Travesía São Francisco do Sul 2004

De Casiopea
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Travesía São Francisco do Sul, 2004
DestinoSao Francisco do Sul, Santa Catarina, Brasil
ProfesoresMichèle Wilkomirsky, Arturo Chicano
TalleresDG 4º, DO 2º

Travesía Oratorio a San Francisco

San Francisco do Sul, Estado de Santa Catarina - Brasil 2004

La travesía a San Francisco do Sul comienza con la partida dada por el taller de América, en el cual todas las travesías de ese año son dedicadas al patrono de la escuela, San Francisco de Asís, por lo que algunas travesías se dirigen a un lugar en Latinoamérica llamado San Francisco.

Al llegar al lugar, la travesía se encuentra con una estructura de hormigón, ubicada en un acantilado frente al mar. Luego de las gestiones para construir en aquél lugar, la travesía propone el alzamiento de una obra desmontable, la cual podía ser desarmada, una vez terminada la travesía.

La obra se constituye como un oratorio a San Francisco, en el cual el perfil de la imagen del santo y un muro de listones de madera, modulan la luz interior.

Además del oratorio, existe una faena de video y dos faenas dedicadas al viento, en las cuales se continúa el trabajo realizado en la travesía anterior.

Del lugar

El taller de América dedica a San Francisco de Asís -patrono de la Escuela- las travesías de ese año; y entrega a cada travesía una imagen del santo y una palabra para que estuvieran presente en las obras. Esta partida significó que varias de las travesías realizadas ese año eligieran a una ciudad sudamericana llamada San Francisco como lugar de destino o que ésta tuviera alguna relación con el Santo.

La travesía se dirige a San Francisco do Sul en el sur de Brasil. Descubierta en 1504 y fundada en 1660, San Francisco do Sul (São Francisco do Sul ) es la tercera ciudad más antigua de Brasil y la más antigua del estado de Santa Catarina.

La obra se ubica en Praia da Saudade, a minutos de la ciudad, sobre una explanada de rocas a orillas del mar. Este lugar es considerado reserva nacional por su importancia histórica.

De los textos

La premisa del taller de América además de indicar el lugar donde se dirige la travesía es tomada por el taller para llevar con ellos un texto de San Francisco.

El “Cántico del Hermano Sol”, también llamado “Diálogo de las Criaturas”, fue escrito en 1225 por San Francisco de Asís, patrono de la Escuela de Arquitectura y Diseño. El poema expresa el amor que sentía San Francisco de Asis por todas las criaturas creadas por Dios.

La obra de travesía se constituye como un oratorio a San Francisco, un espacio de reflexión frente a la imagen del Santo. Se construye un interior para la oración. La obra de travesía se encuentra en directa relación al poema y a su dedicación.

Cántico del Hermano Sol


Altísimo, omnipotente, buen Señor,
tuyas son las alabanzas, la gloria y
el honor y toda bendición. A ti solo,
Altísimo, corresponden, y ningún
hombre es digno de hacer de ti
mención.

Loado seas, mi Señor, con todas tus
criaturas, especialmente el señor
hermano sol, el cual es día, y por el
cual nos alumbras. Y él es bello y
radiante con gran esplendor, de ti,
Altísimo, lleva significación.

Loado seas, mi Señor, por la hermana
luna y las estrellas, en el cielo las
has formado luminosas y preciosas
y bellas.

Loado seas, mi Señor, por el hermano
viento, y por el aire y el nublado y el
sereno y todo tiempo, por el cual a tus
criaturas das sustento.
Loado seas, mi Señor, por la hermana
agua, la cual es muy útil y humilde y
preciosa y casta.

Loado seas, mi Señor, por el hermano
fuego, por el cual alumbras la noche,
y él es bello y alegre y robusto y
fuerte.

Loado seas, mi Señor, por nuestra
hermana la madre tierra, la cual
nos sustenta y gobierna, y produce
diversos frutos con coloridas flores
y hierba.

Loado seas, mi Señor, por aquellos
que perdonan por tu amor, y soportan
enfermedad y tribulación.

Bienaventurados aquellos que las
soporten en paz, porque por ti,
Altísimo, coronados serán.

Loado seas, mi Señor, por nuestra
hermana la muerte corporal, de la
cual ningún hombre viviente puede
escapar.

Hay de aquellos que mueran en
pecado mortal!: bienaventurados
aquellos a quienes encuentre en tu
santísima voluntad, porque la muerte
segunda no les hará mal.

Load y bendecid a mi Señor, y dadle
gracias y servidle con gran humildad.

La obra

En la búsqueda de un lugar para la obra, la travesía se encuentra con una estructura de hormigón abandonada, la cual podía ser usada como base para construir la obra. Esta estructura pertenecía a los cimientos de un faro durante los años 70, que nunca fue terminado porque el lugar en donde se encuentraba era parte de una reserva nacional. Esta misma condición requirió que todo lo que la travesía construyera sobre ella pudiera ser desmontado si las autoridades de la ciudad así lo requerían. Además de esto, el lugar tampoco entregaba las mejores condiciones para trabajar, puesto que no contaba con electricidad.

El Oratorio a San Francisco quiere construir un interior para la oración. Se piensa en el acto de orar y en la figura que toma el cuerpo al rezar. Esto se construye de dos maneras, modulando el espacio de oración y modulando la luz interior de éste. El oratorio contiene una misma estructura un espacio para la reflexión, la contemplación y el reposo.

La obra está compuesta de distintas partes y cada una estuvo a cargo de un grupo distinto de alumnos. Por un lado, está el trabajo de la estructura general, en la que se incluyen los suelos, los oratorios, la escalera y la pared tramada. Por otro lado se encuentra la imagen del santo, el poema inserto en la pared y la escritura de la palabra “esparcido”, que es el nombre de San Francisco entregado por el Taller de América. Y finalmente los elementos de viento que se alejan de la figura de obra principal y son los alveolos y el proyecto de título del volaroda.

Cada elemento de la obra está pensado con un tiempo y una intención especial. Por ejemplo, cada una de las aristas del suelo del primer piso apunta a uno de los puntos cardinales y el suelo del segundo piso se encuentra desfasado en 45º apuntando a los puntos intermedios. O en el caso del poema, que tal como lo dice el nombre entregado por el taller de Amereida, se encuentra “esparcido” por toda la obra, tanto en el entramado de madera como en la imagen del santo.

Los alveolos de viento, que en un principio fueron pensados como parte de la obra, finalmente fueron utilizados como una seña, anunciando el acto de entrega final de la obra a las autoridades y gente de la ciudad.

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