Taller de Amereida 2001

De Casiopea



Asignatura(s)Taller de Amereida
Año2001
TalleresARQ 1º, ARQ 2º, ARQ 3º, ARQ 4º, ARQ 5º, DIS 1º, DG 2º, DG 3º, DG 4º, DO 2º, DO 3º, DO 4º
ProfesoresAlberto Cruz, Jaime Reyes, Manuel Sanfuentes, Andrés Garcés
Palabras Clavearquitectura, poesía, taller de amereida
Carreras RelacionadasArquitectura, Diseño Gráfico, Diseño Industrial

Fotografías

CL ame 01 - Taller de Amereida

Clases de Jaime Reyes

Carta de Mayo

Estimado Jaime


Cuando habla un poeta como Gerardo Melho no queda otra cosa que convertirse en sólo oído y disfrutar del placer que la palabra es para el mundo. Tu escuela siempre ha querido que ese placer exista entre sus aulas, en su ámbito, en su vocación. Tu escuela quiere que ese placer la embargue y la ilumine. Tu escuela padeció y floreció en ese placer mientras Godo y tantos otros como Carlos o Ignacio o Virgilio estuvieron rondando entre recreo y la ciudad abierta, entre valparaíso y el mundo.

Hoy tu escuela los tiene a ustedes dedicados precisamente al placer de la palabra. Nunca va a ser posible ni superar ni igualar a ninguno de los grandes poetas. Ni a Godo ni menos a los clásicos como Baudelaire o San Juan o Coleridge. ¿Qué hacen ustedes entonces? ¿Cómo pueden vivir siquiera un instante bailando en semejantes jardines? No tengo yo una respuesta ni la pretendo tampoco. Prefiero aventurarme en la imaginación aún a riesgo de errar completamente.

Imagino que el placer de la palabra está siempre presente en todo alrededor, en todo momento y que la prestancia del oido se aparece en entradas y salidas como un fantasma adorable. Imagino que los nuevos poetas se atienen a la vergüenza de un rumbo propio a pesar de todas las circunstancias; dominando a la nostalgia y expulsando a la costumbre. Imagino que las flores árticas que bien conocimos hace años todavía irrumpen otorgando tiempo para la creación pura, aquella que se aparta inexorable de las condiciones siempre superfluas que le impone el mundo. Imagino tus voces intentando las canciones, los poemas, los actos en medio de una tradición que por su potencia obliga y deforma cuando también invita y enaltece. Imagino un debate difícil en tus situaciones cotidianas mientras por un lado emergen las maravillas de lo obrado y lo dicho en los últimos 50 años y por el otro amanece un horizonte cuyo destino no dicta sus pasiones. Imagino que más temprano que tarde se resuelven la duda y la decisión, la familia y el arrojo, el botín y la invención. Imagino así el cuidado de la fiesta aún sumida en el principio del fracaso y que seguirás la pista de tus amadas paradojas.


Por favor abraza a todos de mi parte. Un beso para Manuel.



Eilahtán

París, 13 de mayo del 2001

Ucrónicas

Amereida, en su página 74, dice:


 se pregunta 
qué signo la cruz de los campos y del valle            qué signo todo 
el espacio en cruz          ese amplio balizaje     de la tierra organi- 
zado en favor de qué vista desde lo alto          qué semáforo la 
tierra   en favor  de una vista más alta   aún que toda vista aérea 
         qué signos dirige al hombre a pesar suyo a qué descendien- 
tes que se interpondrán entre el mensaje involuntario y su des- 
tinación ucrónica. 

No hay verbo en la pregunta “qué signos...” No hay verbo para referirse a la cruz, por lo que no sabemos si la cruz tiene, dice, hace, etc. con los signos. Esa cruz es la del Sur, la estrella. Pero luego sí hay un verbo: dirigir y la pregunta es qué signos la estrella dirige al hombre y a qué (cuáles) descendientes (del hombre). Luego, el mensaje involuntario ¿es el de la estrella?, la destinación ucrónica ¿es la del mensaje involuntario, la del hombre o la de los descendientes?

Todas las estrellas dan y entregan un mensaje involuntario puesto que es la voluntad del hombre la que interpreta mensajes en tal luz. El Hombre posee una destinación ucrónica y sus descendientes se interpondrán entre la luz de las estrellas y esa destinación. Se interpondrán entre lo que dice la luz de las estrellas y esa destinación.

Una destinación utópica es aquella por esencia irrealizable en cuanto no tiene lugar; no tiene un campo sobre el cual realizarse. O es aquella cuyo lugar es inconcebible en una realidad actual y que debe entonces como lo primero concebir tal lugar. Porque una destinación, desde el momento en que destinación se la llama, ya es y es independiente del lugar y debe cumplirse y llevarse a cabo.

Una destinación ucrónica es la que no puede cumplirse porque no posee un tiempo. No puede realizarse porque carece del momento apropiado y exacto. Pero igual que en el caso anterior, ya es una destinación y por lo tanto ha de realizarse. Tenemos entonces que se trata de una destinación que debe instaurar un tiempo, abrir una edad, concebir la realidad de una era.

La luz de las estrellas signa para aquellos descendientes del hombre que se interpondrán entre el cumplimiento de esa destinación y el mensaje de esas mismas luces estelares. Pero ¿qué es ese signo?


cerrojo de caos 
¿Centro del tiempo?   ¿Amereida?   ¿Cruz sobre la 
Amereida? 

Nuestra destinación ucrónica es también tomar a nuestro cargo “realizar” las promesas figuradas desde siempre encajando sobre el terreno el macrocosmos y el microcosmos adjuntando aquí la piedra cruda con la prescripción del allá atornillando las mitades desiguales la una a la otra para que haya un signo

La destinación ucrónica es precisamente que haya signo ¿qué signo? El que la Cruz del Sur dirige al hombre para que sus descendientes se interpongan. El que crea el entre el mensaje de la estrella y la destinación ucrónica.

He aquí el principio de una paradoja.