Taller de Amereida 2017

De Casiopea



Asignatura(s)Taller de Amereida
Año2017
Tipo de CursoOtro
TalleresARQ 1º, ARQ 2º, ARQ 3º, ARQ 4º, ARQ 5º, DIS 1º, DG 2º, DG 3º, DG 4º, DO 2º, DO 3º, DO 4º
ProfesoresJaime Reyes, Manuel Sanfuentes, Carlos Covarrubias
Palabras Claveamereida, ciudad abierta, américa
Carreras RelacionadasArquitectura, Diseño, Diseño Gráfico, Diseño Industrial

Taller de Amereida 2017

Jaime Reyes

2º Trimestre

Primera Clase. Cincuentenario de una reoriginación poética

Hoy es 15 de Junio. Hace exactamente cincuenta años se inició lo que se conoce como la Reforma Universitaria en Chile, cuando se publicó el Manifiesto del 15 de Junio 1967, firmado por los profesores y los estudiantes de esta Escuela, que decidieron permanecer en esta misma casa donde están ustedes ahora hasta provocar los cambios propuestos. A los pocos días el movimiento se había esparcido por toda la Universidad Católica de Valparaíso y en seguida por todas las universidades chilenas. Al cabo fue un movimiento coincidente con los vientos de cambio que soplaban en todo el mundo, cuya expresión más famosa es mayo del '68 en París.

Pero hoy no voy a hablarles sobre el Manifiesto, que pueden leer cuando gusten en la Biblioteca Con§tel en Casiopea. Las convulsiones reformistas y reoriginadoras no fueron cuestión de unos días, duraron años. En noviembre de 1969 Godofredo Iommi firma un Voto Propuesto al Senado Académico 1969, en el que se propone una Agrupación de profesores, alumnos, empleados y obreros constituida sobre los siguientes fundamentos:

  1. El no privilegio de ningún oficio.
  2. La no acumulación de riqueza y bienes.
  3. La no institucionalización del poder como dominio.
  4. Rechazo de toda violencia agresiva.
  5. La Agrupación tenderá a constituir un lugar físico donde la Unidad de vida, trabajo y estudio, fundada en la libertad, sea posible.

Por supuesto estos fundamentos poéticos no fueron recogidos por el senado académico ni por los distintos estamentos de la Universidad. Entonces los profesores de esta Escuela, junto a varios de sus estudiantes, decidieron realizarlos de todas formas. Este es el origen directo de la Ciudad Abierta, en la que ustedes tantas veces han sido recibidos, hasta el día de hoy, después de cincuenta años.

Muchas veces, desde la Reforma, se dice que esta Escuela ya no ha sido capaz de actuar conforme a los tiempos, que después de aquel movimiento revolucionario sólo permanecemos callados, indolentes y ajenos a la realidad que aqueja y sojuzga a nuestra sociedad chilena y latinoamericana. Y que cuando más falta hace, entonces el silencio y la apatía de nuestra Escuela se hacen aún más graves. Pero déjenme decirles algo. Podrán vociferar o argumentar lo que quieran, pero hay un hecho indesmentible: ¡La Ciudad Abierta está aquí y ahora! No es una conversación de café ni una teoría académica; durante los últimos 47 años no ha pasado ¡ni un sólo día! en que hayamos dejado de intentar la unidad de vida, trabajo y estudio, fundada en la libertad ¡Ni un sólo día desde entonces! De aquellos que participaron y se apropiaron políticamente de la Reforma, ¡¿quién de ellos puede decir algo así HOY?! Y esta fidelidad no es sólo nuestra, sino la misma de cientos de ex alumnos y amigos y personas que, repartidas por el mundo, siguen batallando por estas mismas indicaciones poéticas. Y no es que esta fidelidad nos haya petrificado en el tiempo, porque hay jóvenes y más jóvenes que toman el testimonio y siguen adelante (Sí, los otros horribles trabajadores). Después de cincuenta años esta es una comunidad viva, permeable, que muta y evoluciona. Cambia.

Por supuesto que pueden decirnos que ha sido todo un gran intento fallido y utópico, que nos hemos conformado, aburguesado, detenido, fracasado. Que ya nunca más estamos en la vanguardia, que nuestros métodos son obsoletos. Y así. Y tendrían muchas veces mucha razón. Porque somos una comunidad de personas y jugamos con todas las cobardías insobornables, los errores irreparables, las miserias humanas. Por supuesto que nos hemos equivocado y que nos extraviamos y así seguirá sucediendo; en hora buena. Pero hay algo que no pueden decirnos: en cincuenta años no hemos privilegiado a ningún oficio, no hemos acumulado riqueza ni bienes, no institucionalizamos del poder como dominio, seguimos rechazando toda violencia agresiva y sí constituimos un lugar físico –que se llama Ciudad Abierta– donde la Unidad de vida, trabajo y estudio, fundada en la libertad, es posible.

Y más bello aún; después de todos estos años aquí y ahora está todavía enteramente abierta la invitación para ustedes. Así la hemos intentado mantener; un horizonte de lo abierto para que ustedes, los recién llegados, puedan recomenzar la nominación por cuenta de sus propias vidas. Así que cuando les digan que esta, su Escuela, es esto o aquello otro de más allá, pueden responder que, al menos, nadie les puede quitar la invitación enteramente abierta a andar una ruta sobre estos fundamentos. Y ojalá la sigan teniendo abierta el resto de sus vidas.