionado anteriormente de los jardines y las fachadas, que buscan darle una profundidad a la obra, para realzarla y a primera vista sorprender al observador. En el interior esto se encuentra en el disimulo del limite, usando espesores que no permiten al observador saber con certeza cual es el fin de la obra.

El uso de estos espesores va de la mano al uso de la perspectiva, otro engaño visual que pone en duda el verdadero limite del espacio, y es que esta nueva aplicación tanto en la arquitectura como en el arte fue muy estudiada y medida. Se sabe entonces que "a diez metros de distancia el observador ve con claridad el espacio y no hay presencia de suelo, es decir, las cosas son como son. Pero a los veinte metros de distancia el relieve, los materiales y la contextura física comienzan a esfumarse hacia el dominio de lo pictórico"[5].

Son estas precisiones las que permiten el uso de la perspectiva en el interior, aprovechándose de estas propiedades del ojo humano para el engaño espacial. Todo esto se ordenaba mediante la proyección de un circulo (imaginario o construido) dentro de los limites cuadrados o rectangulares de la planta, desde el que se trazan líneas imaginarias desde puntos extremos y que van a converger a un mismo punto al cual ambos lados manejan visualmente (gracias a la circularidad), y es en este punto donde se suele trabajar el espesor y la perspectiva, (esto se repite en direcciones ancho y largo de la planta). Esta forma de construir era bastante usada por Palladio y permitía un correcto manejo del vacío en la obra, ya que ahora cobran importancia estos espacios de desahogos alejados de la funcionalidad, para compensar la saturación a la que puede llegar a causar la obra.

El vacío (que va de la mano con los trazados ordenadores) es proporcional a la cantidad de habitantes que tendrá la obra, es así como se media y cuidaba, y existían una serie de reglas para cuidarlo además, en el plano vertical. La altura siempre tenia que ver con alguna proporción de la planta. Al vincularse todos los ejes y espacios a raíz de las medidas en planta, se lograba la armonía constructiva, y para acercar al cuerpo a aquella armonía (a la repetición de leyes en el espacio) es que se hacían elementos que vinculaban al cuerpo en la extensión de la obra a ella: las ventanas, puertas, el modo de recorrer, los traspasos, las logias, el emplazamiento, etc. La obra me mantiene en contacto con el vacío tanto en el caminar como en el ver.

LA SUTILEZA DE LA FUNCIONALIDAD

Podemos concluir entonces, que el renacimiento se apoya principalmente en el ver de las cosas, con esto quiero decir que se dan cuenta que fundamentados en el mirar, se logra el como se siente uno dentro de estos espacios, que ya no se guiaban a merced de su función sino que ahora la función era un requisito con el cual todos sabían que debían cumplir, pero lo que debían lograr además, era el bienestar del habitante, el sentirse acogido en la obra, y eso era algo que únicamente se podía lograr mediante el equilibrio. Hay una sensibilidad en cuanto al actuar del hombre y en base a ello se construye, con cierto orden y ciertas leyes que permiten hacer del espacio un todo mas armonioso. Es por esto que en esta época se recurre mucho a ocultar la función del espacio y lograr mediante "engaños visuales" una continua armonía: el uso de la apariencia en justificación del bienestar.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
  1. Haciendo referencia a la ciudad ideal según Platón.
  2. Ars topiaria (latín): arte en la jardinería, practica romana para el cuidado y la correcta disposición del jardín que normalmente tenían todas las casas nobles, demostrando un amor singular por la naturaleza. Para ellos ya no era una enemiga a batir, sino una amiga a quien traer a casa, pues hacía que la vida, con su contemplación, ganase en placeres agradables a la vista, al paladar, al olfato y, a la postre, al intelecto, pues la madre naturaleza ofrecía siempre motivos de reflexión personal y una fuente inagotable de conocimiento.
  3. Coccinita: los elementos vinculadores definidos por Alberti, origen no encontrado, se hablo en la clase.
  4. De re aedificatoria. Leon Battista Alberti. Edic. Florentiae accuratissime impresum opera Magistri Nicolai Laurentii Alamani. Florencia. 1485.
  5. Palabra y medida en la obra de Palladio, Turismo japonés a finales del siglo XVI: El Escorial y el Teatro Olímpico. Jesus Bermejo Goday. Edic. AxA. Una revista de arte y arquitectura. Universidad Alfonso X el Sabio. Villanueva de la Cañada (Madrid), 2009. pág. 5-6