Las Islas Flotantes de los Uros en el Lago Titicaca; ciudad de aguas

De Casiopea



TítuloLas Islas Flotantes de los Uros en el Lago Titicaca; ciudad de aguas
AsignaturaPoética de las Aguas
CarrerasNáutico y Marítimo
Alumno(s)Nelson Moraga


Introducción

Figura 1.

Desde el encargo del programa de magister de encontrar e investigar una “ciudad de agua” a nivel latinoamericano, aparece de inmediato la interrogante sobre aquel concepto de ciudad. ¿Cómo, desde la arquitectura, podemos concebir una ciudad de agua? ¿Hecha de agua? ¿Atravesada por el agua? ¿Dónde se vive con el agua? ¿En el agua? ¿Bajo o sobre ella? En búsqueda de una respuesta, se piensa en la relación constitutiva y radical que expresa el planteamiento arquitectónico que se ha desarrollado en la escuela de Valparaíso: la relación de habitabilidad que se realiza entre el cuerpo y el espacio.

El partido hipotético para enfrentar el encargo, es pensar la ciudad como un cuerpo, y desde este planteamiento, asumir la flotabilidad como el fenómeno en que cuerpo y espacio, se encuentran: el cuerpo en el agua flota. Una ciudad de agua, bajo este razonamiento, es una ciudad que es un cuerpo físico y cultural y que flota. Buscando a nivel latinoamericano ejemplos concretos de arquitectura y flotabilidad, se encuentra la rama de una etnia que supo formarse con y desde las aguas, que adquirió los conocimientos tecnológicos necesarios para conformar su propio suelo desde el agua y con la materialidad que su entorno inmediato les brindaba, logrando configurar con esto una cultura única, que aun flotando, está arraigada profundamente en su territorio y paisaje.

Los Uros han construido islas a modo de grandes balsas de totora, islas artificiales en el lago Titicaca (cientos de años antes que las islas artificiales de Dubái), en las proximidades de la ciudad de Puno, donde han desarrollado su vida durante siglos. Todas sus actividades de subsistencia están referidas al agua: alimentación, construcción, economía, turismo, etc. Alcanzando de esta forma un perfecto equilibrio ecológico, al volverse parte dinámica del ecosistema en que habitan.

Antecedentes de la etnia Uros

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Figura 2: Diagrama de ubicación continental, dibujos del autor

Los pueblos conocidos como Uros, o Urus, habitan aun en la meseta del Collao o del Titicaca, planicie altiplánica ubicada en una altitud media de 3600 msnm y que se inscribe en los actuales territorios del sur de Perú, occidente de Bolivia, Nor-oriente de Chile y Nor-poniente de Argentina.

En la actualidad subsisten dos sub-grupos importantes de esta cultura, separados también por su contexto geopolítico, los Uros de Bolivia: donde se distinguen las comunidades de Muratos, Chipaya e Irohito; y los Uros de Perú, que viven en las islas flotantes sobre el Titicaca, aproximadamente a 6 km de la ciudad de Puno, capital de la provincia y distrito de Puno. Son estos últimos poblados los que a mi juicio han logrado conformar una ciudad de agua con su archipiélago de islas flotantes.

Aun cuando tuvieron incursiones y control agrícola y ganadero en tierra, luego de la llegada de los conquistadores españoles, los Uros se consolidaron como pobla- dores lacustres, con una economía y subsistencia basada en la pesca, caza de aves y recolección de huevos, así como el corte y tejido de la totora, elemento fundamental que conformó el vínculo entre la tierra y el agua y les permitió construir sus viviendas, embarcaciones e islas.

La población conocida por el nombre de Uros, se denominan a sí mismos “Kostuña” que quiere decir “el pueblo del lago”. Al parecer el nombre de Uros correspondía a un insulto de los vecinos pueblos Aimaras, debido a la costumbre de los lacustres de salir a pescar y navegar de noche: al amparo de sus deidades más importantes: la luna y “Qutamama” diosa del lago, ambas como personificaciones femeninas de una naturaleza que los ampara.

Figura 4

Estudios étnicos señalan que los Uros tienen un origen genético distinto a los otros pueblos altiplánicos, lo que se explica también en su cosmogonía o historias primigenias (OGD, 2008, pag 11):

Alfonsina Barionuevo, en sus indagaciones sobre los Uros nos dice, que hace muchísimo tiempo, cuentan las viejas leyendas milenarias, que los Uros poblaban los pantanos Collas. Eran sobrevivientes de razas destrui- das por cataclismos que precedieron al hombre actual. Según ellos pertenecen a la primera humanidad, creada por los dioses e identificán- dose como los seres del lago.

También desde la arqueología y antropología, el polaco Arthur Posnanski sos- tiene (OGD, 2008, pag 10):

Los Uros – Chipaya, son tal vez la raza más antigua del continente ameri- cano, absorbidos por los Aimaras.

Estos pueblos originales hablaron varias lenguas, de las cuales sólo sobrevive el idioma Chipaya, que se habla en la comunidad que lleva el mismo nombre en el salar de Coipasa en Bolivia. Los Uros peruanos, estudiados aquí, alcanzaron el sincretismo cultural que describe Posnanski, adoptando el Aimara y el español como sus lenguas maternas.


El aislamiento como vivencia y sobrevivencia

Figura 5: Vista satelital de un grupo de islas

La particular cultura, única en el mundo en su forma de relacionarse con su entorno, debe un poco su permanencia al aislamiento que le tocó vivir. Aislamiento empujado en parte por la llegada del conquistador europeo, quien forzó a la población a adentrarse al lago como única forma de escapar a la prisión y masacre española (Escobar Mamani, 2004, pag 39):

Una característica notable del pueblo Uro es que siempre estuvieron ocultos en los totorales y no fueron fácilmente sometidos; aun cuando en la invasión española, la mayoría de los hombres son apresados para ser llevados como esclavos a las minas de Potosí (hoy Bolivia). Otro grupo de hombres fueron aniquilados en presencia de sus mujeres e hijos. Otra parte de ellos se fugaron para internarse dentro de los bosques totorales del lago Titicaca, donde los españoles no pudieron darles alcance en el agua.

Los uros siempre se habían internado en el lago y los totorales, sin convertirse en su espacio de habitabilidad definitivo. Podemos entender entonces a la construcción de las islas como la respuesta a una urgencia, el salto evolutivo que, desde el apremio por sobrevivir, obligó a acelerar los usos náuticos y habitacionales que la totora les había ofrecido por siglos.

La Isla como unidad de estructura social

En la actualidad, el centro poblado de los uros: un conjunto de islas artificiales entre los totorales que se ubica aproximadamente a 6 km de Puno, está formado por 40 islas, agrupadas en los sectores: Huerta Kantuta, Santa Cruz, Paramos y Marccon; y una zona de tierra firme denominado Urus Chulluni.

El complejo alberga a 272 familias, de las cuales, 219 son beneficiarias de las actividades turísticas; estas familias, se reparten en 26 islas, que albergan de 6 a 12 familias cada una, siendo las más pobladas las islas de Jachatata, Pachamama, Puma Uta, Ara Inti, Totora, Tribuna, Mama Torani II y Torran Pata (catastro OGD Puno).

La estructura social de los uros corresponde a núcleos de familiares que viven sobre una misma isla. Cuando el espacio sobre cada isla comienza a reducirse mucho, o bien cuando se unen nuevas parejas para conformar una nueva familia, se comienza la fabricación de una nueva isla que la albergue. Sobre las islas, cada vivienda es de una sola habitación y se cocina afuera para disminuir los riesgos de incendio.

La isla entonces, cobra un valor más allá del sustento físico o del lugar para vivir. Es el núcleo básico de la vida en comunidad, y el arraigo que se produce viene del sentimiento mismo de pertenencia a una familia, las cuales participan activamente de la construcción de la isla (que es también la construcción de la familia) y todas las actividades de sustento que habitar en ellas implica: Caza y recolección de alimento, construcción de viviendas, embarcaciones e islas, todo desde la totora.

Cada isla, al tener una condición de núcleo social básico, no admite la vida pública o de comunidad de los Uros, por lo cual, el espacio público o común, destinado al general de su población, es el agua. Es en el agua, o en las orillas, que ocurren los encuentros en la sociedad de los Uros: intercambios comerciales, visitas, vida comunitaria, etc. Es esa condición de intersticio la que, en vez de ignorarse y postergarse, se decidió construir mediante la invención náutica en donde se da el roce público necesario para mantener la cohesión y las estructuras políticas dentro de una población que ha subsistido como una sola aun desmembrándose en más de 40 islas.

Principio físico y sistema constructivo de las islas flotantes

Figura 6: Presentación del sistema constructivo de las islas mediante modelo a escala

La totora (Scirpus californicus) es una planta herbácea perenne acuática cuyo tallo mide de uno a tres metros. Abunda en zonas húmedas de Latinoamérica, como el lago Titicaca. Para los Uros, se convirtió en la materia prima para todas sus construcciones y edificaciones, llegando incluso a ser parte de su alimentación.

La construcción de las islas flotantes, se realiza mediante el apilamiento de capas sucesivas de totora primero en bloques de raíces y luego en ramas, con su dirección intercalada por capas (En un plano horizontal, se colocan primero las totoras con su largo en un eje X, y luego en su perpendicular). Al momento de comenzar a construir sobre los bloques compactados de raíces, las pilas de ramas se afirman a los bloques median- te troncos y estacas, a los cuales se amarra en el ramado de totora.

Las islas se mantienen a flote por los gases que emite el material orgánico al descomponerse bajo el agua. Las burbujas de gas, liberadas por los procesos quedan atrapadas en el entramado de totoras, desplazando al agua. La gran masa de totoras se convierte entonces en un elemento de carácter neumático, que al desplazar al agua por gas, disminuye en forma considerable su densidad, permitiendo no sólo auto sus- tentarse a flote sino también soportar las cargas fijas (viviendas) y móviles (habitantes) sobre su superficie, que se mantiene continuamente seca y en proceso de renovación.

El peso que se le aplica hacia abajo, junto a la fuerza de boyantez ascendente, comprimen al conjunto de totoras, cuyo fondo en continua descomposición se va degradan- do hasta convertirse en una especie de compost que con el paso de los años llega a tocar y conformar el fondo mismo del lago. Mientras este proceso se va llevando a cabo, es necesario que las islas queden ancladas al fondo del lago con cuerdas y largos puntales de madera que evitan que las plataformas flotantes se desplacen y queden a la deriva ante vientos extremos y tormentas.

Figuras 7 y 8 y 9, Proceso constructivo de las islas flotantes de los Uros, dibujos por el autor
Figuras 10 y 11 y 12, Proceso constructivo de las islas flotantes de los Uros, dibujos por el autor

Figura 7: Disposición de los bloques de raíces en el emplazamiento escogido.

Figura 8: El conjunto de bloques de raíces se anclan al fondo del lago y se afirman con puntales de madera para evitar desplazamientos indeseados.

Figura 9: Contención y amarre de los bloques de raíces para asegurar la estabilidad del primer suelo de la isla.

Figura 10: Una vez establecido el suelo de raíces, se comienza con el apilamiento de casas de totora, las capas se colocan afirmándolas al suelo mediante cuerdas y estacas que mantienen la superficie relativamente fija.

Figura 11: Con la descomposición de la materia del fondo y la aplicación de peso sobre la superficie, la isla se hunde paulatinamente, por lo que se deben seguir superponiendo capas transversales de totora.

Figura 12: Con el paso de los años y la continua aplicación de peso, la isla se termina por asentar en el fondo del lago, donde su materia se convierte en una especie de compost. La continua descomposición del fondo hace necesario un proceso de renovación continua de la superficie habitada.

Conclusiones

Las islas, desde su estructura y construcción, tienen un tiempo de vida definido propias de su condición de material orgánico en descomposición, lo que implica un constante cuidado y renovación del suelo utilizado. Podemos entender esta forma de vida como un referente mundial de arquitectura sustentable, un ejemplo de la forma en que la cultura, entendida como la relación entre una población y su entorno, se moldea no desde un principio económico de acumulación sino desde el reconocimiento de la renovabilidad como modo de sustentación económica.

Considerando que la condición básica del sedentarismo es la permanencia en un mismo suelo, lo que permite la existencia de asentamientos humanos, las islas flotantes constituyen un caso único en donde no existe esa constancia en lo que se habita, no se puede dar por sentado el emplazamiento ni la superficie, sino que, como todo en la vida de los Uros, se va renovando, cumple sus ciclos naturales de existencia y si no se le cuida, desaparece.

Ante esta aparente inconsistencia entre no tener asentamiento fijo, y a la vez ocupar un espacio durante siglos alcanzando un arraigo con su entorno y paisaje pocas veces visto, salta a la luz un elemento constante entre la variabilidad de los suelos: el agua. No ha existido arraigo en las islas, que se desvanecen y mueren con el tiempo, sino un arraigo en el lago mismo y la constante horizontal de su superficie. Es el agua la que les otorga esta constancia que permita asentarse, y como ya se ha dicho, la que constituye el espacio público que da cabida a la vida en comunidad. Por estas dos razones, es que podemos considerar a las islas flotantes de los Uros como una ciudad de agua.

Figura 13, Conjunto de islas flotantes

Bibliografía

Tesis:

  1. 
Escobar Mamani, Fortunato: “Manejo sustentable de recursos naturales de la reserva nacional de Titicaca: el caso Jatun Isla de sector Ramis y la Isla Flotante de los Uros de sector Puno”

  2. Tesis de Maestría en ciencias sociales con mención en estudios étnicos
Facultad Latinoamericana de ciencias sociales sede Ecuador
 Quito, Septiembre 2004

  3. http://www.flacsoandes.org/dspace/handle/10469/550
 (Escobar Mamani, 2004)
  4. OGD Puno (Organización de Gestión de Destino de Puno): “Diagnóstico del destino turístico de la isla Los Uros”
Puno, 2008
 http://www.ogdpuno.org/fotografias/publicaciones/Islas%20Uros.pdf
 (OGD, 2008)

Página de Internet:


  1. 
“Etnias Urus” http://es.wikipedia.org/wiki/Uru_%28etnia%29
  2. 
“Los Uros del Titicaca” http://www.elportalvoz.com/index.php?option=co_content&view=article&id=2622:los-uros-del-titicaca&catid=3:el-mural&Itemid=102
  3. 
“Islas flotantes de los Uros” http://es.wikipedia.org/wiki/Islas_flotantes_de_los_uros
  4. 
“Uros: los seres del lago” http://www.paleoastronautica.com/160_uros.html
  5. “uros” http://www.flickr.com/search/?q=uros&f=hp#page=0
  6. 
“PERU. 05 ¿Cómo se construye una isla flotante? 1 – 2” http://www.youtube.com/watch?v=uq5QVb-uYOk http://www.youtube.com/watch?v=QCChSp2uJbU