Visión de Valparaíso

De Casiopea
Vision valpo portada web.jpg


TítuloVisión de Valparaíso. Antecedentes para ubicar obras arquitectónicas en el Puerto.
Año1987
AutorEscuela de Arquitectura UCV
Tipo de PublicaciónOtro
EditorialTaller de Investigaciones Gráficas, Escuela de Arquitectura UCV
Edición1a
ColecciónOficio
CiudadValparaíso
Páginas16
Palabras Clavearquitectura, urbanismo, valparaíso, constel
Código
711-049 CRU
PDFArchivo:OFI 1987 Vision Valparaiso.pdf
Carreras RelacionadasArquitectura
NotaDiagramación y dibujos: Taller de IV Año Arquitectura.

Las presentes notas acerca de Valparaíso, pretenden ser unas precisiones del pensamiento que la Escuela sostiene hace más de 35 años sobre este puerto. [1]

Estas precisiones abren a interpretaciones por parte de los encargados de llevar adelante las iniciativas que construyen el país y sus ciudades [2], como así mismo a quienes se interesan de distintas maneras en ello. [3]

Bien se comprende que las ciudades y sus obras se realizan en el fragor de su acontecer. Creemos que dicho fragor dispone a recurrir a precisiones como las que aquí se presentan, sea para convenir con ellas, sea para diferir. De todos modos, se entabla una suerte de diálogo que, más allá de todo detalle o pormenor, se refiere al sentido de lo que se hace. [4]

Al respecto, creemos que una de las misiones de la Universidad es que sus Escuelas ayuden a dilucidar el sentido de las cosas; el sentido de las ubicaciones en una ciudad como en nuestro caso.


1.

Valparaíso es una ciudad que no tuvo su origen en un punto especial, único, por ejemplo al pie del cerro Santa Lucía, entre ambos brazos del río Mapocho como lo fue Santiago, sino que su punto de origen fue en lo que se repite, como evidentemente ocurre con las playas de la costa. Por tanto, en Valparaíso primaba su simple ubicación general de estar junto, en la orilla misma del mar. Y toda ubicación particular en Valparaíso era en dicho sentido, secundaria.

Hoy día la ciudad ha crecido, se ha extendido por los cerros, pero su masa urbana conserva este sentido general de estar junto, ante el mar.

Por tanto, toda labor de ubicación en Valparaíso se desarrolla en dos internas instancias: una, en que prima su relación con la orilla, con el borde marítimo; y otra, segunda, en que se precisa el lugar específico que conviene a las funciones que se deben cumplir.

Imagen 01. Santiago 1560.
Imagen 02. Visión de Valparaíso según De Bry.

2.

En su origen, una ciudad –así lo fueron las hispanoamericanas– constaban de tres dimensiones con sus correspondientes elementos urbanos. Una de carácter cívico; otra de carácter residencial. Estas dimensiones, entonces, concurrían en la Plaza Mayor o centro de la ciudad. Pero con el andar del tiempo la movilidad de esos elementos ha sufrido distintas evoluciones. Así, lo cívico tiende a permanecer, a ser sedentario y, lo residencial, a mudarse adquiriendo un cierto nomadismo.

Por tanto, toda labor de ubicación en la ciudad, se desarrolla en una instancia en que lo sedentario cívico y lo residencial nómade son considerados extremos entre los cuales hay que definirse.

Sin embargo, lo dicho no agota esta instancia: pues lo residencial sólo da cuenta del orden de la ciudad en cuanto tal; en cambio, lo cívico, sea de manera declarada o tácitamente, da cuenta del orden de las ciudades de un país. Y, aún, de las capitales de distintos países. Por tanto, se trata de la dimensión de nomadismo de una ciudad, o de la dimensión cívica en un concierto de ciudades.

Imagen 03. Lo Cívico Sedentario en Santiago.
Imagen 04. Nomadismo de lo Residencial y Comercial en Valparaíso.
Imagen 05. Nomadismo de lo Residencial y Comercial en Santiago.

3.

Un edificio que sea, por ejemplo, una fortaleza, puede ser como un barco en el mar; pero en general, en todo edificio, su orden va a resultar tanto de sus interiores como del terreno que ocupa. Valparaíso y Santiago engendraron a Viña del Mar, ciudad en que se buscaba armonizar el orden de los interiores con el orden de sus jardines.

Por tanto, en una labor de ubicación, se dan nuevamente dos instancias, en que una dirá de los interiores y otra de su exterior. Y ambos, en la dimensión cívica, evidentemente hablan de lo cívico interior y de lo cívico exterior. Lo cívico interior, naturalmente, se ordena conforme a las dependencias que se requieran; no sucede así con lo cívico exterior, que pide de una particular determinación que lleve ordenarlo sea en plazas, en jardines, en estacionamientos, o en un vasto monumento.

En fin, estos elementos urbanos recién dichos, pueden ser concebidos como una expansión de los interiores cívicos, o bien, como una continuación y densificación de la ciudad. De donde se tiene que la ubicación puede concebirse para localizar un interior muy determinado y los exteriores variables; o bien, al revés, que los exteriores permanezcan y los interiores puedan modificarse, ampliarse, elevarse, conforme a los requerimientos.

Pero hay que considerar que en Valparaíso nunca se alcanzará esa armonía entre los interiores y sus exteriores que –como se dijo– está en el origen mismo de Viña del Mar. En cambio, en Valparaíso, siempre habría que buscar y encontrar nuevas relaciones entre el interior y los exteriores de un edificio.

Imagen 06. Distintas Relaciones Interior Exterior.
Imagen 07. Mezquita de Córdova
Imagen 08. Viña del Mar Ciudad Jardín.

4.

Pero las ciudades, por propia naturaleza, en la actualidad son en expansión y en renovación; por tanto, una ubicación hoy puede ser plena y mañana disminuir su vigencia.

Valparaíso es la ciudad –como se dijo– de una orilla marítima que primeramente identifica toda ubicación. Y se tiene que aún esa misma orilla puede ser modificada, como lo ha venido siendo por la acción de las técnicas de preservación del litoral y de la organización del trabajo portuario. Luego, aquí, en ella, también un edificio puede ver modificados sus exteriores y su aspecto, por cambios de la urbanización inmediata.

Por tanto, lo cívico puede pensar en constituir con su propio interior-exterior una suerte de “punto fijo” incambiable, como es por ejemplo la torre de la Iglesia de San Francisco de Santiago.

En dicho sentido, esa dimensión sedentaria de lo cívico vendría a constituirse plenamente, y de este modo ayudaría a conformar el interno orden de la ciudad misma. No puede invocarse ninguna razón acerca de un modo de ser general de nuestra época que venga a descartar de antemano tal posibilidad.

Imagen 09. Movilidad de la Ribera de Valparaíso.
Imagen 10. Punto Fijo en Santiago.

5.

Pero un Punto Fijo como el recién señalado lo es porque su arquitectura impone –digamos– respeto. Esa es la verdad del asunto; lo cual bien habla de que cuanto se viene esbozando supone de la arquitectura. Es que no puede pensarse nada que toque a la existencia material de la ciudad sin requerir de la arquitectura.

Por tanto, la ubicación se apoya en su última instancia en una forma arquitectónica. Esta siempre es libre. Porque ella puede elegir entre dos extremos. Uno, en nuestro caso –y seguramente en muchas ciudades o capitales– si el edificio y sus exteriores fueran ortogonales, o levemente irregulares como lo es el trazado de Valparaíso, entonces se respetará el edificio por lo semejante con la ciudad.

Otro extremo, si él fuera por ejemplo de formas circulares, entonces se le respetará por lo distinto que es a la ciudad.

Imagen 11. Edificación con lo Semejante.
Imagen 12. Edificación con lo Distinto.

6.

Volviendo a la ciudad: puede decirse que desde que ellas existen lo normal era desplazarse a pie, más que a caballo o en carruaje y que ciertamente lo era con velocidades mínimas. Hoy lo es con velocidades máximas. De donde en una ciudad se dan dos ritmos: uno a pie en la casa; otro en automóvil en la calle. Así, ese nuevo Punto Fijo antedicho, viene a significan una detención en la velocidad.

Se puede tenerlo como una suerte de estación. Pero por situarse en el borde mismo de un litoral –que con sus cerros es en Valparaíso en forma de anfiteatro– el Punto Fijo puede ser visto tanto desde distancias cercanas como alejadas. Luego, puede llegar a ser una forma presente en la ciudad.

Imagen 13. Distintas Velocidades en el Litoral de Valparaíso.
Imagen 14. Visuales del Litoral de Valparaíso

7.

Pero una ciudad, como toda obra del hombre, tiene su tiempo de duración; por tanto, tiene sus edades. Y con ellas nos encontramos con la apreciación que una época tiene de las edades. Y la nuestra estima particularmente la juventud como una expresión de lo hondo del ser humano.

Luego, lo que se pide a una ciudad es que se muestre juvenil. En dicho sentido la dimensión residencial –antes dicha– es la que hace de las playas del litoral reales muestras de lo juvenil de la ciudad. Cabe aquí señalar que es el mar quien proporciona esta posibilidad.

Así también es el mar con su orilla visible desde sus múltiples recodos quien proporciona la posibilidad de ver desde la lejanía ese Punto Fijo que antes señaló. Y verlo como algo distinguible. Verlo desde la lejanía con sus distingos y no borrosamente, eso es algo que nos revela un sentido juvenil.

Imagen 15. Playas del Litoral

8.

Santiago ha crecido conforme a las prolongaciones de las cuatro calles de la Plaza de Armas. La calle Monjitas y Merced con la Alameda son las que crecieron más similarmente con el régimen, o mejor, con el rigor de la Plaza de Armas.

En Valparaíso, las calles Condell, Errázuriz y Blanco, a partir de la Plaza Sotomayor, son las que llevan ese régimen o espíritu de Plaza de Armas hacia el litoral que llega hasta el río Aconcagua. Pues va encontrando, puede decirse, depósitos que nos abastecen de la naturaleza –de la ola y de la hoja– tanto que Viña del Mar podría concebir otro Punto Fijo que viniera a ser como aquel ya señalado para Valparaíso. Y si quisiera lograrse en Viña del Mar, debería –el Punto Fijo– alcanzar un real grandor de tamaño.

Pero en Valparaíso, el Punto Fijo no debe confiarse en el tamaño: por ejemplo la altura. Pues, luego, otro edificio de mayor altura vendría a destronarlo. Tal como bien puede acaecer en Santiago.

Esta ciudad, al no ser la ciudad primera de la dimensión cívica y de la concentración de edificios y elementos urbanos cívicos, debería recoger en la forma arquitectónica del Punto Fijo esta realidad suya dentro del país, para no proponerse un grandor del tamaño indestronable, sino una forma que valga primeramente por lo complejo. Por un complejo indestronable en cuanto a densidad de situaciones.

Imagen 16. Proyección de lo Sedentario en Santiago.
Imagen 17. Proyección de lo Sedentario en Valparaíso.

9.

La ciudad de Valparaíso se ha extendido, no en el orden del primitivo puerto con su adaptación a la manzana española por una compresión en que los patios se comprimían en halls; sino en el orden en que se concibe el urbanismo en este siglo. Vale decir, un orden que construye mediante las formas en libertad de la plástica abstracta, no figurativa.

Por tanto, la forma, esa forma compleja antedicha del Punto Fijo, ha de originarse y generarse en dicha libertad de formas, que no es la preocupación de crear una continuidad de apariencias en base a las reminiscencias de obras de otras épocas.

Si se quiere hablar de patrimonio, esa libertad de formas es el patrimonio de esta ciudad y de este lugar.

Imagen 18. Trama Española y Trazado en Libertad

10.

Un edificio que pertenece a la dimensión cívica de una ciudad puede albergar las dependencias de un servicio, cuya sede central ya representa a un poder público. La sede de un poder público entraña evidentemente un grandor. Esto bien puede decirse que pertenece a la historia de la humanidad.

En cuanto a la complejidad de ese grandor del Punto Fijo, se tiene que en un litoral de costas al poniente, como la nuestra, el sol en el ocaso bien señala una indicación de tamaño, de suerte que el grandor del edificio tenga algún grado de complementariedad con el sol poniente.

Pero estas costas pertenecen a zonas templadas en que ni los fríos ni los calores tórridos obligan a restricciones de las formas, sino que permiten el pleno desarrollo de las formas en libertad. Por eso, éstas pueden alcanzar un grandor que valga como medida urbana tanto en esas zonas urbanas con trazados que son adaptaciones de la manzana española, como en aquéllas con trazados ya alejados o ajenos a esas adaptaciones, en Puertas Negras, por ejemplo.

Más aún, las formas alcanzarán a mantener su grandor de medida urbana ante esas nuevas imágenes del grandor plástico que en todas partes del mundo trae la T.V.

Imagen 19. Declinación Solar en el Litoral de Valparaíso.

Notas

  1. La Escuela de Arquitectura ha hecho oír su voz respecto a la orilla marítima –Puerto y playas– al estero de Viña del Mar, a los accesos hacia Valparaíso y a sus cerros, a las áreas verdes. Esta documentación se encuentra en la biblioteca de la Escuela, como así mismo la relativa a los fundamentos, que se basan en "Amereida".
  2. Una ubicación en la ciudad –en la actualidad– se la lleva a cabo a través de desarrollos culturales, sociales, económicos, jurídicos, técnicos y plásticos. Las presentes precisiones abren lo elemental para las respectivas interpretaciones.
  3. Es una ¡característica de Valparaíso el interesar no sólo a sus habitantes sino que al país y, aún, a quienes habitan los bordes del Océano Pacifico. Estas precisiones han sido redactadas considerando este hecho.
  4. Cuando unas precisiones como en el caso nuestro quieren tocar el sentido de algo, tiene que cobrar especial forma su modo de expresarse. Es por eso que se ha concebido este tono, distinto a lo que sería la presentación de un proyecto, la redacción de un informe, etc. Es así que ha elaborado una suerte de mirada al sentido de esta ciudad. Comprendiendo que una tal mirada puede representar un planteamiento concluso dentro de su brevedad.